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Para No Repetir Errores Y Entender Lo Que Está Sucediendo Hoy

Por Gonzalo Delgado Quintero

 

Imponer un nuevo modelo económico fue la estrategia que movieron grupos ultraderechistas del sector financiero especulativo desde la década de los años 70 y 80s teniendo a Ronald Wilson Reagan y a Margaret Thatcher como las caras más visibles de ese falaz nuevo orden que promovían en contubernio con Mijaíl Gorbachov a través de la Glasnost y la Perestroika.

Recordar que los Chicagos Boys, durante esos primeros años de la década del 70 se integraron con mayor fortaleza después del derrocamiento y asesinato del Presidente Constitucional de Chile, Salvador Allende, de manos del traicionero y sanguinario General Augusto Pinochet. Pero se instalaba el laboratorio que luego esparciría el patógeno viral del nuevo liberalismo.

Es así que después, en 1989, cayó el muro de Berlín y de allí, como caída de dominó, derrumbaron el mundo socialista, sobre todo, en Europa del Este, incluyendo a la Unión de República Socialista Soviética que sucumbió finalmente en 1991. Había llegado el momento de implantar el nuevo modelo económico.

Fue una estrategia global porque para ese año (1989 y subsiguientes) Inglaterra y Estados Unidos provocaron una serie de eventos políticos, revueltas, revoluciones, conflictos y guerras nacionales y regionales, incluso, con intervenciones militares llevadas a cabo por ellos, como fueron la Guerra de las Malvinas de Inglaterra contra Argentina en 1982 con el apoyo comunicacional de EU desde Isla Galeta en nuestro país y después, la invasión estadounidense  contra Panamá en 1989.

Logrados sus objetivos, sobre todo, después del desmoronamiento final de la URSS (1991), estos grupos se aprestaron a globalizar el modelo económico neoliberal según lo habían venido promoviendo y que lo vendían como la panacea. Incluso personajes como el especulador Georges Soros, se movilizaron hacia los países de Europa del Este, donde hicieron grandes fortunas comprando por bicoca, bajo el criterio del “salvataje”, empresas estatales en estos países que entraron en crisis debido al abrupto cambio ocurrido en el ámbito político, ideológico, social y económico.

Sin una contraparte, en un mundo supuestamente unipolar, desarrollaron la estructura para el soporte del nuevo modelo económico. Sin embargo, los efectos negativos de los Tratados de Libre Comercio que había impuesto a otros países con economías totalmente asimétricas, solo daba ventajas a quienes tenían los controles y la robustez de una estructura económica nacional, en este caso Estados Unidos e Inglaterra.  Por supuesto,  entonces, hubo problemas inmediatos tanto en Europa como en América Latina, sin adentrarnos en otras latitudes como fue lo ocurrido en el sureste asiático que afectó a otros países. En América con mayor impacto a Chile.

Tres años después de la caída soviética y de haberse auto determinado el supuesto dominio del nuevo modelo económico, comenzó México a sufrir el efecto tequila, también denominada el error de diciembre, una crisis inmediata entre 1994 y 1995. “En el aspecto político, la crisis comenzó en marzo de 1994 con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y la del secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, en septiembre de ese mismo año”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_econ%C3%B3mica_en_M%C3%A9xico_de_1994)

En cuanto a la crisis económica mexicana en esos dos años, el apoyo solicitado al Fondo Monetario Internacional (FMI) no fue suficiente para detener la quiebra y su afectación en caída de chorro hacia otras economías, sobre todo, de los países de la región.

Además de México, los más afectados fueron Venezuela que ya venía afectada desde el Caracazo, Brasil con el efecto samba, Chile y la crisis asiática y Argentina con su efecto Menen, al final del periodo. En un cortísimo plazo el FMI endeudó aún a la América Latina en más de un 400 por ciento y de 34,000 millones de dólares pasó a 521,000 millones de dólares la deuda. Todo provocado por el nuevo modelo neoliberal.

Finalmente en este punto, contra la resaca del efecto tequila, una alternativa, porque a los mexicanos no le quedó de otra, fue la apertura comercial con la firma del Tratado de Libre Comercial con América del Norte (TLCAN), conformado por Estados Unidos, Canadá y México. Es obvio que los beneficios mayores no los obtiene el país del ají picante y del guacamole.

