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A propósito de las listas y los papers de pandora.|

Por: Mike Magallón
Economista y Consultor Internacional

Panamá, desde el año 2000 no sale de una para que nos metan en otra lista. Esta nueva realidad que tenemos desde nuestra segunda democracia que empieza en 1990, verdaderamente que se está convirtiendo en una pesadilla, no para el panameño común y corriente, que inclusive no tiene la menor idea qué es lo que está pasando, ni sabe quienes son las GAFI, la UE ni la OCDE, sino para el país como un todo, y para los funcionarios gubernamentales a los cuales le importa hacer bien su trabajo, así como a todos los profesionales que de alguna u otra manera tienen algo que ver con el tema.

Cuando en el año 2016 los maleantes de la ICIJ nos atacaron por primera vez con los Panama Papers, luego del robo de millones de documentos de la firma de abogados panameña, Mossack y Fonseca, el gobierno panameño nunca se imaginó el misil que nos habían disparado, y lo peor del caso fue que nunca hicieron nada para contrarrestar los efectos de este.

Hagamos algo de historia. Panamá empezó a utilizar, de facto, el US dólar desde los inicios de la construcción del ferrocarril Panamá-Colón, y no es hasta 1904 que se “legaliza” el uso de este por medio del Convenio Taft, que fue escrito para aclarar puntos comerciales, financieros y económicos que el Tratado Hay-Buneau Varilla había dejado por fuera, y donde de una manera muy sui generis, se establecía el uso del dólar como moneda de curso legal en Panamá. En 1916, la República de Panamá establece su primer Código Fiscal que establecía dos cosas muy importantes: el uso del US dólar como moneda de curso legal en Panamá, y se establecen los impuestos territoriales oficialmente.

Para el año 1927, Panamá dicta la Ley 32 del 26 de febrero de 1927, que en su artículo 1 establece que “dos personas o más, de cualquier nacionalidad, aun cuando no estén domiciliadas en la República de Panama, podrán constituir una sociedad anónima, para cualquier objeto lícito, de acuerdo con las formalidades prescritas en la presente ley”. Esta ley fue escrita a imagen y semejanza del Delaware General Corporation Law adoptado en 1899 y que está descrito en el Título 8, Capítulo 1 del Delaware Code. Este estatuto ha convertido al estado de Delaware en la jurisdicción más importante de los Estados Unidos, con más del 50% de las empresas listadas en el New York Stock Exchange y más del 66% de las empresas que están en el Fortune 500.

Antes de 1968, Panamá no se encontraba en el mapa de ningún país, ya que básicamente no teníamos ningún rubro de comercio internacional en el cual nos destacamos. A raíz del golpe de estado de 1968, y el establecimiento del Centro Bancario Internacional por medio del Decreto de Gabinete No. 238 del 2 de Julio de 1970, Panamá entra a jugar en las grandes ligas de las finanzas, o por lo menos en las ligas menores (antes no jugábamos ni en las aficionadas), e impulsados por una economía basada en el US$, empezamos a ser vistos como una opción de inversión o por lo menos un lugar seguro donde guardar el dinero, y a pesar de tener un gobierno militar y dictatorial, Panamá gozaba de una estabilidad económica y política, hasta cierto punto envidiable. Por si se habían olvidado, para este tiempo Omar Torrijos se había dedicado a recorrer el mundo para obtener el apoyo necesario para que los Estados Unidos nos devolvieran el Canal de Panamá.

Lamentablemente, estábamos ubicados en el camino de los narcotraficantes latinoamericanos, y con un dictador que estaba anuente a comer sapos y culebras con tal de hacer dinero, Panamá se convirtió en una plaza de servicios para los narcotraficantes, que inclusive venían a Panamá cuando la policía y autoridades arreciaba la búsqueda de estos por los 80’s. Pero esta película realmente no empieza a cobrar importancia hasta cuando descubren los miles de millones de dólares que el Cartel de Medellín, y luego el Cartel de Cali, traficaban con drogas. Aun así, Miami y su centro bancario era mucho más visible que Panamá en los primeros años del lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Y es aquí cuando realmente renace el término de lavado de activos (que ya venía acuñado de los 1920’s con los mafiosos de la época en los Estados Unidos). O es que nos olvidamos de las cinco familias de mafiosos que por mucho tiempo dominaron ese país, y que, obviamente, tenían que lavar dinero de sus actividades ilícitas (y los que queden todavía tienen que hacerlo de alguna manera, o ¿es que piensan que la mafia desapareció?).

