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Homenaje a Rubén Darío el Gran Poeta Universal

Discurso de Carlos Midence, embajador de Nicaragua en Panamá.

Estimados, apreciados amigos y amigas,  hermanas y hermanos,  en primer lugar, gracias por acompañarnos en  este  significativo evento para Nicaragua, para nuestra  región y el  continente. Asimismo, les trasladamos el fraternal saludo  en nombre del Buen Gobierno Sandinista de Nicaragua, presidido por el comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo  y,  del valeroso  pueblo nicaragüense.

Agradezco la presencia de las  embajadoras y embajadores, de los distintos diplomáticos,  a los funcionarios de la Cancillería y otras entidades presentes. Así, como a todos los amigos y amigas  de la solidaridad, movimientos sociales, culturales, sindicatos, partidos y dirigentes políticos, académicos, intelectuales, connacionales, que nos acompañan. Nos sentimos muy complacidos con su presencia.  También queremos agradecer a la alcaldía de Panamá por  su prestancia y colaboración para realizar esta ofrenda floral y, a quienes, de forma individual han contribuido para hacer posible este acto.

Conmemoramos los 110 años del paso a la inmortalidad de quien, en términos estéticos, de pensamiento y corrientes culturales en general, marcó  un antes y un después, sobre todo en el habla castellana. Si bien digo habla castellana, esto no deja de lado el hecho de que su influencia,  también se ha sentido en la estética y las corrientes culturales mundiales. Es decir, fuera de la órbita del idioma español.

El estudioso Ignacio Zuleta, afirmará que el modernismo dariano, es «el fenómeno más importante de la literatura internacional del siglo XX en todos sus géneros y modalidades”. El mismo Darío, en 1896, ya cuando su libro Azul… había tenido suficiente recorrido, tenía conciencia de ello y, por lo tanto afirmará que este,   es decir, Azul…, “fortuna tuvo en España, y aún en Francia, donde (Joséphin ) Peladán imitó francamente mi Canción del oro”.  (EN HISTORIA DE MIS LIBROS. COMENTA,  CON PLENA CONSCIENCIA DE CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA DE VALIDACIÓN OCCIDENTAL QUE, PESE A LA CRONOLOGÍA Y A LA POSIBLE INFLUENCIA DE ÉL SOBRE PELADÁN, LA MAQUINARIA CULTURAL-COMUNICACIONAL OCCIDENTAL, HUBIESE HECHO APARECER EL ASUNTO AL REVÉS. ES DECIR, QUE PELADÁN  INFLUYÓ  EN ÉL Y NO AL CONTRARIO, COMO PROBABLEMENTE SUCEDIÓ)

En este sentido, la influencia de Darío en la literatura mundial, se ha comprobado en los últimos tiempos. Este punto ha sido identificado por autores como C.M Bowra o Perry Anderson, a quien cito a continuación: “El término «modernismo» como denominación de un movimiento estético fue acuñado por un poeta nicaragüense… Rubén Darío inició en 1890 una corriente que adoptó el nombre de «modernismo»… a favor de una «declaración de la independencia cultural» respecto a España que desencadenaría, en la hueste de los años noventa, la emancipación del pasado de las propias letras hispánicas. En inglés, la noción de «modernismo» apenas entró en el uso general antes de mediados de siglo, mientras que en castellano era corriente una generación antes. Aquí lo atrasado abrió camino a los términos del avance metropolitano” (SI BIEN LA PARTE FINAL DEL COMENTARIO DE ANDERSON, TIENE TINTES DE TRATAR DE REBAJAR EL APORTE, LA TRANSFORMACIÓN DARIANA,  CON LAS ACOSTUMBRADAS DICOTOMÍAS EUROCÉNTRICAS, EN ESTE CASO  ATRASADO/METROPOLITANO, NO LE QUEDA OTRA OPCIÓN QUE  ACEPTAR QUE DARÍO SE ADELANTÓ, EMANCIPÓ AL CONTINENTE Y LE DIJO AL HABLA INGLESA Y, POR LO TANTO A OCCIDENTE, CÓMO SE DEBÍA ESCRIBIR DESPUÉS DE ÉL)

