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El Neoliberalismo contra…|

EL ARNULFISMO, TORRIJISMO, LIBERALISMO, SOCIALISMO, SOCIALCRISTIANISMO Y DEMÁS, ¿QUÉ NOS DEPARA EL FUTURO?


Por: Gonzalo Delgado Quintero

No se trata de la mágica realidad pintada por Alejo Carpentier o de ese realismo mágico de Gabriel García Márquez; en el fondo, lo mismo; es, eso sí, sobre la dramática situación que se avecina, para la cual no caben impresiones que puedan comprometer en este momento, cualquier posibilidad que nos lleve a evitar una catástrofe inimaginada, en este caso de carácter política en el futuro próximo.

Tampoco se trata de reconocer o no, el criterio del “Fin de la Historia” enunciado de manera totalmente equivocada por  Francis Fukuyama y que después, él mismo hizo público su garrafal error. Lo que sí viene a ser este asunto, es la necesidad de cambiar y transformar todo, a partir de cero, como venía promoviendo el Doctor en leyes y catedrático en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá el constitucionalista, Raúl González, sobre la necesidad de una constituyente. A través de la cual se produzca un borrón y cuenta nueva en la posibilidad de lograr una Carta Magna ampliamente discutida.

Y es que leí el artículo de Rubén Blades, interesante en términos generales, pero siento que se auto descalifica agotando la posibilidad de su participación, no solo en el tema electoralista de 2024, sino excluyéndose de esa constante lucha que todos debemos hacer contra la corruptela en todas sus expresiones. Recuerdo que Blades mismo citaba al célebre José Salvador Muñoz en aquello sobre el REVOLCÓN. Concluía el poeta y lo interpreto así, que en el caso panameño no existe otra forma de cambiar que no sea a través de una REVOLUCIÓN.

Sin embargo, lo primero es entender que en este momento, tal y como se mantiene la plataforma normativa político – electoral, (Ley Electoral recién reformada) son los partidos políticos legalmente constituidos, los movimientos en formación e independientes, los partidos en la alianza gubernamental y los de oposición, las estructuras políticas que pueden generar las posibilidades reales de propuestas que encaminen a cambios concretos.

Que estos mismos colectivos, por muchas razones, no lo hagan, es otra cosa. Es simple deducirlo. No ocurre ningún avance positivo en el país porque, ahorita, quienes se mantienen como corchos, bollando sobre el poder y manejando las riendas de los partidos y movimientos políticos, les está yendo muy bien. Ellos siguen mandando, tienen el control político y económico y se siguen enriqueciendo. ¿¡Para qué más?!. La simple actitud del aldeano egoísta. De, si mi aldea está bien, el resto del mundo también.

Estaré equivocado, y ofrecería disculpas por ello, pero cuando Blades, dijo que Panamá necesita una revolución “revolcón” y  presenta como una alternativa de solución a Ricardo Lombana, de inmediato y repito, para mí es una incongruencia. Me pregunto: ¿Es acaso un mesías lo que necesita Panamá?, y si ese poder mesiánico para arreglar las cosas, lo tiene el no tan “independiente” ex candidato Lombana, que según mi admirado canta – autor de “Pedro Navaja” es el único llamado a lograr esa revolución.

Lo digo porque incluso el mismo Lombana nunca ha negado que él en su momento y lo sigue siendo, representó una primera intención electoral experimental que fue apoyada sin resquicio por la ultraderecha reaccionaria enquistada en los grandes capitales financieros especulativos, o sea el sector bancario y de servicios que manejan el mayor porcentaje de las riquezas del país.

Al final de cuentas son ellos, los sectores económicos, los responsables del mayor impacto negativo del subdesarrollo y la poca distribución de las riquezas que se generan y que va a parar enterita a sus propias manos. Son ellos ese 5 por ciento de millonarios que controlan el 95 por ciento de las riquezas del país, contra el 95 por ciento de la población a la que ni siquiera le chorrea bien ese 5 por ciento que queda. Una situación que viene sucediendo por décadas, que no permite el desarrollo social de los panameños que están sufriendo los estragos desde antes y ahora con la pandemia, de una mala calidad de vida que progresivamente empeora cada día, en la que el poder adquisitivo no les es suficiente para comprar la comida y otros servicios básicos y vitales.

Ya muñoz proponía en 1994, ese necesario cambio radical para el país. “Un revolcón”. Desde entonces él estaba observando el deterioro de los partidos políticos, de cómo se desmejoraba la calidad de la educación, la salud, la seguridad, los servicios públicos y del Estado en general, en fin, de todo el daño progresivo institucional que ha venido a ser el resultado del modelo neoliberal que se impuso incluso antes de 1989, pero que se fortaleció aún más con la invasión norteamericana desde ese año hasta este momento.