El G-7 establece en 1989 el Grupo Acción Financiera (GAFI) o FAFT en inglés, como respuesta a la preocupación que había en ese momento sobre el lavado de dinero sobre acciones ilícitas (por no decir narcotráfico exclusivamente), reconociendo la amenaza que representaba el ilícito sobre los sistemas bancarios e instituciones financieras en sus países miembros y otros aliados. En 1992, se crea la Lista Clinton, que “es una herramienta legal que tiene como objetivo sancionar de manera internacional a toda persona que ha incurrido en un delito bien sea de narcotráfico o lavado de dinero, e identificarlos en dicha lista para que sirva de referencia ante otros países. Las organizaciones encargadas de emitir la lista Clinton son la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.”

En 1997 la ONU crea la oficina de las Naciones Unidas en Drogas y Crimen al fusionar el Programa de Control de Drogas y el Centro Internacional de la Prevención del Crimen para asistir a la ONU en proveer una respuesta coordinada y comprensiva a todos los temas relacionados con el tráfico de drogas, abuso de drogas, prevención del crimen y justicia criminal, terrorismo internacional y corrupción política.

En el caso de los Unión Europea, la misma tiene como objetivo el trabajar juntos para que exista paz en Europa, que los ciudadanos de los países miembros tengan una buena vida, que las cosas sean justas para todas las personas y que nadie se quede atrás, que se respeten la cultura y la lengua de todos, que exista una economía europea fuerte, y que todos los países utilicen la misma moneda para hacer negocios juntos.

Y ya para terminar de definir a todos los actores en esta novela de terror donde pretenden que Panamá sea el actor principal, ”la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es una organización internacional cuya misión es diseñar mejores políticas para una vida mejor. Nuestro objetivo es promover políticas que favorezcan la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar para todas las personas. Nos avalan 60 años de experiencia y conocimientos para preparar mejor el mundo de mañana.” Y a pesar de que dentro de su definición no existe nada explícito acerca de combatir el lavado de activos, y a pesar de tener un tópico específico acerca de corrupción e integridad, la OCDE no fue hecha para este propósito.

Que interesante los objetivos de estas dos últimas entidades, que tanto daño nos hacen, so pretexto de cuidar sus intereses – en este caso de que sus ciudadanos paguen sus impuestos, a costa de destruir la reputación de un país. Aquí vale la pena recordarles a todos, que la propia UE hizo una tabla de los territorios que más contribuían a la evasión de impuestos en esa región, y Panamá no está en el Top 20, y se le aduce menos del 1% sobre este tema. Si somos tan insignificantes, ¿cuál es el tema con Panamá?

Antes de proseguir con los escritos de ICIJ, también quisiera hablar del tema de los impuestos. Y es que existen dos corrientes económicas en este sentido, ambas lideradas por economistas ganadores del Premio Nobel de Economía por sus trabajos, pero totalmente opuestas la una de la otra. Primero nos encontramos con uno de los economistas más importantes de nuestra historia económica, Milton Friedman, el cual cree en un estado que saque sus manos de la economía, un estado que sea lo más pequeño posible, y por ende cree en tasas de impuestos bajas, para buscar el desarrollo económico del país. Y en la otra acera tenemos a otro economista como Joseph Stiglitz que piensa que todo el mundo está evadiendo impuestos, especialmente los más ricos, que el estado debe tener un papel más importante en la economía, además que está en contra de los países que ofrecen beneficios fiscales como Panamá (“tenemos un sistema de impuestos global que permite que las personas, legalmente, eviten pagar”).

Ni los Panama Papers ni los Pandora Papers han probado casi nada de lo que ellos aducen. Es decir, el abrir una sociedad anónima o abrir una cuenta en Panamá implica que los dueños de estas están haciendo esto para cometer un ilícito – por narcotráfico o corrupción, por ejemplo. Ambos Papers infieren que abrir una sociedad anónima en Panamá, mal llamándola offshore company, ya que aquí se abren empresas panameñas, no offshore, es para evadir impuestos o lavar activos. Sin embargo, cualquier bufete de abogados con experiencia internacional te puede abrir una empresa en cualquier otra jurisdicción que sí pueda ser catalogada como Paraíso Fiscal por las características que las mismas tienen y que son muy diferentes a las de Panamá.

