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Una respuesta urgente al catastrofismo del profesor Chapman

Juan Jované


Guillermo Chapman, en las postrimerías de su vida, se ha vuelto vendedor de tragedias y catástrofes, con el frío propósito de generar el miedo que requieren para paralizar al pueblo en sus justas reclamaciones.

 

Durante pasado fin de semana la empresa Minera Panamá S A, el gobierno de turno y los sectores dominantes lanzaron una campaña desesperada, con el fin de atemorizar a la población tratando de salvar el contrato minero, así como el proyecto extractivista – minero.

En el caso de la minera, utilizando los servicios de una conocida firma de juristas locales, prácticamente amenazaba a la población panameña con la imposición de una multimillonaria penalización, la que sería el resultado de un arbitraje obligatorio, en caso de que el contrato fuera declarado inconstitucional. Al poco tiempo, de manera sospechosamente coordinada, el Ministerio de Comercio e Industrias informaba que las empresas First Quantum Minerals Ltd. y Minera Panamá S.A., y Franco-Nevada Corporation enviaron dos notificaciones con la intención de presentar demandas arbitrales contra la República de Panamá.

Por su parte el representante de la presidencia en el programa Debate Abierto del domingo 26 de noviembre, argumentaba que Panamá no debería negarse la posibilidad de un desarrollo minero, ya que se trataba de una riqueza que valía la pena explotar. Se trató de una posición dura, ya que la misma se podría interpretar no solo como una defensa del contrato minero, sino como un alegato que implicaría derogar la Ley que asegura la moratoria de la minería a cielo abierto.

En este panorama y en ese mismo programa televisivo, aparece la idea del catastrofismo económico. Fue en el mismo en que el profesor Guillermo O. Chapman Jr., no solo repitió que   la explotación minera del cobre genera el 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB), obviamente sin aclarar cual fue la metodología que la empresa Indesa usó para llegar a esa conclusión. El mismo fue más lejos aún al afirmar que de declararse inconstitucional el contrato minero, la economía, en el mejor de los casos, se estancaría, siendo además cierto que podrían pasar hasta seis años antes de recuperar la dinámica perdida.

Frente a esta campaña orquestada para aterrorizar a la población resulta urgente hacer una crítica científica a los planteamientos del señor Chapman Jr. Es evidente que todo el argumente del mismo se basa en el supuesto nivel de aporte de la minera a la economía panameña por la vía del producto y el empleo (se llegó a decir que se perderían 50,000 puestos de trabajo).

El primer problema de la argumentación del profesor Chapman, es que se confunde la creación de riqueza con la producción de la misma. Aun razonando como un economista muy tradicional, se debe señalar que con la extracción de los recursos no renovables se estaría agotando una riqueza a la cual teóricamente se le debería dar un valor, el cual debería ser restado al valor agregado bruto, a fin de obtener el valor agregado neto, cosa que los cálculos de Indesa no toman en cuenta. Sería útil que los economistas de Indesa, así como su fundador, leyeran con detenimiento el capítulo II del libro de Economía Ecológica y Política Ambiental de Joan Martínez Alier y Jordi Roca Justmet, en el que se abordan los problemas de la contabilidad macroeconómica y el medio ambiente.

En segundo lugar, el cálculo de Indesa debió aclarar que la metodología utilizada para calcular el PIB no toma en cuenta los impactos ambientales. Es conveniente recodarles a los economistas de esa empresa, que este hecho se trata de un conocimiento que todo profesional de nuestra ciencia social debe tener en cuenta. Es así que Paul A. Samuelson (premio Nobel 1970)  y William D, Nordhaus (Nobel 2018), en su clásico libro Economía, señalan al referirse a la metodología del Producto Nacional Bruto (PNB) que: “Además de sumar los bienes (por ejemplo, un agradable sistema de aíre acondicionado), el PNB debería ajustarse de forma tal que restara los “males” (por ejemplo, la contaminación del aire y el agua…)”.

Dicho sea de paso, Indesa debió haber utilizado el PNB  en lugar del PIB, ya que la diferencia entre estos dos agregados hubiera permitido destacar las ingentes sumas de valor de las que se apropia Minera Panamá S. A., gracias a la explotación del subsuelo nacional.

Los errores de cálculo de Indesa, repetidos at nauseam por los defensores del contrato minero, se hacen más evidentes si se tiene en cuenta que muchos de los costos ambientales no pueden ser reducidos a valor crematísticos, lo que no significa que los mismos puedan ser despreciados. Joseph E. Stiglitz (Nobel 2001), Amartya Sen (Nobel 1998)  y Jean – Paul Fitoussi, en su libro Mis-Measuring Our LIves, así lo destacan en el capitulo 3 de esa obra, llamando la atención sobre la necesidad de introducir indicadores físicos. ¿habrán leído este importante trabajo los economistas y el fundador de Indesa?

Más aún, el hecho que los impactos ambientales más importantes no puedan ser reducidos a un valor monetario los hace inconmensurables, siendo por lo tanto prácticamente infinitos. Es conocido que la explotación minera a cielo abierto genera morbilidad y mortalidad, así como pérdida de diversidad. No es posible darle valor crematístico a la vida, al impacto humano de las enfermedades y a la pérdida de biodiversidad. Debería ser un compromiso ético de quien practica la profesión de economista advertir de estos problemas, cuando se intenta, como debería ser, realizar un necesario análisis de costo beneficio de una actividad tan riesgosa como lo es la minería a cielo abierto.

Es notable que el Profesor Chapman Jr. haya escrito una propuesta de desarrollo, publicada por Endesa bajo el título “Hacia Una Nueva Visión Económica y Social de Panamá”, en la que la minería no juega un papel importante, ahora prácticamente, a nuestro juicio plantea que el cierre de la explotación de cobre sería prácticamente catastrófico desde el punto de vista económico.

Dado que el 4.8% del PIB se refiere a los efectos directos e indirectos de la actividad minera, hubiera sido importante que Indesa, al igual que su fundador, hicieran explícito la metodología que utilizaron para medir el efecto multiplicador. Es importante, por ejemplo, que muestren si tienen una matriz de insumo – producto con el suficiente detalle como para alcanzar explícitamente a todos los proveedores que dice tener la minera. Esto parece dudoso, de manera  que de haber usado un método “alterno”, tendrían que mostrarlo con el fin de que el mismo pueda ser evaluado.

Dado que el calculo del PIB sería fundamental para explicar el impacto sobre el empleo, el Profesor Chapman y los otros economistas de Indesa, estarían obligados a explicar como un empleo primario de 7.000 empleos genera directa e indirectamente 40,000 puestos de trabajo. Utilizando ellos un  multiplicador del empleo de 5.71, el cual no es definitivamente usual. Más aún en  función del debate nacional se puede señalar que por cada millón de balboas de demanda adicional en el sector de minas y canteras solo se generan 10 puestos de trabajo, 3 directos y 7 indirectos, esto contrasta con lo que ocurre en otros sectores. Por ejemplo, el sector turismo por la misma cantidad de demanda efectiva adicional se generan 47 puestos de trabajo, 23 directos y 24 indirectos. ¿Qué sentido tiene defender a ultranza la minería que destruye el medio ambiente cuando existen formas sostenibles de elevar el empleo?

En todo caso desconocer los avances de la teoría económica para hacer análisis, reduce la profesión del economista, convirtiéndolo en un simple propagandista, generalmente en favor de egoístas intereses particulares.

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