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Relatos de un testigo del 9 de enero.|

Por: Ricardo Hurtado (Especial para el Periódico)

RICARDO HURTADO, estudiante de la generación institutora del 64. Fue herido tras saltar junto con otro estudiante la cerca de ciclón –frente al Hotel Tivoli- que separaba los límites de la ex Zona del Canal con los barrios periféricos de El Chorrillo, Santa Ana, Calidonia y parte de Bella Vista. José Arana, empuñaba la bandera y Ricardo Hurtado estaba a su lado cuando le dispararon una granada de fragmentación lacrimógena,  que estalló cerca de ellos hiriendo en la espalda, brazo y rostro del institutor Hurtado.

Siendo las 7 de la noche, cuando el primer mártir de la gesta heroica Ascanio Arosemena, recoge al estudiante herido al pie de la alambrada y bajo intenso tiroteo, logra sacarlo del área y llevarlo junto con otros jóvenes al estacionamiento de los buses de la ex zona para que lo transportaran al Hospital Santo Tomás.

Minutos más tarde traería al otro herido de bala, quien fallecería en el cuarto de urgencia colocado al lado del estudiante herido, que él había socorrido como una tradición de su identidad como socorrista voluntario de la Cruz Roja Nacional. Ascanio Arosemena sería el primer mártir de los 21 caídos de balas, perdigones, bayonetazos y granadas fragmentarias lacrimógenas, esos días del 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964. Otros 499 panameños serán atendidos como heridos en los hospitales Santo Tomás de Panamá, y el hospital Amador Guerrero en Colón.

Los hechos violentos de la Gesta del 9 de Enero, marcó el inicio del fin del enclave colonial que mantenía el gobierno de los Estado Unidos en la rivera del Canal. Unas 14 bases militares, millares de tropas de asalto y autoridades civiles gobernaban esta franja canalera como si fuera un estado más de los Estados Unidos.

A raíz de estos disturbios que ocasiona la ruptura de las relaciones diplomáticas con Washington, se inician una serie de negociaciones que terminan con la firma de los Tratado Torrijos-Carter el 7 de septiembre de 1977, los cuales le devuelven las tierras, poblados, puertos  y la vía interoceánica, el 31 de diciembre de 1999, al medio día al pueblo panameño.

Ricardo Hurtado: El Primer Herido de los Hechos de enero de 1964

-Como era su infancia antes de los hechos?

La ciudad de Panamá era una población pequeña, que había crecido estrangulada a sus costas del Pacífico, por el límite jurídico que existía frente a la franja ocupada por el gobierno norteamericano desde el inicio de nuestra independencia en 1903.

Jueces y policías del Estado de Luisiana, un crisol de culturas francesas, africana, americana y franco canadiense, quizás le indico al gobierno estadounidense, que sería lo más parecido a la cultura panameña para lidiar con ese entorno afrocaribeño, latinos e indígenas criollos que habitaban el istmo.

Por esta razón los santaneros y chorrilleros, crecimos escuchando las melodías caribeñas de la salsa cubana y los calipsos de los afroantillanos que se quedaron después de la finalización de la  construcción del canal en 1914. Crecimos cruzando los límites entre Panamá y la Zona, para buscar mangos que abundaban, y salir corriendo cuando nos cercaban los policías zoneitas para que desalojamos estas áreas residenciales y públicas.

Por años sentimos la discriminación y el maltrato de sus autoridades para con nosotros, negritos panameños o indígenas que merodeaban sus instalaciones paradisíacas.

-Como era su estilo de vida en 1963 antes de la gesta?

Como todo adolescente de la época, tendríamos unos 16 – 17 años, la edad promedio de los institutores que cursábamos el segundo ciclo en el Nido de Águilas. Amantes del deporte intercolegial, y principalmente los encuentros juveniles con estudiantes de otros colegios para los famosos saraos de los viernes en el gimnasio de varones del colegio. La música de los Combos Nacionales, como los Mozambiques, Los Beachers, Los Persuaders, Los Shelter´s, Los Excelentes, Los Superiores, etc. Mucha melodías con guitarra eléctrica y batería, una cultura musical heredada de la música norteamericana del rock de esos tiempos.

