
Lic. Víctor Collado S.

1. El sistema educativo actual es un soberano fracaso de la A hasta la Z. El arrastre de una pésima infraestructura; el diseño y contenido de un curriculum de espaldas a la realidad y ladeando el futuro; el personal administrativo con escasas señales de apego a los fines de la educación; los estudiantes, asumiendo compromisos con niveles de indiferencia porque consideran que es más útil la instrucción que reciben de afuera (educación informal) y no dentro de las aulas (educación formal), y un cuerpo docente que, en términos generales, encara su misión y sus luchas, con criterios poco flexibles y particulares que poco se refleja en la superación del rezago existente en la calidad de la enseñanza.
2. Al tema educativo le ha tocado la mala racha de un gobierno concentrador y narcisista que niega el diálogo social y los consensos, y que para asegurar sus planes draconianos, decidió «limpiar» las calles imponiendo un «desalojo» con despidos que violan procedimientos, represiones y vejámenes de todo tipo, con sangre y fuego.
Este estilo de gobierno, hostil y sordo ante los rigores mínimos de una democracia, ha provocado una fractura insondable cuyos efectos devastadores, más temprano o más tarde, todos asumiremos como País.
3. En su testarudez, el Mulinismo aborda el tema educativo con la misma metodología que aplicó para la modificación del régimen de la seguridad social.
Aquel método generó exceso de ruido y publicidad engañosa, le cerró espacio al análisis objetivo sobre las perspectivas de la CSS, y las «escuchas» precondicionadas junto con los juegos de artificio verbal en la AN, fueron miel para el público, la TV y los aplausos, lo que facilitó el montaje de un espectáculo de distracción que el gobierno aprovechó para la aprobación de sus pretensiones de si porque si.
Si se vuelve hacer lo mismo, no esperemos resultados distintos, salvo que no generemos el cambio en la táctica.
4. En lo que atañe a los docentes, pese a lo paradójico que pudieran lucir, un destacado sector tiene una posición similar a la que se mantuvo durante los debates sobre la CSS. No participar en las mesas de discusión sobre la reforma educativa, le deja las manos libres a otros y se descuida el hecho real que no se ha producido un cambio radical (todo lo contrario) en el movimiento social y docente, con capacitad tal para obtener una salida al margen del camino de los debates.
5. De la misma manera que la huelga indefinida» contra las reformas a la CSS «quemó» recursos y energías, hoy día la petición de reintegro y pago de salarios caídos es y será un reclamo justo, pero con niveles de improbabilidad considerando la realidad de las condiciones objetivas.
Los obreros que participaron en la discusión del Seguro Social lograron todo lo que propusieron en mesa? Claro que no. Fracasaron por haberse sentados en la mesa? Tampoco. En política el éxito igual se mide en organización, instruyéndose, en concientización popular, porque a la larga, las guerras también se ganan saliendo robustos por los reveses en las batallas intermedias.
6. El «antipremio» de la Ley 462 podría darle ánimos al Mulinismo para considerar que, otra vez, puede pasarnos por encima forzando una Ley sensitiva como la reforma educativa. Es posible que lo logren, pero a costa de sumar otro fiasco igual o peor al de la CSS elevando los aprietos a rangos de incertidumbre y ansiedad general.
7. Colocar la lucha en el plano jurídico pudiera servirle de comodín al gobierno para «legalizar» sus dictámenes políticos de represalia contra la dirigencia docente porque, en contraste con los demandantes, en el proceso legal, altamente manoseable, el gobierno cuenta con medios insospechados para que, de cualquier manera, se dicten las sentencias finales en su favor pese a las victorias parciales de los querellantes.
La cruzada legal es ineludible; pero la ofensiva política en el terreno de las mesas de discusión, acompañada con una organización de apoyo y presión en las calles, escuelas y donde sea, es sano y de efectos alentadores inmediatos y de luces largas.
Viene a pelo citar al portugués José Saramago para que sigamos aprendiendo: «La forma más peligrosa de ceguera es creer que tu propio punto de vista es la única realidad».
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El Periódico de Panamá Revista de Análisis Político, Económico, Social y Cultural.