Podemos decir que la dimensión que alcanzó Darío, no ha sido superada. Fue el líder de una revolución estética que se expandió a lo largo del mundo hispanohablante y, transformó todos los géneros literarios, no sólo la poesía, también el cuento, la crónica, el prosema y, atisbó la novela (La carne, Emelina, el hombre de oro, el oro de Mallorca, el Secreto de Lázaro). Darío condujo la literatura hacia la modernidad y la transformación. “Todo lo renovó Darío, su labor no ha cesado, ni cesará”, expresó Borges. (HABLA HASTA QUE CAMBIÓ LA SENSIBILIDAD DE LAS  AUDIENCIAS, DE  LOS LECTORES)

Las innovaciones de nuestro Poeta, su estilo y peculiaridades son de su época, pero también contemporáneas. El Modernismo, movimiento que fundó, ha tenido un gran impacto en todos los niveles de la cultura. Así, por ejemplo, desde la decoración de interiores y el diseño de muebles, hasta la ropa. Inclusive, la voz y creatividad de Darío aún llega a nosotros entrelazada en canciones populares que van desde el tango, el bolero, la salsa, hasta en composiciones como las de Joaquín Sabina (“69 punto G” o su célebre tema “Princesa”, la de la “boca de fresa”. En ambos temas, la “Sonatina” de Rubén está presente. Esto no es gratuito, pues “Sonatina”, es considerado el poema máximo en cuanto a la musicalidad, la armonía y el virtuosismo rítmico  de la poesía en sí), Enrique Bunbury (El Amor no admite cuerdas reflexiones), Manolo Tena, Amaral, Andrés Calamaro o el grupo de rock andaluz Tabletom, uno de los grupos de rock español más experimentales quienes, compusieron su tema musical  “El Tigre” a partir del poema “Estival” de Rubén.

Darío, más que un poeta o un creador nicaragüense o hispanoamericano, fue y es por excelencia el poeta de la lengua española y la primera figura literaria realmente célebre en la historia de las letras hispanas que, como bien lo comprobamos en la cita de Perry Anderson, exportó por primera vez una sensibilidad propia al resto del mundo. España, Europa e Hispanoamérica reconocieron su voz poética como la más original y moderna surgida hasta entonces, quien creó, inventó por primera vez una escuela, una línea de pensamiento desde nuestro continente. La profesora Margarita Rojas, afirma que, “La emergencia del modernismo alteró para siempre las antiguas relaciones entre España y América.  El dominio, sobre todo ideológico, debía invertirse definitivamente a partir de 1888 y el responsable histórico de ese cambio —concluye— era Rubén Darío.   (DE AHÍ CIERTA HOSTILIDAD QUE HUBO EN ALGUNOS CÍRCULOS EN ESPAÑA EN CONTRA DEL POETA) 

Darío publicó su primera colección de textos, Azul…, en 1888. Tenía veintiún años y vivía en Valparaíso, Chile, donde había llegado dos años antes en busca de horizontes más amplios. (ANÉCDOTA. VETE A NADO, JJ CAÑAS, SALVADOREÑO DIPLOMÁTICO). Azul…, un libro de apenas 134 páginas, estaba destinado a convertirse en obra fundamental para el continente y para la literatura y estética en general.

Es importante imaginar a un joven centroamericano, en ese ambiente chileno de la época (EL DIPUTADO ADOLFO CARRASCO, LO VE CON DESDÉN POR LA HUMILDAD DE SU VESTIMENTA) en el que, prevalecían ya los valores capitalistas, detentados por una burguesía emergente. Un sector de clase, vinculado a la industria del salitre, que impulsaba las modas y los gustos imperantes en las metrópolis, que propiciaban una renovación sociocultural y, en la que la llamada ciudad-puerto (Valparaíso) jugaba un rol esencial para el sur del continente. Es en ese ambiente — como afirma el maestro Fidel Coloma— “es donde Rubén tiene que competir y destacarse. No bastaba que tuviese talento o fuera brillante improvisador. Debía competir con los productos literarios venidos de París o Londres, aptos para satisfacer los gustos de las burguesías locales. En esa atmósfera y, entre tantas propuestas y visiones, sobre todo las que llegaban de Europa, Darío consiguió, en poco tiempo, imponer su estética, su visión, su escritura y pensamiento. (SILVA CASTRO SE INTERROGA SOBRE EL EMPLEO DE LAS HORAS DEL POETA EN EL CORTO TIEMPO EN CHILE)

¿Por qué fue Azul… tan influyente? Porque el castellano nunca había sido escrito de esa manera.  En él se combinan la pureza artística, la mitología griega, las culturas preinvasión del continente, la historia occidental, los sujetos populares, la realidad circundante, la cultura oriental, la sensibilidad interna y la fusión de todo lo que el poeta leía, observaba y experimentaba, como buen analista y auscultador social (no olvidemos que tenía vena de periodista, mirada sociológica y filosófica y era un ensayista nato, también. Lo demostrará en Los Raros). (VALERA, USTED NO IMITA A NINGUNO: NI ES USTED ROMÁNTICO, NI NATURALISTA, NI NEURÓTICO, NI DECADENTE, NI SIMBÓLICO, NI PARNASIANO. USTED LO HA REVUELTO TODO: SE HA PUESTO A COCER EN EL ALAMBIQUE DE SU CEREBRO, Y HA SACADO DE ELLO UNA RARA QUINTAESENCIA).