Tal y como van las cosas, ese revolcón vendrá y creo que será más temprano que tarde. De hecho está ocurriendo en toda América Latina. En México, Honduras, El Salvador, Chile, Argentina, Bolivia, Cuba y Venezuela. Las sociedades están cabreadas, y por primera vez, en los países se están dando fenómenos que están radicalizando y llevando a cambios profundos a partir del entendimiento de los pueblos que buscan una salida que lleve a mitigar la asfixiante situación social.

La sociedad vive desesperada, ahora encerrada con la pandemia, se han incrementado los casos de salud mental, ante la angustia de estar bajo la presión de tantos problemas. Es una especie de estar viviendo las consecuencias de la apertura de la Caja de Pandora de donde ya salieron los grandes padecimientos de las personas. Enfermedades, sufrimiento, guerras, hambre, envidia, ira. Hay que abrir nuevamente esa caja para que salga del fondo, la esperanza. Es lo único que tenemos. Es lo único que conservamos, la esperanza. Que salga entonces.

Un gran amigo, José Sánchez, radicado en México, me decía después de leer mi último artículo, bueno Gonzalo, entonces tú que propones. Ante esa interpelación he creído oportuno escribir este artículo y he pensado que nuestro país Panamá, necesita urgentemente que se le proyecte y planee una hoja de ruta que diga cuál es el rumbo, saber para dónde vamos. Sin demagogias, un basta ya de tanta palabrería engañosa. Es ya suficiente estar diciendo una cosa y haciendo otra. Es un asunto de: “dime con quién andas y te diré quién eres”.

El neoliberalismo está acabando con el patriotismo, con el nacionalismo; está acabando con los cimientos ideológicos que han sido la base y pilar de histórica de la patria, está desapareciendo al arnulfismo, está destruyendo al torrijismo, al liberalismo, al socialcristianismo y por supuesto que al socialismo. Pero eso está ocurriendo debido a la dirigencia política que permite que por las viles 30 monedas eso esté sucediendo. Hay que expulsar a los mercaderes que se han tomado los partidos, antes que nos entren a punta pie a nosotros. Esto es una lucha frontal.

El Presidente de la República habla de la erradicación de la sexta frontera, pero quiénes lograrán concluir ese que es, el segundo gran objetivo de Omar Torrijos, que es el desarrollo económico y social del país. Acaso ese mismo sector que domina y tiene en sus manos todos los medios productivos y reproductivos, que es el principal causante de la pobreza de los panameños, incapaces de dar lo suficiente  en materia salarial como sucedió hace poco. Que prefieren contratar mano de obra informal y no declarar al trabajador en la Caja de Seguro Social.

Acaso el gobierno está pensando que un posible desarrollo social, se puede conseguir con este mismo grupo que lo que ha provocado es el desmejoramiento en todos los sentidos de la calidad de vida de la gente. Eso es como pensar que podemos dejar al ratón cuidando el queso y no se lo va a comer.

La gente entendería por ejemplo, ese cambio constitucional, esa sería la propuesta inicial, pero cómo sería, qué cambios parciales o totales y quiénes. Ya vimos a un grupo económico muy identificado, tratando de tomarse ese espacio y promoviendo la constituyente, pero excluyendo. En efecto, Panamá necesita una nueva Constitución para lograr un pleno desarrollo social y no solo a la medida de los grupos de poder. Que holísticamente vea la educación como una de sus principales estrellas y no el meteorito que le cayó a la Reforma Educativa en 1979, que se atiendan bien los servicios básicos, una mejor distribución de las riquezas y de progreso integral para el país y un grado de bienestar general y el futuro promisorio que merecen los niños, jóvenes y las generaciones venideras.

Al apreciado amigo José “Che” Sánchez, a los muchos lectores y sobre todo, a mi muy estimado, admirado poeta, cantante y político Rubén Blades, ciertamente, hacer propuesta es fundamental, no es descalificar a nadie, no se trata de eso. Es eso sí, tener claridad de lo que se debe y conviene hacer. Con quiénes. Con qué y para qué. La sábana no puede seguir recibiendo remiendos, esa corcha de retazos como quieren los enemigos que siga la patria, los anti patrias, los mercaderes que solo ven a Panamá en función de sus negocios,  que ni siquiera se han dado cuenta que nuestro país es verde, como la esperanza que conservamos en el fondo de nuestra caja de pandora, en nuestros corazones y nuestra mente.

Mi propuesta es ese revolcón, no es un falso profeta, un mesías o los fariseos que han contaminado y profanado el templo de la patria. Se trata es de fortalecer esa clase media y a toda la sociedad en general, que haya participación con políticas incluyentes y no excluyentes como sucede hoy, y que seamos el Panamá de las oportunidades posibles, reales y con plena justicia social. Un país que en la década de 1970 pudo conquistar y edificar estructuras que hoy generan riquezas, al fin y al cabo, eso lo propuso y lo hizo Omar Torrijos, el panameño lo recuerda, lo sabe y exige que lo conquistado sea recuperado y bien repartido. Y la única forma es arrebatarle esas riquezas a quienes se las están robando y para eso no hay que pedir permisos, hacerlo es un deber patriótico.

El autor es periodista, escritor y analista

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