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La perra está en celo |


Por: José Dídimo Escobar Samaniego

Definitivamente que la perra está en celo y anda esparciendo el sumo de su feromona, alborotando a los perros de la guerra que, anhelan la confrontación, porque para ellos es extraño e incómodo, el ambiente de paz que añoran los pueblos.

Luis Leonardo Almagro Lemes, Secretario General de la OEA, un personaje tristemente célebre, patrocinado por EE.UU., empezó el 20 de octubre de 2019, una gira propagandística en medios internacionales para denunciar un majestuoso «fraude», pero sin aportar evidencias, en las elecciones que se acababan de realizar en Bolivia en donde se informaba la victoria limpia en primera vuelta de Evo Morales.

En un estudio realizado por los especialistas en integridad electoral Jack Williams y John Curiel del MIT Election Data and Science Lab concluyeron varios meses después que “no hay ninguna evidencia estadística de fraude” en las elecciones presidenciales del pasado octubre en Bolivia, que daban por ganador al expresidente Evo Morales.

The Washington Post “declaró entonces que, las evidencias que señalaban la oposición política y Luis Almagro, eran, “profundamente defectuosas”, y recuerdan que el país latinoamericano se prepara para unas nuevas elecciones el 3 de mayo, pero quienes se apropiaron espuriamente del poder y que penosamente, nuestro gobierno los reconoció, trasladaron las elecciones para el 6 septiembre pasado, cuando lo que procedía conforme al derecho constitucional es que todos los autores del golpe, los que han fungido como autoridades, pasen a ser procesados por atentar contra la Constitución política de ese país, al romper violentamente el orden democrático y desconocer la voluntad del soberano pueblo Boliviano, expresada en las urnas en octubre pasado.

El 9 de junio dl año pasado, es decir hace más de un año y días, en un informe que publicó el New York Times, señala que: La OEA usó datos «incorrectos» para acusar de fraude en Bolivia. Un estudio realizado por investigadores independientes, utilizando datos obtenidos por The New York Times de las autoridades electorales bolivianas, descubrió que el análisis estadístico de la Organización de los Estados Americanos era defectuoso.

El principio general del derecho establece que, todo aquel que cause un daño, tiene el deber de repararlo. Pues el daño que se le ha causado al pueblo Boliviano, la manera licenciosa conque el gobierno interino ha manejó todo en Bolivia, incluyendo graves violaciones a los derechos humanos, asesinatos políticos y uso sin control de parte importante del patrimonio público de ese país, debe ser remediado de inmediato , incluyendo la responsabilidad penal que deben pagar los jefes militares quienes violentaron el orden constitucional, igual que los civiles que instigaron el derrumbe de la legalidad y la devolución de todos los bienes que han usufructuado sin tener derecho a ello.

El descaro de Almagro es de tal proporción que una sesión reciente de la OEA, propuso un minuto de silencio por las víctimas que él mismo propició y por la que debiera responder penalmente.

Por su parte, el señor Almagro, si le queda alguna onza de vergüenza, debe renunciar de inmediato, y responder penal y civilmente por las consecuencias causadas por haber provocado un golpe de Estado y haber violentado la Constitución Política de un Estado miembro, y haber provocado cientos de muertos y miles de heridos y cuantiosos daños al pueblo boliviano. Pero es el caso que ahora anda convertido en miembro de la banda terrorista Alpha 66, convertido en un anticastrista furibundo y justificando el alzamiento y descontento de Cuba provocado por el ahorcamiento a que ha sido sometida por más de 60 años, y que es parte de la política desde el seis de abril de 1960 en Cuba que delineó por aquel entonces, Lester D. Mallory, Vice Secretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos, en un memorándum secreto del Departamento de Estado, que ha sido desclasificado ahora y que definía:

“La mayoría de los cubanos apoyan a Castro… el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales… hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba… una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

Sesenta años de criminal bloqueo no han logrado rendir a Cuba, pero han producido, sin duda, una base objetiva para el descontento que solo el espíritu revolucionario y el patriotismo han podido hacerle frente durante largos años.

Ningún país de América Latina, ni del mundo hubiera aguantado algo parecido. Nosotros lo vivimos por casi tres años, entre 1987 y 1989, y sabemos las consecuencias de ello. El daño que se le ha inferido a tres generaciones de cubanos, no puede ser cuantificable. Es el efecto de la maldad humana elevada a su máxima potencia, tan solo por defender el derecho a escoger un camino distinto al que nos obligan a los demás.

No tengo la menor duda que, los cubanos sabrán salir de manera creativa de este momento y se fortalecerá un pueblo a quien el bozal y los grilletes económicos no lo rinden ni lo someten y personas como el Secretario de la OEA, quedarán destinados al basurero de la historia, porque la virtud por más que la quieran confundir, jamás se volverá vicio. Dios siempre le gusta estar del lado de quienes luchan y prefieren un pan duro con justicia que suntuosos banquetes surgidos desde la injusticia y la corrupción.

¡Así de sencilla es la cosa!

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