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El PRD en sus 43 años de fundación.|


Por: Gonzalo Delgado Quintero / Periodista y Escritor.

El General Omar Torrijos Herrera, después de consolidarse como jefe de Estado, sobre todo, a partir de 1972, denominó toda la gestión política y administrativa que desarrolló, como el Proceso Revolucionario.

Torrijos comparaba de manera figurativa, este Proceso Revolucionario con una mesa de cuatro patas representadas en la estructura institucional del gobierno, la Guardia Nacional, el Poder Popular compuesto por los Representantes de corregimientos y el Partido Revolucionario Democrático (PRD).

Dijo el General Torrijos, que de las cuatro patas del Proceso, la más importante era el PRD. Una estructura socialmente organizada, con principios, con ideología (La Línea), estatutos y objetivos estratégicos.  Un Partido que había que mantener a toda costa para garantizar la representación, dentro de una democracia participativa  de amplios sectores de la sociedad panameña como único instrumento capaz de enfrentar la politiquería tradicional de la oligarquía, adversaria permanente del torrijismo.

El liderazgo de Torrijos era tal, que al momento de la convocatoria de inscripción del Partido, el 11 de marzo de 1979, en el primer día se inscribieron alrededor de 60 mil  adherentes y después por exigencia popular,  se debieron abrir los libros un segundo día, lo que añadió unos 50 mil panameños más al nuevo colectivo;  además, hay que agregar  la posterior asistencia voluntaria y espontánea de las personas al Tribunal Electoral.

Bajo un amplio criterio de participación, pero manteniendo sus raíces populares y el hecho  de ser un partido de centro-izquierda, socialdemócrata, latinoamericanista, anti-imperialista, anticolonialista y anti-oligárquico, entonces, la participación de cada uno de sus miembros debía cumplir con esas premisas. Además, todo eso se definía como torrijismo.

Esto refería a un PRD necesariamente torrijista y, por tanto, el torrijismo tenía su expresión política en el partido que desde un principio mantuvo dos objetivos estratégicos, el primero representado en la consolidación de la soberanía del país a través del proceso de descolonización y la conquista del Canal de Panamá y el segundo, que aún no se cumple, pero cuya visión es lograr el desarrollo integral del país.

Pasado más de 20 años del control de Panamá sobre el Canal, no se han podido cumplir muchas etapas que conduzcan a la posibilidad de desarrollo social de nuestro pueblo. Nuestra misión más importante como resultado de los beneficios que hoy está brindando el hecho de haber logrado ese primer objetivo o sea la conquista de ese territorio mal llamado Zona del Canal, no se ve reflejada en hechos tangibles de impactos desarrollistas en la sociedad panameña.

Después de todo lo ocurrido desde la muerte del General Torrijos, las malas decisiones políticas sucesivas, las cambiantes  circunstancias internacionales a partir de los nuevos signos del capitalismo en su fase imperialista global, tendiente al monopolio de la vida económica, la centralización en manos de unos pocos potentados de la producción mundial, la lucha por un nuevo orden, reparto selectivo,  guerras y conflictos, la reacción y violencia contra quienes se resistan a este saqueo,  en el caso de nuestro país, confluyeron en la invasión de 1989 por parte de Estados Unidos y el PRD pagó un alto costo político.

Esa circunstancia  nos ha traído hasta el presente sin mayores variantes. Seguimos bajo la estructura de un Estado neoliberal, ello choca con elementales principios torrijistas, cuya tendencia es  hacia la consolidación de un Estado benefactor. En la actualidad el PRD y las demás fuerzas progresistas, aunque diezmadas, en su base fundamental, están insertas en una lucha por lograr ese segundo objetivo del desarrollo económico pero con justicia social, equidad y solidaridad.

Sin embargo, no debemos olvidar que el mundo está viviendo un estado de oligopolio en donde se ha concentrado el capital bancario, fundido con el industrial para formar el capital financiero especulativo, el cual ha creado una explotación capitalista nueva, voraz, sin control y depredadora. Esa es una de las razones de fondo de los conflictos que se han dado en los últimos 30 años y tiene en guerra a Rusia y Ucrania.

Para el PRD y para el país estos últimos dos años han sido quizás los más difíciles, por un lado es de entender que el partido dirige el gobierno y por el otro, se están determinando circunstancias que afectan las relaciones económicas a lo interno y a nivel internacional que de continuar van a deteriorar la situación de relativa tranquilidad del país a futuro, y esto no es producto de la pandemia del Covid 19, aunque la crisis sanitaria solo puso en evidencia y aceleró lo que ya estaba sucediendo. Lo malo sigue siendo el modelo económico neoliberal que se nos impuso a sangre y fuego inmediatamente después de la invasión estadounidense contra Panamá en 1989.

El PRD en gobierno parece haber sido predestinado en los últimos 25 años a recomponer las desarticulaciones de cada gobierno que lo haya sucedido, pero esas son sus capacidades y además,  cuenta con grandes profesionales que hoy, ante lo ocurrido en los 10 años de desgreños administrativos (Martinelli-Varela), debe lograr la manera de nivelar la nave del Estado panameño y eso solo se puede conseguir, aplicando una gestión popular y torrijista. Eso no está sucediendo. Más bien me preocupa lo que Torrijos advirtió: “si algún día el PRD se convierte en la esperanza de nuestros adversarios; esto significa que…la patria está en peligro”.

 

 

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