La cultura en su totalidad, será el punto de partida de su obra. Así por ejemplo en poemas como el ya mencionado “Estival”, el cual se ha leído como un poema preciosista que describe la mitología europea, los hábitos de caza de la realeza europea, envuelto incluso, en sensualidad y exotismo, en realidad es un  poema profundamente crítico, que refleja el impacto brutal del legado colonial en nuestro continente y en otras zonas del mundo, como la India. En el poema se lee una diatriba contundente a la violencia del invasor -colonizador, afrontando también la propia violencia interiorizada por el sujeto colonizado.

Azul… entonces, si le aplicamos otras miradas, otras lecturas, es una visión que impugna y rechaza las agresiones imperialistas que occidente ha perpetrado, desde 1492, tanto en nuestro continente como en otras regiones.  Así la voz del poeta inserta plantas y animales como: “el bambú” (China), “el baobab” (África), “el kanguro” (Australia), “el boa” (América), “la negra águila” (Asia), “el caimán” (Centro y Sur América) que, se ven agredidos  por “el príncipe atrevido”, dice en  sus versos.  Darío, incorpora estos elementos, como sujetos representativos de los espacios más amplios, donde geográfica e históricamente se ha sufrido la violencia colonial, no obstante, también los incorpora como sujetos resistentes.  De ahí que en el poema y, es la parte que el grupo de rock Tabletom, mencionado anteriormente, destaca:  el Tigre cobra venganza (lo establece de forma onírica, pero muy real) por el ataque del cual es víctima su hembra y toda su selva. (ENTENDIENDO ESTO COMO INVASIÓN, DESTRUCCIÓN Y SAQUEO)

Debemos destacar, que lo radicalmente político de la escritura en Darío no sólo estriba en su capacidad de denuncia y rechazo, sino en su potencial de trasformación, en su potente renovación emancipatoria, de la cual surgen diversas estrategias estéticas para cuestionar el legado colonial en el continente y refundar nuestra cosmovisión.

Por tal razón, podemos considerar la influencia de Darío, en autores como Gabriel García Márquez, reconocido esto por él mismo. El orden temporal y autárquico de Cien años de soledad, así como su elaborado sistema de correspondencias son remanentes de la estética modernista iniciada por Darío (o anécdotas tan célebres, como las del hielo que, el mismo Darío cuenta las vivió en su infancia, cuando el coronel Félix Ramírez, su tío abuelo y padre adoptivo,  lo llevó a conocer el hielo, los cuentos pintados para niños,  las manzanas, entre otros) al igual que el exquisito tramado en la cuentística de Borges, dice el profesor González Echevarría, tiene la impronta dariana. O, perfectamente en el “Otoño del Patriarca”, donde el propio Gabo, indicó que es una obra homenaje a Darío. Él mismo dice: “El otoño del patriarca está lleno de guiños a Rubén Darío. Inclusive él es un personaje del libro. Y hay un verso suyo citado, citado al descuido; un poema suyo en prosa” y, en una entrevista para la Revista El Manifiesto, expresó que “todo el libro está escrito en Rubén Darío”.  Ahora bien, para sellar esta influencia, el profesor Gerald Martin, biógrafo autorizado de García Márquez, reveló que los paralelismos en la infancias de Darío y Gabo, eran realmente inquietantes. (DARÍO, ANUNCIÓ EL LLAMADO REALISMO MÁGICO. EN ASTURIAS TAMBIÉN SE VISLUMBRA LA INFLUENCIA DARIANA, SOBRE TODO EN SU EXPRESIVA NARRATIVIDAD POÉTICA, EN OBRAS COMO HOMBRE DEL MAÍZ. SANDRO ABATE)

Con relación a los poetas, es muy difícil encontrar uno solo en lengua española que no haya experimentado la influencia del nicaragüense. Esto resulta evidente en Canto a la Argentina, un poema largo que anuncia el Canto general de Neruda, por ejemplo. O, en todas las corrientes que vendrán después de él y que, perviven actualmente, pues en piezas como “Emmanuel”, “El poeta pregunta por Stella”, Darío, apuntaló el versolibrismo y abrió brechas para lo que continuará después de él.