Muchos de los documentos que se robaron los de ICIJ también responden a fechas anteriores a 1990, cuando teníamos una dictadura militar y cuando no existían muchas restricciones, y de hecho, el lavado de dinero no existía como crimen tipificado en ningún país en ese momento. El otro punto para aclarar es el de como Panamá cobra sus impuestos, y que es realmente el punto de todas estas organizaciones que desean que Panamá (ya la UE lo aceptó explícitamente en la última lista gris publicada, en el aparte de Panamá hablan específicamente de este tema) cobre sus impuestos de forma global y no territorial como venimos haciendo desde 1916. Los tiempos cambian, de esto estoy claro, y debemos ajustarnos a los nuevos tiempos, de alguna manera, pero ni la Ley de Sociedades Anónimas (1927), ni el Sistema Fiscal Territorial (1916) son elementos nuevos en Panamá, ya tienen casi 100 años ambos.

¿Debe Panamá, o cualquier territorio en el mundo, convertirse en oficiales del fisco de estos países donde se evade el impuesto? ¿Es realmente Panamá un Paraíso Fiscal como dicen todos estos organismos? ¿Pueden obligarnos a cambiar nuestro esquema fiscal de territorial a global? ¿Cuanta más presión sobre el país nos pueden poner? ¿Y para quitarnos esta presión, debemos cambiar nuestros impuestos sobre la renta de territoriales a globales?

Estas no son preguntas fáciles de responder, pero yo también les tengo otras a estos países.

¿Por qué cobran tantos impuestos? ¿Por qué quieren financiar a un estado que se mete en todo lo referente a la economía local? ¿Quién les dio el poder de crear listas negras y grises en el mundo, como si fueran los reyes en el mismo? ¿No creen que el hecho de cobrar tantos impuestos es el hecho primordial por el cual sus ciudadanos no quieran pagar los mismos, y nos solo evaden los impuestos, sino que se mudan a otros países? ¿Por qué en estas listas no vemos a las jurisdicciones propias de sus países, que es donde más se evade el impuesto?

Aquí hay preguntas interesantes, las primeras corresponden a la discusión sobre gobiernos grandes cobrando muchos impuestos o gobiernos chicos cobrando pocos impuestos.

Como se puede catalogar a alguien como cooperador de evasores fiscales e inclusive narcotraficantes, si cuando hace empresas en las diferentes jurisdicciones del mundo o abre cuentas en los bancos no son catalogados como tal? ¿O es que los banqueros, abogados consultores, contadores, o cualquier otro profesional que les preste servicios debe tener poderes especiales para detectar esto, aun cuando nada ha sucedido?

Ojo, y no estoy defendiendo a ningún maleante. Lo que digo es que si alguien comete un delito debe ser juzgado por el mismo y si es culpable debe ser enviado a la cárcel, ¿pero si yo le presto un servicio soy su cómplice e igual de maleante? ¿De dónde salió semejante pensamiento?

Panamá es un país privilegiado, no solo por su ubicación geográfica, sino porque se ha desarrollado un sistema de servicios envidiable, y que a pesar de los gobiernos malos que hemos tenido, seguimos adelante basados en una economía del UUS$, el Canal de Panamá, nuestro tamaño (que a veces juega en nuestra contra), estabilidad económica, social y política (a pesar de todas las cosas que pasan en los diferentes gobiernos).

Al mismo tiempo, también estoy seguro de que este no es un país de maleantes (los cuales sí existen, como en todo el mundo, pero que son una gran minoría), que a pesar de que estamos en el medio del principal exportador de cocaína en el mundo y el principal comprador, todavía seguimos siendo un país relativamente libre de tanta maldad relacionada con este ilícito.

También estoy seguro de que la inmensa mayoría de las 15,000 empresas que se abren ahora todos los años (antes del Panamá Papers abríamos arriba de 35,000), son de gente trabajadora, y no de evasores fiscales o lavadores de activos. Lo que sí estoy seguro es que debemos hacer una investigación seria de lo que significa cambiar de impuestos territoriales a globales y eliminar el sistema de sociedades anónimas, o simplemente hacer el listado de beneficiarios fiscales, y obligar a todas las personas naturales y jurídicas a hacer la respectiva declaración de impuestos, como debe ser, independiente que seas asalariado o que te dediques a hacer negocios fuera de Panamá.

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