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Al PRD por ahora, no le aflora un líder.|


Por: Gonzalo Delgado Quintero

La circunstancia  actual la iniciamos por entender que en nuestro país hay en este momento, una pugna iniciada por los sectores más recalcitrantes, provocada principalmente por grupos de la ultraderecha radical, que de manera militante tratan por un lado de excluir al movimiento popular organizado y por el otro, desacreditar a las estructuras formales existentes, muy particularmente a los partidos políticos.

Trabajan en su proyecto, pero si de aquí al 2024 no se salen con las suyas, optarán por ofrecer el apoyo con mucho dinero a aquella propuesta que en esos momentos evidencie mayores posibilidades de triunfo y eso, incluye al propio Partido Revolucionario Democrático.

Por ahora este grupo ultraderechista a fuerza de desacreditar con sin razón a los partidos políticos y a sus miembros más destacados, busca disputarse en una sola contienda, la posibilidad de hacerse del control del poder absoluto, con una visión calculada para las elecciones del año 2024. Su punta de lanza, como lo han hecho grupos de iguales características en otros países, es la denuncia constante de la corrupción, ocurra o no. Pero nunca dicen nada que mueva las circunstancias a favor de cambios estructurales reales y profundos.

Vienen orquestando y promoviendo una especie de contienda suave, bajo valores seudo éticos  y un civismo almidonado, cuyos protagonistas son estos grupos de la ultraderecha que se están organizando en los movimientos autoproclamados independientes tipo MOVIN y otros sectores de centro derecha que mantienen incluso, presencia en estructuras del Estado. O sea que comen de la pera y hablan mal de ella.

El país está inmerso en varias crisis a la vez y de carácter multifactorial.  Por ejemplo la crisis institucional en Panamá es de larga data. Pero se profundizó a raíz de la imposición del modelo político-económico que se instauró en Panamá tras la invasión de EU en diciembre de 1989. Agreguen dos temas más; uno, el pandémico de hace dos años a la fecha, y ahora la Guerra ruso-ucraniana que afecta la economía mundial y la nuestra que es principalmente dependiente en el renglón del petróleo.

Vale decir que desde 1989 se impuso por conveniencia de algunos grupos del poder económico, un régimen seudo democrático chueco y bajo el  modelo neoliberal que solo observa el interés pujante del crecimiento económico en las Ciudades de Panamá y la Zona Libre de Colón, pero que no ha permeado hacia los de abajo, ni al resto del país.

La situación era preocupante antes de la pandemia. De por sí, según datos recabados por especialistas de la Contraloría y Economía y Finanzas, el 10 % de la población económicamente más solvente es hasta 37 veces mayor al 10 % más empobrecido y eso va empeorando;  la esperanza de vida de personas de pueblos originarios es hasta 11 años menor que el resto de la población, eso está empeorando; en 2019, se registraban más de un millón 200 personas sin hogar  y esa cantidad es un tercio de la población; históricamente se priorizó la inversión en infraestructura en detrimento de la inversión en educación y eso ahora es peor en ambas direcciones, nada para invertir en los dos temas; cada dos de 10 personas panameñas pertenecen a la economía informal, logrando la tasa de informalidad más alta del continente, eso creció más con la pandemia y poco es el retorno a la formalidad, lo que infiere directa y negativamente sobre la seguridad social. Datos recuperados de: (https://www.celag.org/panama-crisis-politica-y-la-constituyente-originaria/).

En cuanto a la crisis institucional, su raíz está en la profundidad del agotamiento del modelo político-económico instaurado tras la invasión de Estados Unidos contra Panamá. Reconocemos que sobre esa situación, el Gobierno de Laurentino Cortizo, apostó por espacios de diálogo que en principio se propuso de muy buena fe, pero que en el transcurso de su desarrollo, el egoísmo y el poco entendimiento de la profundidad de los temas y sus posibles repercusiones, volvió ese esfuerzo ilegítimo, por la exclusión en el caso de la Caja de Seguro Social, de importantes sectores beligerantes, sobre todo, de la representación de los trabajadores.

