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Despojo, Monopolio privado y aumento descomunal de la Energía eléctrica en Panamá.

Por: José Dídimo Escobar Samaniego

Existe una confabulación perversa para incrementar un 20% a la factura de electricidad que pagan los consumidores, sin que exista, ningún fundamento para ello.

ASEP, la agencia del Estado, encargada de defender a los consumidores frente a las avariciosas empresas generadoras y distribuidoras, han devenido en una empresa cohonestadora del atraco y en modo alguno ampara el interés general de los panameños, sino el interés de las empresas extranjeras.

Un aumento del 20% de la energía equivale a ingresos adicionales de esas empresas de más de 450 millones de dólares, incluyendo casi 70 millones de dólares que debemos pagarle a Minera Cobre Panamá, (First Quantum Minerals Ltd.) por la generación de excedente con carbón, método más contaminante tóxico de generación, que el estado paga a una empresa que por más de cinco años y medio le roba abiertamente miles de toneladas de oro, cobre y otros minerales de alto valor económico a la república de Panamá, sin que exista ningún contrato o soporte jurídico que lo ampare.

Llamamos al pueblo a estar alerta y dispuesto a salir a las calles para enfrentar esta nueva intentona de asaltarnos a plena luz del día y encarecernos de tal manera la energía que se convertirá un lujo y poder disponer de ella, cuando todos los panameños debemos tener el derecho a; tener una energía barata, continua y estable, porque su generación es en un 65% proveniente de energía hidro eléctrica cuyo costo por kilowatt hora es de menos de tres centavos, pero nos lo venden a 20 centavos. El nuevo precio estaría rondando los 26 centavos el costo del kilowatt/hora, lo que indica que nos roban más  de 20 centavos por kilowatts/hora.

Primera hidroeléctrica importante del país, construida bajo el liderazgo de Omar Torrijos, hoy en manos de la empresa AES Panamá, que le ha sacado cientos de veces la inversión que hizo en 1997. De hecho, en el primer año de generación, sacó su inversión y le quedó una importante utilidad.

 

Recuerdo muy bien que desde día 31 de mayo de 1972, cuando Omar Efraín Torrijos nacionalizó la Fuerza y Luz, y se empezaron, con Moscote, Edwin Fábrega y Ascanio Villalaz, la reorganización del IRHE, los estudios y ejecución de proyectos importantes  y estratégicos de generación e integración del sistema eléctrico nacional, que no existían, porque lo que había eran pequeñas plantas con sistemas aislados, sobre todo en ciudades de cierto nivel en provincias, con la gravedad que solo funcionaban con combustible importado y su servicio solo cubría algunas horas del día, este acto viril e histórico de nacionalización de la energía y las comunicaciones, en manos de una empresa norteamericana, llamada Panama Power and Ligth Company, transformó al país de una manera impresionante, porque antes de esta decisión política histórica, de ser soberanos energéticamente hablando, estábamos sometidos a los caprichos de esa compañía extranjera y el servicio eléctrico era un privilegio: Así, en la provincia de Coclé, contaban con ese servicio básico; el 15% de las viviendas; en la provincia de Chiriquí; el 36%, en la provincia de Darién: el 14%, en Herrera; el 18%, en Los Santos el 11%, y en la provincia de Veraguas tan solo el 8%.

El liderazgo del IRHE, fue forjando una institución portentosa y formidable con un equipo humano de la más alta calidad técnica y con la mística de servir al país y ser fundamento del desarrollo energético que garantizara la promoción para todos, y en ese entonces, la consigna fue democratizar la energía eléctrica, electrificar al país y se propuso la campaña que, “en cada rancho un foco”

Desde la década del 70, no cesaban las campañas en contra del IRHE, por ser una entidad estatal y porque por primera vez en la historia, la gente pobre, tuvo acceso a la luz eléctrica y las comunicaciones baratas. Para promover su privatización argumentaban perversamente que, en Panamá se consumía la energía más cara de toda la región, pero es precisamente ahora, con la privatización que, los panameños pagamos una exorbitante factura, como nunca antes, tanto que, rebasa ampliamente el costo de la energía en toda la región y por ejemplo, la generación hidroeléctrica que representa más del 67% de la generación total en el país, se produce a un costo menor de tres centésimos de balboa el kilowatt hora, pero los panameños pagamos más de 20 centavos por kilowatt, lo cual indica que se embolsan alegremente más de 7 veces el costo de generación y eso es sencillamente inaceptable e inmoral. Hoy día, ha crecido en los últimos años, ante la ausencia de un agresivo programa de electrificación rural, muchos hogares en el campo que vuelven a alumbrase con guarichas y mechones.