Por otra parte y casi en paralelo hay que mencionar el fenómeno de la Burbuja puntocom,​ término que se refiere a un período de crecimiento en los valores económicos de empresas vinculadas a Internet. Esta corriente económica especulativa muy fuerte se dio entre 1997 y 2001. Durante este período, las bolsas de valores de las naciones occidentales vieron un rápido aumento de su valor debido al avance de las empresas vinculadas al nuevo sector de Internet y a la llamada nueva economía que había creado la disposición exuberante de capital. Pero, al pasar el tiempo, muchas de estas empresas quebraron o dejaron de operar.

El estallido de la burbuja.com marcó el principio de una larga recesión en las naciones occidentales porque si bien, “entre 1995 y su pico en marzo de 2000, el índice bursátil Nasdaq Composite subió un 400%, sólo para caer un 78% desde su pico en octubre de 2002, renunciando a todas sus ganancias durante la burbuja. Durante el derrumbe bursátil, muchas empresas de tienda en línea, como Pets.com, Webvan y Boo.com, así como varias empresas de comunicaciones, como WorldCom, NorthPoint Communications y Global Crossing, se hundieron y acabaron cerrando”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Burbuja_puntocom)

Fueron varios factores que produjeron la crisis financiera. En primer lugar, la enorme burbuja especulativa ligada a los activos inmobiliarios. En los Estados Unidos, como en muchos otros países occidentales, y tras el estallido de la burbuja tecnológica de principios de siglo xxi, entre los años 2000 y 2001, se produjo una huida de capitales de inversión tanto institucional como familiar en dirección a los bienes inmuebles. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 supusieron un clima de inestabilidad internacional que obligó a los principales Bancos Centrales a bajar los tipos de interés a niveles inusualmente bajos, con objeto de reactivar el consumo y la producción a través del crédito.

Sin embargo, en el 2004 todo cambió cuando la Reserva Federal de EU, subió los intereses para tratar de controlar la hiperinflación. “Desde ese año hasta el 2006 el tipo de interés pasó del 1 % al 5,25 %. El crecimiento del precio de la vivienda, que había sido espectacular entre los años 2001 y 2005, se convirtió en descenso sostenido. En agosto de 2005 el precio de la vivienda y la tasa de ventas cayeron en buena parte de los Estados Unidos de manera abrupta. Para el 2006, la crisis inmobiliaria ya se había trasladado a la Bolsa: el índice bursátil de la construcción estadounidense”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_de_las_hipotecas_subprime)

Ya para el año 2007 el problema de la deuda hipotecaria subprime empezó a contaminar los mercados financieros internacionales, convirtiéndose en una crisis internacional de gran envergadura, calificada por algunos como la peor desde la segunda guerra mundial.

En el mes de abril de 2008, el Fondo Monetario Internacional (FMI) cifró en 945,000 millones de dólares las pérdidas acumuladas por la crisis. ​ En 2008 ya se da por hecho que la crisis será mundial, extendiéndose en cascada a Latinoamérica y Asia.

El 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión norteamericano, que gestionaba 46,000 millones de dólares en hipotecas, se declaró en quiebra, ​ y el Bank of America se ve obligado a comprar la entidad Merrill Lynch por 31,000 millones de dólares. ​ Más de un año después del comienzo de la crisis sus efectos devastadores sobre la economía financiera se recrudecen, empujando las bolsas a la baja.

El 18 de septiembre el gobierno de Estados Unidos anunció un plan de rescate económico multimillonario, el mayor de la historia, que hizo que las bolsas de todo el mundo se dispararan consiguiendo subidas record.

El 22 de septiembre la Reserva Federal de Estados Unidos aprobó la conversión de los dos últimos bancos de inversión independientes que quedaban, Goldman Sachs y Morgan Stanley, en bancos comerciales, lo que permite un mayor control y regulación por parte de las autoridades del gobierno central. De esta forma se acababa con un modelo bancario con 80 años de historia. ​ También la FED, junto con JP Morgan, tuvo que rescatar a la mayor caja de ahorros del país, Washington Mutual. ​ Es la mayor quiebra bancaria de la historia de los Estados Unidos. (https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis Económica)

Desde entonces y hasta la actualidad, todavía la caída financiera del sistema capitalista bajo el modelo neoliberal, de los países occidentales, encabezados por EU se mantiene en L. Se han aplicado todo tipo de medidas y alternativas, pero es incosteable este modelo económico, que produce poco realmente. Es especulativo y no es consistente en la periferia, debido a que los mecanismos que aplica son absorbentes y centrípeta. Es un agujero negro que chupa todo y no ofrece cabida para que prosperen las economías de los países en vía de desarrollo y lo peor es que estas regiones pobres, solo juegan el papel de suplidoras de todos sus recursos para mantener el portentoso estilo de vida de esas grandes metrópolis de los países industrializados, lo que ha llevado a una persistente resistencia política y social de los pueblos.

