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La salud es una y solamente una.|

Constituidas por las interfases de Salud Humana, Salud Animal y Salud Ambiental.

Discurso de la Dra. Cecilia Maricriz González de Escobar, presidenta entrante, En la toma de Posesión de La Asociación Panameña del Médicos Veterinarios. Sábado 2 de octubre de 2021.

 

Damas y Caballeros:

Doy infinitas gracias a Dios por permitirnos estar reunidos en esta oportunidad tan significativa e importante para nuestro gremio.

Agradezco también a mis queridos colegas de nuestra Asociación Panameña de Médicos Veterinarios por confiarnos la dirección del gremio durante el bienio que inicia hoy.

Asumimos esta responsabilidad, plenamente conscientes del marco critico que nos rodea, pero eso no es óbice para dejar de avanzar, prosperar y lograr las metas que nos proponemos.

La Medicina Veterinaria en nuestro país ha ido creciendo paulatinamente, tanto en calidad como en cantidad, la que históricamente y en forma callada, ha dejado huellas que son reconocidas internacionalmente por ser ejemplo de cómo un país pequeño, con un limitado número de profesionales ha podido hacerle frente a serias amenazas a la salud animal y a la salud pública en diferentes momentos, con mayor riesgo en la segunda mitad del pasado siglo XX y actualmente.

Los médicos veterinarios panameños hemos demostrado capacidad, responsabilidad y compromiso al ejecutar acciones de prevención, control y erradicación de las enfermedades de los animales domésticos, sean estos de producción o de compañía, lo mismo que en el caso del control de las zoonosis y el garantizar la inocuidad de los alimentos que consume nuestro pueblo.

Recordemos que, a través de la Dirección de Cuarentena Agropecuaria siempre hemos tenido presencia activa en el Canal de Panamá, sobre todo en los puertos, pero una vez que el Canal pasó a manos panameñas, gracias a los Tratados Torrijos-Carter, nuestra presencia es muy importante y estratégica porque por esa vía transitan naves de todas las naciones del mundo y con cargas de todo lo que se produce y se mueve como componente importante del comercio internacional.

Cuando salí de la secundaria Pública, siendo una jovencita, mi sueño, por causa tal vez, del gran ejemplo de mis padres que, eran productores, era estudiar médico Veterinaria, como para ayudarlos, pero en Panamá no existía la carrera en la Universidad de Panamá. Así que entré y pasé satisfactoriamente los exámenes que en aquella época eran filtro para poder estudiar medicina por lo cual entre a la facultad de medicina. Recién entrada, alguien me contactó con la embajada de Brasil que ofertaba una cantidad limitada de becas para estudiar veterinaria, apliqué y me otorgaron la beca por lo que puse rumbo a Curitiba, Brasil, un país desconocido y con un idioma que, aunque muy parecido al español, había que aprenderlo. Seis años lejos del calor del hogar, pero encontré en ese país, a muchos amigos y casi hermanos.

Estando vivo aún el General Torrijos, a quien un día le estreché la mano en el parque que el rescató para los niños panameños y que a pesar de muchos esfuerzos por quienes los calcina la envidia y la mezquindad política, hoy se llama Parque Omar. Mi padre había conocido al General Torrijos cuando él era jefe en Tocúmen y desde entonces en mi casa somos admiradores de quien le dio valor y dignidad a los productores nacionales y a los campesinos e indígenas y nos legó un país sin la estaca colonialista. Hoy la sede de la AMVP esta ubicada precisamente en donde antes era la Zona del Canal que ningún panameño podía pisar.

Cuando regresé graduada en 1986, ingresé al Ministerio de Desarrollo Agropecuario, e inmediatamente me inscribí en la Asociación de médicos veterinarios. Desde entonces he sido un miembro activo y ocupe algunos cargos de las juntas directivas nacionales, de la provincia de Panamá y de las pequeñas especies. Sin embargo, al médico veterinario lo menospreciaban y lo tenían como patito feo, incluyendo el aspecto de la justicia salarial, que esta Asociación en una amplia unidad y bajo el liderazgo de mi colega a quien remplazo hoy, José Torres, logramos finalmente la homologación, como una conquista del presente y para el futuro de los médicos veterinarios de Panamá.

