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Despedida al gran patriota Luis Castilla Bravo.

Por: Jiménez Chamizo (Mesano)

«Despedida a Luis Alberto Castilla bravo, abogado y periodista, que siempre defendió los intereses de su patria Panamá»

Virgilio García Aguilar (Héroe del Tute), Luis Alberto Castilla Bravo en el centro con sombrero

Trataremos de hacer llegar al lector, una modesta descripción de quien fue Luis  Alberto Castilla Bravo y su familia, para muchas familias en una comunidad ubicada en una meseta de la provincia de Veraguas, con permanentes brisas y abundantes quebradas, conocida como La Mesa de Veraguas.

Cuando apenas inicié a diferenciar a las personas, supe por orientación de nuestros padres, que quienes nos visitaban frecuentemente en casa, se llamaban el compadre Castilla y la comadre Josefita.

Los Castilla Bravo fueron generando caminos muy particulares, desde sus inicios se fueron convenciendo que no era demasiado tarde para buscar y encontrar una utopía (aunque casi nadie en el poblado conociera ese término); esta noble familia en medio de circunstancia difíciles porque a finales de la década del 40, La Mesa carecía de vías de comunicación, centro de salud, luz eléctrica, agua potable y la única institución que acompañaba el sol desde temprano en la mañana era una escuela primaria completa.

He llegado aquí para recordarle a todos los presentes, que mi madre tenía un referente permanente para nosotros, los Castilla Bravo y nos enfatizaba; aún el sol no ha salido y la comadre Josefita ya está preparando alimentos que llegan a diferentes casas de la comunidad y el compadre Luís Castilla, como artesano, se las ingeniaba para elaborar juguetes de madera y muebles que eran la admiración de propios y extraños.

Lucho Castilla Bravo el que hoy despedimos, no cumplía los 10 años de edad y se encontraba con las madrugadas repartiendo alimentos en las casas, un hábito y una enseñanza que han perdido hoy, muchos padres al formar a sus hijos.

Trabajando como familia unida, fueron destacando los Castilla Bravo para culminar su escuela primaria y los padres que iniciaron esta utopía, sin conocer a Mario Bennedetti, tenían lejanas sospechas que el destino de toda persona, lo constituía las circunstancias y la toma de decisión.

Por ello, nuestro Papá Nacho y la Mamá Luda, nos levantaron ese sábado muy temprano, todos bañaditos y arregladitos, estuvimos con la señora Cruza Peñalba, despidiendo a los Castilla Bravo que se mudaban a Santiago, para alimentarse de las enseñanzas de la escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena.

En este centro educativo fueron superando adversidades y preparándose para el apostolado de ser maestro, que ofrecía el mejor centro educativo a nivel público en todo el país.

Fue una noche muy feliz en nuestra casa, cuando nos sorprendió Luís Castilla Bravo que, viajaba a caballo y de a pie para llegar a Calovébora, como maestro en una escuela multigrado en las montañas de Veraguas. Este aprendiz de utopía, estaba seguro que podía superar todos los riesgos, cruzar todas las boyantes quebradas, para ayudar a los más vulnerables que en ese tiempo, estaban arrinconados con las peores tierras teniendo que caminar, los caminos más intransitables a los cuales los condenó el imperio español

La familia Castilla Bravo fue ganándose un espacio en la comunidad de Santiago a puro  pulso y esfuerzo distinguiéndose como seres humanos trabajadores, estudiosos, solidarios y honestos.

La evolución de Luis Castilla Bravo, para llegar a alcalde de San Miguelito (periodo 1972-1973) y luego como periodista en la Editora Renovación y muchos logros más durante el proceso torrijista era de esperarse, había aprendido con el apoyo de una familia y una comunidad, que las utopías en la vida, te llevan a convencerte que es posible mediante esfuerzos organizados, encontrar caminos para que los seres humanos y los pueblos alcancen mejores y más justas oportunidades de vivir, para lograr condiciones dignas de bienestar.

En ese camino tuvo la sorprendente oportunidad, de contribuir con sus actos y sus escritos a que la vergonzosa situación de coloniaje desapareciera de nuestro país y lograr después de décadas de lucha, la felicidad de todos, una soberanía total. Ya Luis Alberto había aprendido lo que es la organización popular en el distrito de Santiago y tenía una iluminación permanente que no olvidaría durante toda su vida que no era otra que el lucero del Cerro Tute.

Lucho hermano, sé que nada te asustó en la vida, nada te pareció imposible y al momento de partir, encontraste el camino para irte a través de un sueño. Interpreto el deseo de muchos para que cuando llegues a ese sitio de vidrio y algodón, construido por pescadores descalzos, trabajadores de la madera y obreros olorosos a sudor, encuentres senderos para estar con los humildes y continues lleno de humanidad y amor.

Lucho Alberto, el Gabo, García Márquez también escribió un pensamiento para ti, «los seres como tú, no mueren, sólo cambian de paisaje, porque siempre vivirán en el corazón y el alma de los que te conocieron y trataron».

Por favor un aplauso de pie para Luís Alberto Castilla Bravo.

19 Hay varios Likes:) Gracias...
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