Finalmente, para dar cierre al titular, debo hablar del Partido Revolucionario Democrático (PRD), que mantiene las riendas del gobierno. Por un lado es loable reconocer el esfuerzo de las bases este último domingo 27 de marzo. Es necesario decirlo. Fueron las bases las que hicieron la convocatoria. El liderazgo de cada uno de los candidatos a delegados; a eso se debió la asistencia y de ninguna forma posible puede ser interpretada que esa convocatoria se deba a que existe un proyecto, un líder o un referente más allá de lo que falsamente se diga, que nos indique a nosotros las bases un camino, un rumbo, un azimut, una dirección por la que debamos seguir. Ahorita, no hay.

En los últimos tiempos y sobre esta elección de delegados, la extraordinaria demostración se debe exclusivamente a las bases; a puro instinto, por experiencia y empirismo. Y de ninguna manera se debe a que exista algo más. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN), nunca ha bajado ninguna línea de nada en más de dos años de estar dirigiendo al PRD, ha mantenido un silencio absoluto sobre casos y cosas de mucha trascendencia; no consulta ni ha consultado sobre las decisiones equivocadas que ha tomado;  no mantiene ni le interesa establecer vinculo alguno con nadie de abajo; todo se maneja en la cúpula y lo único que se observó por allí, fue a algunos de ellos, días antes del 27 de marzo, dando bruscas de dinero a ciertas cabezas de nóminas; pero solo eso, migajas y no para ayudar al éxito de esa elección, sino con la intención de ir ya comprometiendo a quienes días después serían los protagonistas del escrutinio. ¡Las bases!.

Estamos expuestos al clientelismo puro. Pero eso es precisamente lo que nos descalifica y las cosas no pueden estar sujetas solo al maletinazo, debe haber proyecto, debe haber planificación, estrategia y sobre todo, debe haber liderazgo.

Las bases tiraron con este esfuerzo de convocatoria una especie de tabla de salvación para la dirigencia del PRD y al propio gobierno. Debo aclarar que estuve muy involucrado en la dinámica para la escogencia y la gente sencilla que es la inmensa mayoría, que no está pagada ni le debe nada a nadie en particular, no están creyendo en los seudo líderes de marketing que hoy están aflorando. Están a la espera.

Este domingo 27 fue el arranque electoral del PRD de cara al 2024, nada de tiempo queda electoralmente hablando. El colectivo de Omar Torrijos tiene buenos dirigentes. Pero el egoísmo empotrado no desea que surja y la actual dirigencia no le interesa que eso suceda, porque la verdad es que estamos gobernados en el PRD por caciques que solo quieren ver que su aldea no arda.

Y lo voy a decir de manera clara y abierta. El pueblo, al no ver ninguna figura nueva con posibilidades de triunfar en el 2024, está reciclando viejas figuras, lo está haciendo con Ricardo Martinelli quien por ahora no tiene a la vista ningún rival de los que ya han asomado, que le haga mella.

Por su parte el PRD que ha tenido buenos presidentes, por ejemplo Martín Torrijos que no hizo mal gobierno y que dejó las arcas llenas que después desplumó su sucesor (Martinelli) es una figura potable; pero siento que no es suficiente para ganarle al “Loco”. Para hacerle frente y que sea una buena contienda, en el horizonte de los perredistas solo queda una figura con esa posibilidad, por su personalidad, por su proyección y porque el colectivo de Omar necesitaría una persona con esas características y capacidades políticas.

El único y ni siquiera nos conocemos ni somos amigos, incluso lo he criticado, pero solo queda a la altura de ese nivel escénico es el ex presidente Ernesto Pérez Balladares. El Toro; y sí, en efecto, algunos de sus detractores de afuera y de adentro me van a criticar, pero no podrán negar que para enfrentar a Martinelli, se necesitará una persona de grandes capacidades políticas y Balladares es el único, a pesar de lo que pueda percibirse o entenderse como una persona que denota arrogancia. Además, eso no es lo que está en el debate. Amanecerá y veremos. Los demás aspirantes de aquí o de allá, lo ciento, no están a ese nivel.

Después escribiré un análisis de Martinelli y de Balladares. Este artículo me obliga a hacerlo.

El autor es periodista, analista y escritor.

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