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A un siglo y 19 años de un acto de traición, nos rodea una noche oscura y tormentosa nuevamente.

Por: José Dídimo Escobar Samaniego

Phillipe Buneau Varilla y el Secretario de Estado Mr. John Milton Hay instantes después de consumar la firma del Tratado del Canal de 18 de noviembre de 1903, tratado que ningún panameño firmó.

Hoy se recuerda con tristeza, 119 años de la deshonra al interés nacional y la configuración de la traición que nos mantuvo en permanente lucha al pueblo panameño a lo largo del siglo pasado para poder recuperar la soberanía plena sobre nuestro territorio y la dignidad nacional.

El aporte inestimable de la sangre generosa de los mártires y la lucha de lo mejor de la juventud panameña que prefirió inmolarse antes que aceptar la condición de sometimiento y esclavitud que surgió un 18 de noviembre de 1903 cuando se firmó en Washington el tratado que ningún panameño firmó, permitió junto, lavar la cara cuando el pueblo se unió frente a un liderazgo nacional honesto y patriótico y logramos desatarnos de las cadenas que nos oprimían.

Por casi un siglo explotaron nuestra posición geográfica, usaron nuestra agua y el estrecho de nuestro istmo y lo utilizaron en el impulso de una economía que no era la nuestra, e intentaron saldar las  diferencias con el aumento de un canon anual, olvidando que el asunto no era unos dólares más, sino el ejercicio de nuestra soberanía y jurisdicción en todo nuestro territorio y el fín de la presencia militar extranjera en nuestro país y que la bandera nacional flameara solitaria en todo Panamá.

Pero sucede que, hoy día el país, es víctima de la misma avaricia de quienes quieren apropiarse de nuestra riqueza, la del subsuelo, rico en oro, cobre, platino y muchos otros minerales, de alto valor comercial.

Ayer como hoy, hay traidores que, en cuanto los sobornan, traicionan el destino de todos y satisfecho su ilimitado apetito, incluso hasta figuras dentro del Estado, lejos de cumplir con los elementales principios lealtad al país y a los panameños, facilitan como “malinches” o “Judas” del presente la puñalada trapera a los panameños, especialmente a los más pobres que pagan con su desesperanza y pobreza, esa inmerecida traición.

Somo un país rico, que no tenemos por qué vivir como mendigos, ni debiendo hasta nuestro modo de caminar y solo se requiere de la sangre como la de Justo Arosemena, Tomás Herrera, Pedro Prestán, Victoriano Lorenzo, Belisario Porras, Jeptha B. Duncan, José Daniel Crespo, Ferdín Jaén, Eduardo Santos Blanco, Polidoro Pinzón, Octavio Méndez Pereira, Floyd Britton, Rodolfo Aguilar Delgado, Ascanio Arosemena, Juan Navas Pájaro, Antonio Yepes de León, Ascanio Villalaz Paz, Omar Torrijos Herrera y muchos otros, para darnos a respetar, para que no nos asalten inermemente y nos despojen de lo que nos pertenece y debe servir para sacar al país del marasmo en donde nos encontramos ahora.

La empresa First Quantum Ltd. está constituida por dinero  (acciones) de estados extranjeros, hecho que la Constitución panameña prohíbe taxativamente cualquier trato con empresas de estas características, además que esta empresa se ha declarado en franca rebeldía y desacato a las autoridades judiciales panameñas.

Estamos próximos a la firma de otro contrato leonino con la empresa First Quantum, Ltd. Que le entrega nuestras riquezas minerales por migajas, siendo esta empresa una delincuente que no acata el fallo de la Corte Suprema de Justicia de Panamá de diciembre del año 2017, y que se apropia en la actualidad, y desde el fallo, violentamente de la riqueza panameña sin amparo legal alguno, lo cual es un delito conforme a nuestras leyes.

En estos días, no hacen mucho tiempo, nuestras fuerzas de seguridad, detuvieron en un gran operativo, a un humilde panameño, que lo encontraron con tres iguanas en su manos, seguramente para alimentar a su prole y lo procesaron inmediatamente y hoy paga en la Joyita su osadía, mientras que Minera Panamá, la subsidiaria de FQM, ltd,  se ha llevado del país, mineral por un valor superior a los diez mil millones de dólares, que servirían para salvar el seguro social y pagar en poco tiempo, la totalidad de nuestra deuda externa pública, y todavía ninguna autoridad se ha dado por enterada de semejante atropello a nuestro ordenamiento penal.

Los panameños tenemos que estar alerta y prestos a movilizarnos porque no podemos permitir ningún contrato que no responda y satisfaga el interés nacional y de otro modo agenciarnos la manera para que el propio Estado pueda explotar dichas riquezas o de no ser así entonces, cerrar dicha actividad que representa un importante menoscabo de nuestra riqueza que le pertenece a todos los panameños.

¡Así de sencilla es la cosa!

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