Estados Unidos, desde el inicio de la crisis y sobre todo, con los atentados del 11 de septiembre de 2001, aprovechó para tratar de encontrar alternativas y mitigar la quiebra del sistema y por tanto, su propia sobrevivencia y liderazgo que ya comenzaba a perder. Acuñó de inmediato y con énfasis, lo que denominó la lucha contra el terrorismoEstados Unidos  tenía cierta presencia en Medio Oriente e incluso había desplazado hasta cierto grado en materia de seguridad a Inglaterra, por supuesto que por razones del petróleo. Sin embargo la  excepción lo representaba  Irán, que tenía un nuevo régimen encabezado por el Ayatola Ruhollah Musavi Jameinei, después de haber llegado tras una revolución que depuso a Mohammad Reza Pahlevi, último monarca persa proclive a occidente, mantenido por EU y Reino Unido, quien finalmente se exilió en Panamá en 1979.

Estados Unidos apoyó a Irak bajo el mando de Saddam Husein en la guerra contra Irán como política de contención contra el nuevo régimen revolucionario de Irán de Jameinei. La política extranjera estadounidense con Irak cambió a partir de la invasión iraquí de Kuwait en agosto de 1990 y la respuesta de EE.UU. hacia la invasión que tomó la forma de la primera guerra del golfo, también conocida como “Operación Tormenta del Desierto”. El presidente estadounidense George Bush (padre) justificó dicha operación al enfatizar que EE. UU. tenía una obligación moral en la liberación de Kuwait ante la agresión iraquí, pero parecido al temor estadounidense durante la guerra entre Irán-Irak. En realidad los intereses verdaderos de los estadounidenses estaban en la protección de los recursos petroleros. (https://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_exterior_de_Estados_Unidos_en_Medio_Oriente)

Más allá de los argumentos permanentes de liberación que profesa Estados Unidos, en el 2002 la administración de George W. Bush cambió el enfoque de Afganistán para proyectarlo a Irak, a pesar de la falta de evidencia para comprobar que la Irak de Saddam Hussein había compartido alguna responsabilidad con los ataques del 11 de septiembre. En realidad el gobierno estadounidense intentaba justificar una invasión y cambio de gobierno en Irak alegando sin fundamentos al final, la existencia de armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Hussein y que eran una amenaza a la seguridad estadounidense y mundial. Siempre el interés de fondo detrás de todo este genocidio provocado fue tener control de unas de las reservas petroleras más grandes del mundo.

Durante 25 años, la política exterior norteamericana estuvo enfocada en medio oriente, con muy poca atención en ese periodo, sobre América Latina. El asunto con los latinoamericanos era otro. Supuestamente el tema es las drogas y los grupos insurgentes que lo veían como un problema muy focalizado en áreas específicas, por lo demás, no les importaba.

Sin embargo, tras la obligada salida de medio oriente, hasta verse forzado a salir de Afganistán tras la retirada de tropas estadounidense entre mayo y agosto de 2021, Estados Unidos ha enfocado nuevamente y por diversas razones, su atención en Latinoamérica.

Y es que América Latina, por voluntad propia, sin mayores ataduras ni severas imposiciones imperiales, tomaron rumbos impensados que además, fueron encaminados por razones de circunstancias producidas en gran medida por las medidas neoliberales impuestas bajo este modelo que había sido vendido como la panacea bajo el credo de las privatizaciones.

En gran medida, lo que comenzó a suceder en América Latina y hasta el presente, fue la respuesta antepuesta al modelo económico del que veían que no ofrecía ni ofrece realmente ningún tipo de solución a los ingentes problemas de nuestra región. Todo lo contrario, más bien se acentúan.

Inmediatamente después de la Caída del Muro de Berlín en 1989, surge una preocupación de los movimientos de la izquierda mundial y América Latina no fue la excepción. En julio de 1990 se da una convocatoria de la izquierda en lo que un años después,  en 1991 en México se bautizaría como el Foro de San Paublo, un espacio para reflexionar sobre los acontecimientos post caída del Muro de Berlín y los caminos alternativos y autónomos posibles para la izquierda de América Latina y el Caribe, más allá de las respuestas tradicionales.