Haber desmantelado al IRHE y promovido su privatización, vino a convertirse en una permanente angustia para el pueblo y un asalto perverso y estratégico al patrimonio del Estado, que somos todos, para beneficiar a grupos privilegiados del poder económico, extranjeros y nacionales que, se repartieron los despojos, que son causa de nuestra desgracia e impiden las posibilidades de producir esquemas de igualdad, que cierren la gran brecha que distancia a ricos y pobres en nuestro país y que de hecho nos presenta como una de las naciones, vergonzosamente, más desiguales del planeta.

La primera hidroeléctrica de cierto significado en el interior, la constituyó La Yeguada, ubicada en Calobre, pero la misma no fue motivada en su edificación, por el deseo de electrificar al interior del país, sino como simple pretexto, porque la verdadera motivación fue la que, el Estado hiciera la inversión, pero los ingenios azucareros; Santa Rosa y Ofelina, de propiedad de familias de mucho abolengo y consiguiente peso político en ese entonces, se aprovisionaran de una energía barata, porque el uso de combustible para sus plantas particulares, significaba una alta erogación para sus empresas. El beneficio público de esa pequeña red eléctrica, fue un resultado accesorio.

Las cinco principales hidroeléctricas que construyó el IRHE, utilizan un volumen total de aguas turbinadas al año de 7,988 Millones de Metros Cúbicos, para la generación eléctrica. La Comisión del Canal de Panana emplea un volumen de 4,584 MMC al año, para los fines de navegación, mientras que el IDAAN utiliza 427.3 MMC al año, como volumen para consumo humano a nivel nacional.

Queda claro que las hidroeléctricas que construyó el IRHE, consumen ceca de 8 mil millones de metros cúbicos y generan casi 1,000 MW de potencia, pero le pagan a Panamá, un bicoca por el uso de esa agua turbinada, por ejemplo, Fortuna paga 8, 867.60  (ocho mil ochocientos sesenta y siete balboas con sesenta centésimos) por miles de millones de metros cúbicos de agua, Bayano, por casi siete mil millones de metros cúbicos de agua, apenas paga 16 mil balboas, y  así por el estilo, para que la República de Panamá atienda el manejo de las cuencas hidrográficas, que son utilizadas exclusivamente por los generadores privados, a través del presupuesto nacional asignado al Ministerio de Ambiente, constituyéndose en otro atraco que favorece a las entidades privadas, dueñas del 49% de las acciones, no obstante por una tolerancia inexplicable y contra lege, y sempiterna, rompiendo toda regla civilizada y todo fundamento de derecho, las empresas tenedoras de la minoría de las acciones, son los que administran las susodichas empresas, generando una serie de actos de corrupción entre los cuales señalo; la asignación de salarios estrafalarios, es decir más de 50 mil balboas mensuales a personal gerente y asesor, que no se declaran en la república de Panamá, por lo cual  existe evasión fiscal perversa, causando un hoyo negro en donde desaparece toda posibilidad de justa participación de la república de Panamá, generando toda clase de gastos, de modo que, a la hora de repartir beneficios o utilidad, las mismas son exiguas, y los representantes de la república de Panamá, por más de 25 años son cómplices silenciosos de semejante asalto al patrimonio nacional, porque en la práctica son cooptados por la empresa y no cumplen con su deber de defender los intereses nacionales, por lo cual deben ser investigados y ser declarados penal y civilmente responsables solidarios de esta modalidad de saqueo del patrimonio de la nación. No se diga, de las empresas generadoras hidroeléctricas, de propiedad exclusiva de empresas que tienen concesión por casi un siglo, y en las que no pagan por el agua que usan, sólo sumas irrisorias que da pena siquiera mencionarlas.

Veamos ahora un cuadro revelador de nuestra denuncia.

Nombre de Planta Hidroeléctrica Capacidad de Generación Valor en que se regaló el 49% de acciones Tiempo de recuperación de la inversión/generación Valor aproximado de la factura que ha pagado el pueblo panameño en 22 años, al sector hidroeléctrico
1.       Bayano 150 MW 92.00 9 meses 2,257,208,910.00 millones de dólares
2.       Fortuna 300 MW 218.00 2 años 5,726,050,000.00 millones de dólares
3.       La Estrella 42 MW 80.00 833,973,830.00 millones de dólares
4.       Estí 120 1,603,868,400.00 millones de dólares
5.       Los Valles 48 MW 2 años 991,303,885.00 millones de dólares
6.       La Yeguada 7 MW Extrañamente fue regalada 110,421,622.00 millones de dólares
7.       Dolega 3 MW Extrañamente fue regalada 47,012,213.00 millones de dólares
8.       Macho de Monte .7 MW Extrañamente fue regalada 18,330,958.00millones de dólares
Totales 670.7 MW     11,588,169,818.00 millones de dólares

 

Este cuadro manifiesta lo que fue el despojo al pueblo panameño de toda la infraestructura de generación hidroeléctrica, y todo lo que se han llevado a sus empresas, y al Estado solo le ha quedado el olor y al pueblo el dolor.