Nuestra juventud creció con la más permanente influyente forma de vida norteamericana, como algo natural. Jugar al baloncesto, béisbol o boxeo, eran parte de nuestras raíces que convivimos a lo largo de los 50 años de colonialismo sin darnos cuenta. Sin embargo, el panameño nunca perdió su idiosincrasia, y la identidad de nuestras campiñas.

-Usted sufrió o vio sufrir alguna clase de violencia y discriminación de parte de los zonians o personas norteamericanas en sí, antes de la gesta?

Algo que nunca pudieron arrancarle del alma a los panameños, fue la idea de recuperar las instalaciones del Canal, sus riveras y la administración de este recurso natural que nos fue despojado por medio de un tratado que ningún panameño firmó.

Dijo una vez el profesor Arieta de la Hoz, profesor de las relaciones de Panamá y los EEUU en sexto año del Instituto Nacional, antorcha viviente de soberanía en ese entonces, que era nuestro deber como institutor, hacer valer nuestro reclamo de soberanía en el área canalera. Señaló que lo positivo de la presencia de policías y jueces de Luisiana, era que estos estaban acostumbrados a tratar de forma despectiva y racista, a todo individuo que no era blanco, y por supuesto, no fuera norteamericano.

Así que los atropellos en las calles, los comisariatos y los campos deportivos eran permanentes. Que no decir la circulación por las calles internas del área canalera. Tenías que circular con placa zoneita, o siempre te estarían requisando para saber qué hacías en “su territorio”. Golpes por recoger un mango, o jugar en un campo de juego o playa de “ellos”, era motivo para arrestos o multas.

El malestar iba creciendo entre los panameños, debido a estos conflictos, unos 75 jóvenes universitarios inician la Operación Siembra de Banderas el 2 de mayo de 1958. Esta acción nacionalista de sembrar las banderitas en frente de los edificios públicos, sorprendió a sus autoridades. El 3 de noviembre de 1959 se produjo la Operación Soberanía, pero esta ocasión irían ciudadanos aledaños a los barrios populares de Santa Ana y El Chorrillo. Esta vez el gobierno zoneita prohibió la entrada a los manifestantes, en donde se produjo una violenta represión hasta el punto que movilizaron un destacamento del ejército americano. Hubo personal herido de ambas partes. Hubo más de 45 panameños heridos y encarcelados en la zona canalera.

Estas manifestaciones de nacionalismo se repitieron el 28 de noviembre de 1959, siendo cada vez más frecuente hasta que el gobierno de Rodolfo Chiari logró en junio de 1962, que el presidente de los EEUU John F. Kennedy, redactará un comunicado conjunto para que en 17 lugares de la Zona del Canal se izasen conjuntamente las banderas de ambos países.

RELATOS DE LOS HECHOS DEL 9 DE ENERO DE 1964

Esa tarde del jueves del 9 de enero de 1964, estaba con unos compañeros alistando nuestros libros de estudios para juntarnos varios y repasar algunas materias. En enero de hacían los exámenes finales de todos los años, y era costumbre del grupo estudiar en conjunto. Fue como a la 4 de la tarde pasada, cuando un compañero del grupo se me acerca alterado para decirme que estaban los policías zoneitas atacando a la delegación del instituto que había marchado a la  escuela Superior de Balboa, a exigir la izada de nuestro tricolor en el patio del colegio donde su hasta, producto del convenio Chiari-Kennedy había sido arrancada.

Aquí fue donde se iniciaron los hechos sangrientos del 9 de enero, que causaron la muerte de 21 panameños y 499 heridos. A estos héroes de nuestra patria les debemos haber alcanzado la liberación total de un enclave colonial con su apartheid, y la salida de las tropas norteamericanas de las 14 bases militares repartidas dentro de la franja canalera de Panamá y Colón.

DESPUÉS DE LA FIRMA DE LOS TRATADOS TORRIJOS-CARTER CUAL ES LA EXPECTATIVA

El 9 de enero inició el desmantelamiento del enclave colonial por parte de los Estados Unidos en Panamá, Los Tratados Canaleros nos dieron por fin la independencia soberana en todo nuestro territorio, sin esa quinta frontera que nos hablaba el General Torrijos, los egresos de las operaciones del Canal, nos darían las herramientas para iniciar la lucha por la liberación de la más cruel de las opresiones, La pobreza.

Exhortamos a las presentes y futuras generaciones, estar vigilante para que se cumplan los ideales por el cual ofrendaron sus vidas los mártires de enero, una patria para todos.

 

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