Últimas Noticias...

Adecentemos el país

Miguel Montiel-Guevara

Agosto de 2023

Dice un refrán popular que “de músico, poeta y loco todos tenemos un poco”. Agrego yo que “también de escritor todos tenemos un poco”. Dado que no soy músico, ni poeta y creo no estar loco (hasta el momento) escribir resulta natural hacerlo, aunque por lo que escriba precisamente me llamen loco.
En anteriores escritos he preguntado qué ha cambiado desde el nacimiento de la 2da. República de Panamá el 31 de diciembre de 1999, cuando el Canal con todos los bienes revertidos pasó a manos del Estado panameño. El maná del Canal, ¿dónde está? ¿No qué sería para “el mayor uso colectivo posible” como planteó el general Torrijos, no qué tendríamos prosperidad para todos? Hoy no debería faltar una gasa en hospitales, ni un plato de arroz en los hogares panameños, ni haber escuelas derruidas. ¿Se ha superado la pobreza y la pobreza extrema, la desigualdad social, la ominosa distribución de la riqueza, la corrupción? NO.
Ninguno de los gobiernos desde entonces, el de Mireya Moscoso, Martín Torrijos, Ricardo Martinelli, Juan Carlos Varela y el actual de Laurentino Cortizo lo ha logrado. La pregunta ahora es ¿Lo conseguirá el que llegará el 1 de julio de 2024? Lo dudo, porque no he visto una sola propuesta sino infinidad de promesas (y no son lo mismo) de parte de los 10 candidatos a la presidencia de la república. Reconozco que flota en el ambiente un sui generis aroma esperanzador en la candidatura progresista de Maribel Gordon y Richard Morales como en el fuerte hálito de juventud del novel Movimiento Vamos, pero su credibilidad pende de un hilo en función de con quién se alíe.
Sin embargo, quiero ser optimista. Confiar que en el próximo gobierno 2024-2029 se logrará alcanzar un mejor país para todos los panameños y panameñas. El futuro presidente de la república podría presentar propuestas puntuales por medio de su iniciativa legislativa, sin menoscabo de convocar al pueblo, soberano supremo, a respaldarlo con un plebiscito de ser necesario.
Al calor de otro dicho popular, “cada loco con su tema”, traigo algunas propuestas hechas antes.

1. Asamblea Nacional de Diputados. La actual raya en lo absurdo. Es necesario reducir el número de diputados. Por ejemplo: Estados Unidos con un territorio de 9 millones 834 mil km2 y una población de 328 millones 200 mil personas solo tienen 50 senadores sin suplentes y 442 congresistas también sin suplentes para atender ese inmenso territorio y tanta gente. Panamá tiene un territorio de 75,517 km2 y 4 millones 177 mil habitantes. Cabe 130 veces y un poco más en Estados Unidos. Pero tiene 71 diputados con sus respectivos suplentes, lo cual totaliza 142 diputados nacionales. Además, cuenta con 20 diputados también con suplentes en el PARLACEN sumando 40 diputados más para un gran total de 182 diputados. Con los casi 682 representantes de corregimiento venidos a menos suman 864 funcionarios. Recientemente, el Congreso de El Salvador redujo de 84 a 60 su cantidad de diputados. La hipertrofia del Órgano Legislativo y Representantes de Corregimiento tiene un costo económico descomunal para nuestro país.
Es fundamental cambiar el sistema de circuitos electorales que desvirtúo el proyecto torrijista del poder popular y les permite a los diputados asumir las tareas propias de los representantes de corregimiento. De hecho, han convertido a dichos representantes en subalternos suyos por las partidas circuitales y demás subterfugios que manejan. Cada provincia y comarca podría diputar a la nueva Asamblea Nacional un (1) diputado por cada 100,000 habitantes, sin la innecesaria figura de suplente. Donde no se alcance la cifra de 100,000 se le otorgaría uno (1). Creo que no pasarían de 50 en total.
2. Eliminación sin excepción de todas las exoneraciones de impuestos por la compra de cualquier cosa de propiedad privada y uso personal estaríamos creando el país decente para nuestros hijos, nietos, bisnietos y nosotros mismos. La no exoneración válida también para el presidente y vice-presidente de la república, diputados y suplentes, magistrados y ministros. Eso dice la Constitución: “No hay privilegios”.
3. Eliminación del PARLECEN. Eso propuse hace años. Es un gasto innecesario, absurdo y clientelista. Creado para evadir la justicia algunos exfuncionarios. Además, en la propia Asamblea existe una Comisión Permanente de Relaciones Exteriores formada por nueve diputados vinculada al Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino). ¿Entonces? Este sistema asfixia económicamente al Estado.
4. Terminar el “quid pro quo» entre la Asamblea de Diputados y la Corte Suprema de Justicia. La Asamblea no juzgará a magistrados de la Corte ni ésta juzgará a los diputados. Todos los diputados y todos los magistrados deberán comparecer ante el Ministerio Público en casos de violación de la Ley, igual que cualquier ciudadano. El caso del presidente y vicepresidente, dadas las características del mismo, seguirá competencia de la Asamblea Nacional de Diputados.
5. Eliminación del subsidio económico electoral a partidos políticos y candidatos “independientes”. Las campañas políticas no tendrán re-embolso económico a sus responsables y colaboradores por parte del Estado.
Hay muchos otros cambios que son necesarios hacer. Como están las cosas no sería extraño que de repente aparezca un Nayib Bukele y las haga. Entonces no sabremos si celebrar o llorar. Sea.

2 Hay varios Likes:) Gracias...

califica

User Rating: 3.91 ( 7 votes)
Compartir

Sobre El Periódico

El Periódico de Panamá. Revista de Análisis, Político, Económico, Social y Cultural.

Ver Artículo

La alcaldesa Irma Hernández Habla Claro

El Municipio al Desnudo Bellezas se han encontrado en el Municipio de San Miguelito Se …

Deja una respuesta