El desmantelamiento desde año 2,000 del antiguo Ente Regulador, hoy ASEP, por el gobierno de Mireya Moscoso, y ampliado por los gobiernos que le siguieron, ha contribuido de manera decidida a que se pierda todo control público y que la Empresa Generadora AES Panamá, se haya apropiado de más del 65% del mercado de generación (Bayano 260 MW, La Estrella 48 MW, Los Valles 57 MW, Estí 120 MW, Changuinola 224 MW, Planta de Gas Natural en Telfel Colon 380 MW, Parque Eólico de Penonomé 50 MW y Participa en algunas Barcazas de Generación en Colón como La Estrella de Mar de 72 MW), teniendo una generación actual de 1,211MW, con un total dominio monopólico de la generación y facturando una utilidad por encima de los mil quinientos millones de dólares anuales que representan una exportación de capital neto, lo cual descapitaliza nuestra economía, hecho que no ocurría con el antiguo IRHE, que al Tener en Planilla cerca de 7,800 trabajadores, y el INTEL 3,670, representaban en salarios centenares de millones de balboas que se quedaban en Panamá y dinamizaban nuestra economía, cosa que ahora, casi todos los servicios están tercerizados y con muy poco personal, además del constante escape de divisas.  En La ASEP, los que mandan son los grandes emporios (monopolios) energéticos y de comunicaciones, y atrás quedó el interés general que debe preservarse y del que nos habla nuestra Constitución Política en su artículo 50 que ha quedado como una letra convertida en cadáver.

La otra Empresa que está maniobrando es, Naturgy con sus dos Distribuidoras más su Generación propia, se constituye día a día en otro monstruo de varias cabezas. Todo el mundo se queja, pero nadie dice nada. Sin mostrar señales contundentes de querer mejorar las cosas, es muy difícil cambiar el ánimo de los usuarios informados y de los Participantes del Mercado Mayorista de Electricidad que saben que esta empresa también desarrolla maniobras en las que, Panamá y nosotros los usuarios, salimos perdiendo y el país también.

Cuando se privatizó el Mercado eléctrico, las distribuidoras pagaron un minúsculo derecho de entrada, consistente en 337 millones de dólares, de los cuales el circuito dominado por Electra Noreste dependiente de Baltimore Electric Company, pagó 87 millones, y la española, Unión Fenosa, ahora Naturgy, Pagó 250 millones, mismos que recuperaron en los dos primeros años de facturación y desde siempre han tenido a un personal extranjero como altos ejecutivos, ganando salarios astronómicos de hasta y más de 50 mil balboas mensuales, y ni siquiera pagan los correspondientes impuestos al país.

Por otro lado, la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), la única que permanece en control del Estado, pero le toca hacer las grandes inversiones y el mantenimiento de las líneas de alta tensión en todo el país, no obstante, en la factura eléctrica sólo recibe una minúscula parte, misma que no reivindica sus inversiones y ni siquiera sus gastos, además tiene multiplicidad de tareas que cumplir como; Transportista del Mercado Eléctrico, Operador del Sistema Interconectado Nacional, Administrador del Mercado Mayorista de Electricidad y Planificador del Sector Eléctrico Panameño, lo cual ha llevado a sus administraciones en lo que, parece una acción deliberada y de adrede, en no poder cumplir sus funciones a cabalidad de Agente Transmisor de Energía, Único del Mercado, entonces cómo podría estar desviando sus esfuerzos para administrar y operar el Mercado Mayorista de Electricidad, que es el pretexto que sectores de la oscuridad andan buscando, precisamente para justificar y terminar de rematar la privatización en esa área del negocio de la electricidad, aún en manos del Estado panameño. Todas las estrellas, las han querido alinear para darle el último zarpazo al sector eléctrico y ejercer un dominio absoluto desde un monopolio privado, en el que todos los panameños seríamos simples víctimas y en el que el Estado abandona a nuestra suerte, la necesaria protección y garantía de que habla el artículo 17 de la Constitución Política, en que sujeta y obliga a las autoridades a proteger en su vida, honra y bienes a todos los habitantes de la república.