Siempre hemos estado con nuestros productores en sus potreros, sus corrales, en los laboratorios, centros de investigación científica, apoyándolos porque el médico veterinario se debe a su pueblo.

Con la creación de la Facultad de Medicina Veterinaria en la Universidad de Panamá se completó el ciclo con lo cual, podemos decir, se consolidó la “personalidad” del Médico Veterinario panameño porque se constituye en su respaldo académico y científico, además de haberse podido concretar la creación del Colegio Panameño de Médicos Veterinarios.

Vale la pena recordar también, que nuestra querida APMV tuvo un papel importante en la génesis y desarrollo de esta Facultad.

En otras palabras, hemos avanzado, estando cada vez más presentes en las diversas actividades en donde se requiere nuestra intervención y se han abierto nuevas competencias que debemos asumir, sobre todo frente a una nueva realidad que ya empezamos a vivir.

Definitivamente la Pandemia por COVID-19 vino a cambiar el modo de vida de toda la humanidad y tenemos que verla como una manifestación más de lo que está ocurriendo en el Planeta Tierra, lesionado por el ser humano. Eso es un hecho demostrado, que viene sucediendo desde tiempos inmemoriales pero que se ha agudizado en estos dos últimos siglos.

No es mi intención crear pánico ni alarmismo, por el contrario, llamar la atención aquí y en donde tenga la oportunidad, sobre la necesidad de predisponernos a hacer lo que podamos cada uno, tratar de hacer lo que esté a nuestro alcance para contribuir a disminuir, en algo, la velocidad de destrucción que lleva el Planeta.

Nuestra Contribución

Nosotros podemos contribuir en lo que concierne a nuestra profesión, aplicando prácticas en nuestro trabajo diario que ayuden a mejorar el medio en el que vivimos y buscar en todo momento disminuir las causas del deterioro. Lo mismo que convertirnos en divulgadores, asesores o consejeros en nuestros lugares de trabajo, nuestro barrio, iglesia, escuela, en otras palabras, aprovechar la mínima oportunidad que se nos presente para transmitir el mensaje.

El futuro se ve enturbiado por la paralización mundial de las actividades de producción y de los servicios, aunado a los fenómenos naturales como terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deshielo de los casquetes polares, aumento de las aguas marinas amenazando con inundar y hacer desaparecer extensas zonas costeras productivas. Tenemos que prepararnos y actuar, especialmente los profesionales que estamos comprometidos con el sector agropecuario y con el sector salud.

Tenemos que redoblar la vigilancia epidemiológica de las enfermedades que afectan la producción animal para asegurar el aporte proteico en la dieta de nuestro pueblo, y todos los otros componentes de la producción alimentaria en todas sus modalidades. Debemos garantizar esa producción intensificando la prevención, el control y la erradicación de las enfermedades y las plagas que las afectan y que, además, constituyen un gran riesgo para la salud humana, como es el caso de las zoonosis.

Por supuesto que una medida como la que se requiere implica una revisión y análisis profundo, exhaustivo y alineado con una nueva y cruda realidad que debemos vivir nosotros y las futuras generaciones y que no debe ser entendida como lo que se pregonaba al comienzo de la crisis: “volver a la nueva normalidad”, dando a entender que volveríamos a lo mismo de siempre y eso no va a ocurrir. Los mensajes, cada vez más claros que nos está dando el Planeta, que para Mí son mensajes del Cielo, nos dicen que la humanidad entera está transitando en esta vida por el sendero errado. ¿Qué debemos hacer entonces?

Pienso yo que debemos asegurar la producción agropecuaria como medida estratégica para la seguridad alimentaria, porque la situación en el ámbito mundial tiene un mal pronóstico y se vislumbran verdaderas hambrunas. Pero paralela y simultáneamente podemos cuidar la producción al mismo tiempo que vayamos introduciendo los correctivos y enmiendas que nos permitan avanzar y hasta progresar sin destruir ni maltratar el ambiente.