Veinte años después la mayoría de sus miembros accederían mediante las urnas a ejercer el gobierno en distintos países o formarían parte de coaliciones oficialistas, otros llegarían a ser primera fuerza de oposición.

En ese tiempo se produjo la elección de un militar izquierdista de nombre Hugo Chávez en 1998 en Venezuela. Tal acontecimiento representó la llegada al poder del primer gobierno de izquierda en muchas décadas en América Latina​ y el primer gobierno de un partido miembro del Foro de Sao Paulo (el entonces MVR futuro PSUV) después de Cuba.

Le siguió el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores en 2002 en Brasil, luego Tabaré Vázquez del Frente Amplio en Uruguay en 2004, Evo Morales por el Movimiento al Socialismo en Bolivia en 2005, Michelle Bachelet del Partido Socialista de Chile en 2006, Rafael Correa por Alianza PAIS en Ecuador en 2006, Daniel Ortega por el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua en 2006, Fernando Lugo por la Alianza Patriótica para el Cambio (hoy Frente Guasú) a la cual pertenecen varios miembros del Foro de Sao Paulo en Paraguay en 2008, José Mujica por el Frente Amplio en Uruguay en 2009, Mauricio Funes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador en 2009, Dilma Rousseff por el Partido de los Trabajadores de Brasil en 2010, Ollanta Humala por el Partido Nacionalista Peruano en 2011, Nicolás Maduro del Partido Socialista Unido de Venezuela en 2013 y hace poco Andrés Manuel López Obrador en México, Xiomara Castro en Honduras y Gustavo Petro en Colombia.

Al final de este recuento, todo comienza a tener sentido lógico, a partir de una serie de situaciones que se han venido produciendo en estos últimos tres años. La salida de Estados Unidos de Afganistán en 2021, después de 20 años de guerra y casi al unísono, que el propio EU haya aupado la guerra ruso-ucraniana para lucrar con la venta de armamento y tratar de debilitar a Rusia, que en realidad es el verdadero objetivo.

El enfoque estratégico de los conflictos creados tienen el propósito de controlar los recursos energéticos en cualquier parte donde existan y ahora más reciente, toda la trama por el control de los recursos minerales por parte de los países industrializados de occidente como forma de reflotar la base de una maltrecha economía cuyo modelo pierde a una velocidad formidable, todo su poder de influencia y hegemonía ante la economía de los países emergentes, sobre todo, como es la economía china y del BRICS en general.

En esta circunstancia, todo el drama que ha retomado medio oriente, ahora en el recrudecimiento del conflicto sobre la Franja de Gaza, a partir del ataque de Hamas a Israel y la genocida respuesta que este Estado (Israel) está llevando a cabo con el exterminio de esa población, nos llama poderosamente la atención, a partir del hecho del reciente descubrimiento de reservas de gas.

Precisamente, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció el 18 de junio de 2023 la extracción de gas junto a la ANP y Egipto frente a las costas de Gaza, enclave bajo bloqueo israelí por tierra, mar y aire desde 2007. Hamás, grupo islamista que controla el enclave, ha rechazado el anuncio israelí. He allí, el interés de fondo y por tanto, la verdadera razón de la dantesca matanza contra los palestinos.

No quiero dejar por fuera a Panamá, pero no resulta acaso muy sospechosa, en toda esta estrategia global en el tema minero en nuestro país, la inexplicable actitud de genuflexión del gobierno ante la minera, las declaraciones de la embajadora de Estados Unidos, la postura entreguista de los gremios empresariales del país y otras situaciones que se han venido dando.

En el caso minero panameño con una empresa como First Quantum que es parte de Vanguard Group y acaso no también, la BlackRock, que son el corazón mismo del capitalismo, cabría decir que estos gigantescos emporios, que no manejan billones sino trillones de activos, que son quienes están detrás de los actuales conflictos, que apoyan o destruyen gobiernos; así las cosas, podrá Panamá, con un gobierno debilitado y entregado, contener la avaricia insaciable de semejante monstruo. Solo la lucha del pueblo entendida a nivel nacional y expuesta a nivel internacional puede salvar al país.

El autor es periodista, escritor y analista

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