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La etapa preparatoria de un golpe de Estado desde poder fáctico.

Por Gonzalo Delgado Quintero

La situación de cambio sistémico o del modelo económico neoliberal impuesto hace más de 30 años; un sinnúmero de problemas dejados por las administraciones anteriores; el impacto de la Covid 19 que provocó la muerte de millones de personas en la última de las grandes pandemias de la historia vista, al menos en nuestro país, no solo desde la perspectiva de una crisis de sanitaria, sino social y económica que se transformó en pérdida de prestigio y credibilidad política, fue acumulando la desesperanza social.

Agreguen a lo dicho, el incremento del desempleo, los huracanes Eta e Iota de noviembre de 2020, la campaña de descrédito sostenida por grupos políticos opositores en contubernio con la línea editorial de medios de comunicación y sectores de la derecha radical; además de los efectos expansivos de la guerra ruso-ucraniana y los propios desaciertos del gobierno fue lo que llevó al desbordante descontento social.

Toda esa acumulación creó la tormenta perfecta que nos ha llevado a la situación de crisis socio-política que está muy lejos de terminar y que tal como en las semanas pasadas, aún se mantiene latente.

Que opción queda, cuando el Gobierno tuvo que asumir en gran medida la destitución masiva realizada por la empresa privada debido, según decían, a la pandemia y por tanto, debió nombrar a muchos que habían quedado cesantes y dar el bono solidario.

Ese mismo sector de la derecha radical promueve que se reduzca la planilla estatal. Nos surge una interrogante, acaso botar a una gran cantidad de funcionarios públicos, que ahora dicen que todos son botellas y que sumarían 27 mil personas, resolverían los problemas sociales afincados en la pobreza, el hambre, el alto costo de vida, los alimentos y medicamentos caros y toda la inequidad que ellos mismos, han creado y que pretenden continuarla.

Por ejemplo, lo que ocurrió hace poco con el cierre de las farmacias, fue un desafío a partir de no cumplir con lo acordado en la mesa de diálogo.  Los poderosos grupos detrás de esa desobediencia son los mismos que durante décadas han acumulado grandes fortunas a costa de los altos precios de los medicamentos impuestos al pueblo. Estos mismos grupos son los que le venden a esas pequeñas farmacias con pocos márgenes de ganancias y además, históricamente, han provocado de manera criminal el desabastecimiento en las farmacias de la Caja de Seguro Social y otras instancias públicas.

Pero muy en el fondo, lo que mueve a estos sectores “independientes” de la ultra derecha política, que son el grupo más nefasto de la oligarquía criolla, es su intención electoralista prevista por ellos, para el 2024. Eso significa que existe detrás de algunos dirigentes sociales y gremiales, dinero ofrecido por esa mano peluda del financiamiento de este pequeño clan que es lo más atrasado de la rancia burguesía politiquera.

Saben que en este momento se están pegando un disparo en el pie, pero sienten que para ellos es necesario cumplir esa estrategia, de la cual, algunos de sus objetivos específicos, es presionar al gobierno para que destituya a la mayor cantidad de personas nombradas en los últimos dos años (serían unos 27 mil) representan al menos a cinco más, o sea que en realidad le estás pegando a 135 mil personas.  Por supuesto que toda esa gente no estará contigo y lo peor es que se convierten en voceros contrarios y muchos de ellos miembros del PRD.

Lo otro es sacar a los pensionados y jubilados de sus respectivos puestos de trabajo, agréguele a ese descontento, 100 mil personas más hablando en  contra. Y todo eso es presión de sectores de la ultraderecha militante, que quieren el poder político y se lo están dando en bandeja no de plata sino de oro y diamante.

Es la jugada del doble golpe y casi toda la clase empresarial se está prestando y promueven de manera ya no tan solapada, esa estrategia de la toma del poder político del país. El primer golpe lo han estado dando a través de un sostenido desprestigio, con epítetos de incapacidad, al gobierno y al Partido Revolucionario Democrático y lo han hecho con los últimos gobiernos. El segundo golpe lo están asestando contra los grupos progresistas, izquierdas, sindicatos, gremios y sectores sociales de avanzada a quienes les endilgan ser los responsables de los desmanes callejeros ocurridos recientemente. La intención es que no logren la unidad y que el pueblo en general esté en su contra; en tanto, ellos siguen moviendo los hilos de la marioneta, tras bastidores utilizando los medios de comunicación y las redes sociales que pagan y controlan.

La pregunta que debe hacer el gobierno y el propio partido, empezando por el CONEP, un gremio que además tiene como miembros y está ayudando a estos grupos de la derecha radical, qué hicieron con los 4 mil millones de balboas que le dieron en abril de 2021 para supuestamente levantar la economía y crear 210 mil plazas de trabajo directos e indirectos. A quién le van a rendir cuenta por esa enorme suma de dinero del pueblo, o quién de ese gremio de la empresa privada va a rendir cuentas. O es que acaso hay un contubernio con estos grupos.

En conclusión. Todo este problema social, ha sido prohijado por los sectores empresariales, incluso tuvieron aupando en un principio toda la crisis, ahorita, en tregua.

Estos sectores de la plutocracia, en un momento dado auparon este lio que todavía tenemos, pero después, muertos de miedo, comenzaron a recular, y entonces recurrieron a echarle la culpa al SUNTRAC y a los dirigentes gremiales e indígenas. Y encima, pagaron campañas en los medios, porque según decían, no se les incluyó en la mesa del diálogo. Resulta ahora que ellos, que crearon el problema, quieren ser parte de una discusión para resolver el entuerto de cuya génesis, son los responsables.

Es más, en este momento están provocando un desabastecimiento ficticio, además de las farmacias, también en los supermercados, de productos como el arroz, la micha de pan y otros, para presionar y no someterse a las decisiones que están emanando de ese diálogo.

Este grupo del sector económico, sigue siendo el gran problema, porque no quieren dejar de percibir  las astronómicas ganancias que incluso en la propia pandemia obtuvieron con la especulación, sobre todo, en materia de productos e insumos medicamentosos. En tanto, nos están llevando como buey jalado con narigón. Es todo.

El autor es periodista, analista y escritor

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