Al mismo tiempo y como consecuencia de la pérdida de algunos controles, en el mundo entero, están reemergiendo enfermedades que ya estaban erradicadas y de las cuales debemos cuidarnos denodadamente porque son altamente infectotransmisibles y las distancias se han “acortado” tanto que no podemos ni debemos “parpadear”.

Es sumamente importante tener muy claro el concepto de “UNA SALUD”, que no es una opción sino un mandato de la Organización Mundial de la Salud (OMS), acordado por todos los países del mundo mucho antes de la Pandemia y que, precisamente se comprueba ahora, con la Pandemia, esa urgente necesidad de entender que la salud es una y solamente una, constituidas por las interfases de Salud Humana, Salud Animal y Salud Ambiental.

Sobre este tema tenemos que profundizar más el debate y lograr consensos sobre la necesidad de adecuar las estructuras administrativas del Estado a la nueva realidad, incluyendo la probabilidad de que todo el Sector Salud se constituya en una sola estructura.

Procuraremos la permanente actualización académica

También debemos considerar la necesidad de realizar actualizaciones académicas de los profesionales de las ciencias veterinarias y de las ciencias agrícolas, al más alto nivel, tal como se realizó al inicio de la década de los 80, con reconocimiento de créditos a nivel universitario.

Ahora tenemos condiciones diferentes a la de aquellos tiempos porque contamos con la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Panamá y el Colegio Panameño de Médicos Veterinarios

Proponemos un Plan Vehicular  para los que se fajan en el campo.

Pero de qué puede servir un programa de actualización académica y tener muy claro el enfoque de esa nueva realidad que debemos transformar si esos profesionales andan a pie y están sentados en las oficinas porque no hay recursos de movilidad, herramienta vital en el campo. Por eso, entre otras cosas, quiero plantear formalmente que el gobierno nacional considere la posibilidad de estudiar, programar y ejecutar un PLAN VEHICULAR concebido en el marco de la grave situación que se nos viene encima, para que los profesionales que se “fajan” en el campo sean estos Ingenieros Agrónomos o Médicos Veterinarios, tanto del Ministerio de Desarrollo Agropecuario como del Ministerio de Salud, puedan contar con esta herramienta.

Por nuestra parte nos comprometemos a realizar un estricto seguimiento para que se cumplan a cabalidad y con espíritu patriótico los compromisos que adquiramos para garantizar la producción nacional de alimentos inocuos.

También debemos realizar acciones concretas para poner en pleno funcionamiento al Colegio Panameño de Médicos Veterinarios como el ente rector de nuestra profesión y garante ante el Estado y la sociedad panameña de la actuación ética y moral de nuestros médicos veterinarios.

Un merecido Homenaje

Hoy le hemos conferido un honor merecido a distinguidos colegas y especialmente a la primera mujer que ocupó el cargo de presidenta de nuestra Asociación a quien deseo decirle que ella sigue inspirándonos a las mujeres que escogimos esta carrera que ahora empieza su recorrido reivindicativo en nuestra sociedad nacional.

Deseo dar gracias también a las autoridades nacionales, amigos personales y a todos los colegas que nos han dispensado su grata compañía en esta noche.

La unidad como estandarte.

Todos estos desafíos y tareas, serán solo quimeras inalcanzables, si primero no garantizamos una profunda madurez en nuestro gremio que nos permita pavimentar el camino de la unidad para poder mantener y ampliar conquistas importantes y estas metas que nos proponemos, a los efectos de que los médicos veterinarios sean reconocidos en nuestra sociedad al nivel que seamos capaces de poder servirle a nuestro pueblo.

Gracias a nuestro Señor a quien pido que me guíe a mí a toda la Junta Directiva que hoy asumimos, tan grande responsabilidad.  Aquí en la Asociación de Médicos Veterinarios, todos hacen falta y nadie sobra. Amén

Muchas Gracias

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