Por todo lo dicho y, por mucho más que, por razones de espacio no podemos teorizar aquí, las generaciones de creadores de los dos lados del atlántico que le continuarán, acuñaron un sinnúmero de forma de llamarlo para rendirle homenaje. Veamos algunas: “El Libertador” (Borges), “Darío de las América Celestes” (Vallejo), “Darío el Divino” (en revista panameña Preludios), “Poeta de la Mágica Palabra” (Ricardo Miró) Personalmente Mi preferida, la que más me enorgullece: “Indio Divino domesticador  de palabras,” (Ortega y Gasset) “Caupolicán en París”,  igualmente  me enorgullece (J. Ramón Jiménez), “Arcángel disfrazado de indio”, igual me llena de orgullo,  (Camilo José Cela),   “Jefe indiscutible” (Paz) “Gran Poeta de América y España” (Lorca),  “Capitán, jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares, poeta del verbo divino” (A. Machado), “Divino visionario” (Salvador Rueda)  “elefante sonoro y gran sombra que cantó más altamente que nosotros” (Neruda). Son infinitas las formas mediante las cuales, los poetas y críticos reconocen en Darío su liderazgo y su revolución.  Podemos decir que Darío es el Padre y Maestro Mágico, que fundamentó la identidad de nuestro continente y que, no tuvo complejos en asumir su “sangre de África, o de indio chorotega o nagrandano”, como lo expresó en sus palabras liminares de “Prosas Profanas”

Asimismo, quiero llamar la atención una vez más, sobre la visión que el poeta tenía en torno a la paz en el mundo, como bien superior, asunto  que,   actualmente  tiene una clara vigencia, ante las amenazas de  guerras en todas sus facetas y  agresiones imperialistas-neocolonialistas, en particular contra  pueblos y gobiernos soberanistas.

Hacia el final de su vida intensificó su mensaje en favor de la humanidad, consolidándose como un «profeta de la paz» y un baluarte de la identidad y la soberanía. La paz en Darío, es una postura antiimperialista, un llamado a la unidad continental y un anhelo profundamente humanista, que posiciona la cultura, el entendimiento y  la diplomacia  (fue diplomático, lo sabemos) sobre la fuerza bruta.  Sus poemas “Pax”, “La caridad”, “Los Motivos del Lobo”, son emblemáticos en cuanto a este tema.

La paz es un ideal temprano de su vida,  de su  obra y de  su sentimiento de humanidad, como puede leerse en su poema de juventud, titulado “Luz y paz”, escrito, a los 14 años (1881). Existen en su obra,  muchísimos llamamientos a la paz  y muchos fervientes deseos de  prosperidad,  grandeza, pero  también relacionadas a la defensa de la soberanía y la dignidad  de  Nicaragua y del continente. Su poema Retorno,  lo  expresa de manera grandiosa:

“la Patria vigoroso demuestra

que puede bravamente presentar en su diestra

el acero de la guerra o el olivo de la paz.”

 

Darío, aterrorizado por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, acepta hacer un viaje continental  para promover la paz. Su  salud no es muy buena pero el ideal de paz es supremo y asume todas las consecuencias. En Nueva York, la primera escala, la intelectualidad y la prensa de ese país,  lo reciben con gran entusiasmo. Veamos:

“Está en Nueva York uno de los primeros poetas del mundo en lengua española, Rubén Darío. (Viene de Europa y se propone hacer en todo el continente americano una gira de propaganda por la paz). (El gran poeta pintará con su estro genial el desastre apocalíptico de la contienda europea y hará sonar su clarín de oro sobre nuestros pueblos, llamándolos a la Concordia y a la Paz). (Las Américas derivarán grandes ventajas de su propaganda emprendida por una alta personalidad americana).

“Al bordo del vapor “Antonio López”, de la Trasatlántica Española, llegó a New York el 12 del corriente el señor Rubén Darío, que es hoy el primer poeta español del mundo. Viene horrorizado de la inmensa carnicería de la guerra europea y se propone hacer relatos homéricos sobre aquella espantosa catástrofe llamando a nuestros pueblos a la meditación para evitar en lo futuro tales desgracias y mantener en todo tiempo en la conciencia de los pueblos el concepto de que por ningún motivo deben los hombres irse a las manos, a despedazarse como fieras. “El gran poeta viene lleno de horror y quiere predicar entre nosotros “Paz”.

