
Lic. Víctor Collado S

En esta ocasión, intentaremos apartarnos de repetir los hechos memorizados y, en su lugar, rescatar los nombres de mujeres poco divulgados pero que se ganaron puestos de valor en la historia del movimiento femenino.
Hablemos, por ahora, de sólo 2 rubros.
1. En el terreno de la educación y siguiendo el lema de María Montesori que «Para educar, es preciso amar», se destacaron mujeres como:
a) Angélica Chávez de Patterson,
b) Esther Neira de Calvo, coclesana,
c) Debora María Henriquez de Ayala, de Colón,
d) Rev. Madre Bethlemita María Dolores, la srta. María Luisa Sosa Medina, conocida en el mundo religioso como la Madre María Dolores.
11. En el mundo socio-político y sindical convendría des-masculinizar la galería de los líderes-hombres de la clase obrera, pero no por falta de mérito de los que están allí con sobrada justificación. Se trata de incluir en ese salón de la fama, a mujeres con valías irrefutables, porque de no hacerlo en tiempo se corre el riesgo de dejarlas estacionadas en el olvido de la conciencia nacional a pesar de lo que fueron e hicieron. A estos fines citemos a las siguientes dirigentes
Evangelista Gutiérrez, textilera de tuerca y martillo,
María Cunningham, morena combatiente y recia,
Rosa Navas, textilera colonense,
Nicolasa Buitrago, curtida en una fábrica de pastillas desde el área de Nata de los Caballeros,
Sara Barrera,
Dionisia Corro,
Carmen Taitt, que no ha parado de andar agitando banderas de luchas.en las calles,
Sonia Montoya, inclaudicable como siempre,
Elida Campodónico,
Ana Amalia Muñoz, singular dirigente bananera desde su trinchera en el Sitrapbi,
Enriqueta Morales,
Carmen Lizárraga, avezada en el Sitirhe, primero, y, luego, en la Unión de artistas,
Nilda Rodríguez, que sumó a su personalidad la tenacidad por sus trabajos en una empresa de metales, y de allí su conductividad en la formación de grupos femeninos y de su central obrera
En situaciones como esta, no hay lista exclusiva ni excluyente. Lo único cierto es que, en este terreno, cualquiera lista es y será incompleta, sin duda alguna.
Se trata de rendirle honor a tantas líderes, fallecidas o afortunadamente vivas, porque le sobra razón al poeta alemán, J. W. Goethe cuando dijo: «La mujer es la única vasija que aún nos queda donde verter nuestro idealismo», ya que los hombres seríamos «… el más extraño animal si no existiera la mujer» (Jacinto Benavente).
Hace 4 años, en un tributo modesto, le escribimos a la mujer:»Cuando hay ausencia femenina en la casa, se sufre con una perdición de plomo. Si faltan en las fábricas, la improductividad es inevitable. Y cuando se sustraen de las luchas socio-políticas, se difunde la sequedad, desaparece el elixir de la sonrisa y falta el líquido atrayente del aplauso».
Salud Y Militancia Siempre Para La Mujer
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El Periódico de Panamá Revista de Análisis Político, Económico, Social y Cultural.