Eldía de ayer 27 de febrero por la tarde, en casi todos los medios del mundo, todavía se hablaba de avances en las conversaciones nucleares entre Washington y Teherán. Poco después, Estados Unidos e Israel lanzaron agresiones en conjunto. Todo resultó en; una descomunal traición a la diplomacia y las negociaciones solo fueron un pretexto, para ganar tiempo, para afinar los detalles de la cobarde agresión que, se desarrolló horas más tarde.
Lo que sostenemos arriba constituye un hecho, pero el mismo se precipitó no solo por los planes de Netanyahu de destruir a Irán, sino que Israel arrastró convenientemente a Trump a esta aventura, porque Trump está acorralado por el fracaso de su política interna y su derrota de su política de aranceles por parte del la Corte Suprema de USA, sino además que, la crisis política provocada por la publicación de los archivos de Epstein, lo tienen en jaque y era necesario desarrollar un conflicto global para poder limitar las movilizaciones internas que lo confrontan y lo cuestionan en su legitimidad, tener tiempo para la maniobra y de paso destruir a un país que no se somete fácilmente a los dictados de Washington y pretende lograr un desarrollo para su pueblo como es el caso de Irán.
En la teoría política y la práctica actual, la estrategia de utilizar amenazas externas para consolidar el control interno es una dinámica común en contextos de alta polarización o crisis de gobernabilidad como el que vive Donald Trump. Aunque ningún gobierno admite explícitamente «anteponer» conflictos para controlar a su población, diversos analistas y líderes identifican este fenómeno bajo conceptos de recuperar el protagonismo y control imperial que ha perdido EE.UU.
El ataque de hoy en la madrugada de Panamá contra Irán, y el intento por matar a sus líderes, sin que exista algún fundamento jurídico, es el nuevo modelo de actuación imperial que pretende someter a su antojo, al resto de la comunidad internacional.
Sin embargo, la nueva realidad objetiva por la que atraviesa el mundo pone de manifiesto muy claramente que los actos desesperados de fuerza por parte de USA, lo que ponen de manifiesto es la profunda debilidad del imperio que ha tenido que recurrir a la fuerza bruta porque adolece de argumentos.
Pero peor aún es que, el entrar en esta vía desesperada que intenta encubrir la realidad de debilidad de un modo de accionar político militar que ninguna civilización puede avalar, pone al mismo tiempo en el escenario, un agotamiento y debilidad a Estados Unidos que presagian un derrumbe acelerado de su liderazgo, porque ni siquiera ha podido lograr una unidad regional contra Irán y ese propósito será más inalcanzable, en la medida que, los efectos de la guerra en el medio oriente comiencen a afectar a la economía mundial.
Es importante destacar que la ligereza conque José Raúl Mulino, presidente de Panama ha manejado la política exterior, su genuflexión y entreguismo, en extremo vergonzoso, al haber firmado el memorando de entendimiento del año pasado con EE.UU. que le permite a Estados Unidos tener fuerzas militares y equipos de guerra acantonados en territorio panameño, si utilizasen estas instalaciones en este conflicto, como en cualquier otro, convertiría peligrosamente en objetivo militar de represalia a Panamá y comprometería seriamente nuestra seguridad en un conflicto del que no somos parte ni nos interesa promover, sino la paz.
No abrigo ninguna duda que, el propósito fundamental de Trump para llevar adelante esta acción carente de respaldo legal, es poder encubrir la crisis de los graves hechos que develan los archivos de Epstein y para lograrlo, ha arrastrado irresponsablemente a toda la humanidad a una guerra que incluso podría convertirse en una nariz sin hueco para el régimen norteamericano y para Netanyahu que es un experto en mantenerse en el poder a costa de conflictos externos y la consecuente supresión de las libertades y derechos del pueblo de Israel.
Finalmente, es un imperativo categórico, decir que, este acto del presidente Trump desafía una vez más al congreso norteamericano, quitándole un poder innato de un país democrático que establece su Constitución y sino actúa decididamente para recuperarlo, está permitiendo la consolidación de una dictadura, e históricamente sería su responsabilidad tal permisión. También hay que resaltar que esta acción militar va a incrementar la inflación mundial, pero rebotará en contra de los ciudadanos norteamericanos.