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La toma de Santiago. La acción más avanzada de Pito Murgas

RAFAEL » PITO» MURGAS Y LA HUELGA SANTIAGUEÑA DE 1952.

POR: Francisco CHANGMARIN.

Pito Murgas  conversando con Raquel P. de Torrijos y Omar Torrijos Herrera (1973)

 

En junio de 1952, luego de una huelga normalista, que motivó el cierre de dicho plantel, el gobierno decidió trasladar a los estudiantes varones a Chiriquí. En Veraguas, se organizó un Comité para la Defensa de la Normal, en donde estaban representados los más amplios sectores interesados en la integridad de la Normal, la obra más importante de Veraguas, en aquel entonces. Su presidente fue Rafael Ángel Murgas y el vocero oficial, el periodista y orador Manuel Celestino González, (Gonzalito).

La huelga se dio, porque el ministro Carles destituyó de su cargo, sin ninguna causa, al director de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, el profesor Vicente Bayard, al margen de la Ley 47, Orgánica de Educación. Los dirigentes de la AFEN que, en su mayoría, eran miembros de la Juventud Popular Revolucionaria, organismo juvenil del Partido del Pueblo, exigieron la restitución del director Vicente Bayard. Y, entonces, el gobierno ordenó cerrar la escuela.

Santiago de Veraguas, cuna de revolucionarios de todos los tiempos.

Para apoyar al Comité amplio que se había integrado, se acordó la creación de las Milicias Populares, organismo que los obreros bolivianos habían formado para aquellos días, en defensa de sus derechos laborales. Constituidas las Milicias Populares, se eligió al herrero y hospiciano Justo Palacios, como comandante y a Gerardo González, como asesor. Inmediatamente, y bajo la condición publicitaria de Milciades Amores y su equipo, que imprimía el periódico El Cholo, se empezó a realizar una campaña de información sobre la naturaleza del movimiento y con el respaldo de las Milicias Populares (semiarmadas) y la aquiescencia del propietario de la emisora local, Héctor Santacoloma, se instaló en la sede de la Emisora Ondas Centrales, el Cuartel General de las Milicias Populares.

La Escuela Normal de Santiago, escenario de muchas luchas populares y forjadora d3e maestros que llevan el alfabeto a la juventud panameña.

Las Milicias Populares, se organizaron como batallones y fueron creados por las calles. Había batallones especiales, y los correspondientes a mantener el control en la carretera interamericana hacia la capital y hacia Chiriquí. Incluso había un batallón integrado por mujeres.

Se acordó un paro general del comercio, que fue total y efectivo. Luego de una escaramuza, mediante la cual un pelotón de la Policía Nacional intentó tomarse nuestro Cuartel General. Las Milicias Populares, y el público que apoyaba el movimiento, enfrentaron a los policías. Pero los policías, al fracasar huyeron, perseguidos por los milicianos y el pueblo. Los jefes del movimiento obligaron a la Policía a no salir del cuartel. Ya anteriormente se había prohibido el tránsito por la carretera interamericana y barricadas de Milicianos cumplían la orden de no permitir a nadie a pasar ni hacia Panamá ni hacia Chiriquí, ni a las provincias centrales. Las más importantes oficinas, como Correos y Telégrafos, habían sido tomadas.

Manuel Celestino González

El movimiento que, era de carácter masivo y en el cual no tenían ninguna injerencia, ni los partidos políticos de la oligarquía, o sus jefes, ni los intereses empresariales, de ningún tipo, duró 18 días, tomando en cuenta los días de la huelga normalista y después, la huelga de hambre de los dirigentes de la AFEN (Asociación Federada de la Escuela Normal), que fue aplastada por las bombas lacrimógenas que la policía local, apoyaba por la de Chitré, disparaba dentro de la misma escuela, fue éste el motivo que dio lugar a la formación del Comité y de las Milicias Populares, bajo la decisión de mantener la integridad de la Normal.

Desde la emisora, que jugaba el gran papel de agitadora de la causa, Gonzalito lanzaba sus diatribas y los llamamientos a los pueblos en apoyo de la lucha. En uno de sus discursos en la Placita, Pito Murgas hizo un llamado a transformar aquel movimiento en la revolución popular. Sin embargo, el resto del país no respondía, y sólo se recibió, como solidaridad, un telegrama desde la capital, enviado por Cleto Sousa, dirigente de la FEP.

Gerardo González acompañado de Omar Torrijos y de Ascanio Villalaz Paz. (1979)

No hubo bajas en el enfrentamiento, porque la Policía Nacional, luego de la mencionada escaramuza huyó hacia el cuartel, lo que para el movimiento era su rendición y neutralización.

Aquel movimiento fue la histórica toma de Santiago por los revolucionarios y las masas del pueblo. La acción terminó mediante la mediación del Obispo Clavel, enviado por el gobierno.

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