Últimas Noticias...

Hasta cuando callar, ante tanta indiferencia y desaciertos.

Por Carlos Ochoa E 

El escritor Eduardo Galeano señaló en cierta ocasión que no hay pueblo sin voz, lo que ocurre es que no los dejan hablar, otros no hablan por temor a las represalias y otros hablan, pero nadie los oye ni los escuchan, o bien los tildan de mentirosos. Desde que llegaron los españoles a nuestras tierras, que no tenían nombre, nuestros pueblos no han dejado de hablar y hasta gritar, igual que todos los desposeídos, mulatos, criollos y mestizos, los primeros gritos contra la injusticia se perdieron en el vacío. 

En 1809, aparece el primer documento que recoge, los deseos de independencia de las colonias españolas en tierras americanas y se conoce como la Proclama de Tuitiva, hecha pública el día 16 de julio del año precitado, en la cuidad de Secre, hoy la Paz, capital de Bolivia, y en una de su parte dice: “hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez…”. Sin entrar en detalles del resto del contenido de la Proclama, dada la realidad de América Latina hoy y en particular nuestro país, si cambiamos los nombres y la fecha cae como anillo al dedo, salvo que hoy son los oligarcas y los Estados Unidos, los que nos explotan y no los españoles. 

Los diez cabecillas de la Proclama de Tuitiva fueron ahorcados   degollados y sus cabezas exhibidas en la plaza pública, decenas de líderes fueron desterrados a las islas Malvinas y a Filipinas, al final de nada sirvió el destierro y la represión porque logramos la independencia de España, pero seguimos en la lucha, porque logramos libertad, pero no somos libres, seguimos oprimidos por los poderosos de adentro y de afuera. 

Es que el papel jugado por la España colonial no es ni más ni menos que el jugado por la oligarquía criolla, en contubernio con los gobernantes de turno, al servicio de los intereses de imperialismo norteamericano. Solo hubo un periodo en que no fue así, de 1968 a 1989. 

José Martí Pérez prócer de la independencia de Cuba, sentencio en una ocasión, lo siguiente, “ver cometer un crimen en silencio es cometerlo”, en esa misma dirección, Mahatma Gandhi, dijo; Lo más malo de la gente mala, es el silencio de la gente buena”. Si como pueblo seguimos guardando silencio, me temo que nuestros nietos, les tocará vivir entre los despojos, escombros y retazos de lo fue nuestro país; entre piratas, corsarios modernos, o sea entre corruptos y corruptores están acabando con nuestro pueblo, al cual solo le tocan migajas. 

Si bien no nos encontramos entre los países más pobres del mundo, en este país pequeño, más de un millón de personas, viven en pobreza extrema y pobreza general, que al final es lo mismo, viven de la nada. En 1999 recuperamos la soberanía jurídica, pero carecemos de soberanía alimentaria y económica, y podemos alegrarnos de los diálogos, pero como dicen los campesinos; “del dicho al hecho hay mucho trecho”, los resultados de los diálogos han sido un engaño, en la vida del día a día. Nada ha cambiado. Nos oyen, pero no nos escuchan. 

Cómo callar ante tantos desmadres y desaciertos de los unos y de los otro; de los dueños del poder económicos y de las autoridades del Estado, del gobierno, que deben mediar, pero se han plegado a favor de los dueños del poder económico, en detrimento de los que nada tienen. Algunos no se han dado cuenta que en vez de cerrar la brecha entre pobres y ricos, las políticas neoliberales, lo que han hecho es ahondar el abismo. Y como dejará una vez José Antonio Remón Cantera, refiriendo a la anualidad que pagaba el gobierno norteamericano a Panamá, por el uso del canal y territorio; “no queremos; ni millones ni limosnas, queremos es justicia. Callar ante las injusticias y desaciertos de los gobernantes de turno en contubernio con la clase social dominante es un pecado. 

El autor es Sociólogo y profesor de Geografía e Historia. 

3 Hay varios Likes:) Gracias...

Califica el Post...

User Rating: 3.09 ( 1 votes)
Compartir

Sobre El Periódico

El Periódico de Panamá. Revista de Análisis, Político, Económico, Social y Cultural.

Ver Artículo

Hablemos claro cultural

Deja una respuesta