“Para los Estados Unidos y para la América toda será de gran provecho la gira pacifista de Rubén Darío, no sólo por su autoridad mundial, sino también por el hermoso clamor que arrancará a las cuerdas de su lira su estro consagrado que así sabe gorjear como los pájaros en la floresta o lanzar al viento rugidos espantosos como lo que se escapan a veces de los pulmones de la tempestad.”

En Nueva York, Darío escribe su poema Pax. Lo lee, por vez primera, en el salón Havemeyer, de la Universidad de Columbia, Nueva York, en  febrero de 1905. En Pax, Darío dejó clara su firmeza en la defensa de la paz con las palabras introductorias:

Señoras y señores: voy a dar lectura a un poema de paz, en medio de tantos ecos de guerra… A medida que la ciencia avanza, el gran misterio aparece impenetrable, pero más innegable. Un Poincaré, un Wiliam James y un Bergson, son los pioneros del infinito (PRUEBA DE SU AMPLIO CONOCIMIENTO). En cuanto a un ambiente de eternidad, Edgard Poe, que solamente ha escrito unas dos veces, en toda su obra, el nombre de Cristo, adopta una definición de Dios tomada de Granwill quien seguramente recordó a Santo Tomás: Dios no es sino una gran Voluntad que penetra todas las cosas por la naturaleza de su intensidad. “He aquí el poema que voy a tener la honra de leeros”, expresa el poeta cargado de temor, pero de esperanza, tratando de que su campaña tenga algún eco.

Para finalizar,  quiero aludir a otro ámbito muy importante en lo que respecta a la figura de Darío, en particular en mi patria: lo referido a su popularidad como personaje cumbre de la inteligencia. Genio, inteligentísimo, como  le llamó  el argentino Enrique  Anderson Imbert, en su obra la “Originalidad de Rubén Darío”. Nos explicaremos:

En muchas lugares  es habitual  asociar la inteligencia a la NASA o a otras entidades o personajes occidentales (¿Einstein?). Con esto quiero decir que, se ha vuelto natural  pensar que la NASA, es sinónimo de inteligencia.  En Nicaragua, muchas familias, al momento de buscar un referente de inteligencia lo encuentran  en Darío, no  en la NASA, ni en Einstein. De ahí que las madres digan a sus hijos, cuando estos destacan académica  o creativamente: “vas a ser un Darío”, referenciando a un paisano y no a una entidad extranjera. Esto es un orgullo para la Patria.  (COMO LO DIJO RECIENTEMENTE EL POETA ORESTES NIETO, QUIEN EXPREÓ QUE LO VIVIÓ, SINTIÓ EN NICARAGUA).  El pueblo nicaragüense  ubica a su poeta-pensador, como un referente de la genialidad, de la capacidad,  de la  creatividad e innovación total. (ANÉCDOTA SOBRE EL CEREBRO.  DURANTE LA AUTOPSIA REALIZADA POR LOS DOCTORES DEBAYLE Y JUAN JOSÉ MARTÍNEZ, SE EXTRAJO EL CEREBRO Y SE DESCUBRIÓ QUE PESABA 1,850 GRAMOS. ESTE PESO ERA EXTRAORDINARIO, SUPERANDO AL DE OTROS GENIOS COMO CUVIER, LO QUE ALIMENTÓ LO RELACIONADO A SU INTELIGENCIA SUPERIOR. CABEZÓN. CARICATURAS CON FORMAS OLMECAS. MIS PREFERIDAS)

Esto lo podemos enlazar con lo que, Ernesto Mejía Sánchez, afirmó en uno de sus magistrales discursos: “Nicaragua tuvo un poeta, y, en cierta medida, también supo educarlo». Nosotros pudiéramos agregar que, Centroamérica, el continente todo,  tuvo y  tiene un poeta-pensador que, supo educarlo (sus viajes y estadías en  El Salvador, Chile, Argentina, Panamá,  Colombia, Guatemala, Costa Rica,  Brasil, Perú, etc, son prueba de ello) y,  el  poeta-pensador, supo compensarle plenamente a esta su “América nuestra, que tenía poetas desde los viejos tiempos de Netzahualcóyotl”.

 

Muchas Gracias.  

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