Teniendo estas empresa, el control del mercado eléctrico nacional, y como las autoridades miran para otro lado, se produce una variedad de cohecho, los entes privados del sector, ya están planificando y desarrollando sus acciones futuras, consistentes en por ejemplo; que las plantas en base a gas natural que quieran competir con AES Panamá, tendrán que comprarles a ellos, el gas  que viene de una forma de extracción sumamente cara, pero ellos necesitan colocar su producto para remitir grandes capitales a la fuente del Gas, o desistir de realizar la inversión. No es casualidad que los dos grandes proyectos de gas natural que se construyen en Colón, uno de una empresa Shanghai Gorgeous, con sede en Shanghai, y otro de Mello Alemán, ahora em manos de Motta, tienen frente a sí, una enorme muralla que sortear que se llama AES Panamá, la que tiene acceso a beneficios y licencias que, en el propio Estados Unidos, donde está su sede principal, ésta forma de hacer negocios, es castigado fuertemente por la Ley Antimonopolio. (Anti Trust Act).

Muchos entendidos opinan que estos dos proyectos nunca se van terminar de construir. Lo que sí es seguro, es que, en el largo plazo, AES Panamá, por sus maniobras oscuras y la anuencia de los organismos del control y la vista gorda de las autoridades, tendrá servida la mesa, o para comprar estos dos proyectos fallidos, o para expandir su planta de 380 MW hasta más de 1,000 MW, acción que terminaría con un control monopólico absoluto, casi el 83% de toda la generación nacional, en la medida en que se vayan retirando algunos generadores y la demanda nacional de electricidad se vaya incrementando, lo que normalmente se da a un ritmo del 5% anual. Para lograr este propósito, AES Panamá, hace unos años atrás, invitó a un grupo importante de periodistas panameños y los llevó en un vuelo “charter” a Republica Dominicana, de donde regresaron copando las pantallas televisivas de presentaciones y elogios hacia la mal intencionada empresa, y es notorio que compran grandes espacios en los medios de comunicación para manipular los hechos y hacerse con el control que tanto añoran y volveríamos los panameños a estar en similares condiciones en las que estábamos antes de 1972, cuando Omar Efraín, logró para el pueblo, nuestra independencia y soberanía energética, como antesala al perfeccionamiento del Estado Nacional, a través de Tratado Torrijos-Carter del 7 de septiembre de 1977, ya que, en virtud de la privatización, la entregamos “ingenuamente” con todas las consecuencias que hemos vivido, a pesar de que Torrijos nos advirtió claramente que; si nos dejábamos quitar las conquistas económicas y sociales que habíamos logrado, “bien pendejos seríamos”.

Un “detalle” importante que no podemos soslayar es la empresa; Price Water House Cooper, con prestigio internacional, se prestó en aquel momento, 1997, para hacer el avalúo de las empresa hidro generadoras del IRHE, aplicando una rata de obsolescencia muy distinta a la que se suele aplicar en casos similares en otras latitudes, que es de cien años de utilidad aproximada de cada planta, las nuestras eran muy jóvenes y algunas acabadas de inaugurar, por lo cual esta empresa, se aprovechó de su buena fama para asestarle una desvaloración a los activos constituidos por las generadoras del Estado, “legitimando” así, el atraco y transferencia a privados, incluyendo a subsidiarias de empresas norteamericanas y nadie dijo ni esta boca es mía, en ese momento histórico en que firmaron el acta de defunción del dominio estatal de la generación de energía.

Otro detalle es que, este escrito solo se refiere a las plantas generadoras hidroeléctricas, las plantas térmicas del IRHE, es otra historia que trataremos en otra entrega.

Este drama que estamos viviendo, en los que después de un poco más de 25 años de gozar de libertad, nos han colocado, nuevamente los grilletes, y ahora somos en consecuencia, prisioneros de la avaricia de sectores que no están comprometidos con el destino de nuestra nación, por lo que, se requiere de la toma de decisiones muy urgentes y reordenar todo este sector estratégico y retomarlos, es decir, renacionalizarlo, a fin de que podamos tener acceso a un desarrollo real de nuestra economía, podamos ser competitivos y las ganancias del sector eléctrico, nos ayuden a salir del grave estado de postración en que estamos, con una deuda pública externa que excede gravemente más del 67% del PIB y pudiéramos caer en cualquier momento, en impagos que, le darían razones a los acreedores agiotistas de la nación, a volvernos a todos esclavos, hasta tanto paguemos la pesada deuda que, de una manera muy ligera y sin mayores controles han pactado los distintos gobiernos, y mucha de la cual, ha quedado sepultada en el gran atraco y la gigantesca corrupción que nos hizo tanto daño.

En Otra Entrega analizaremos el oscuro entramado de la generadora de Carbón de Minera Cobre Panamá y de todo lo que reciben por la venta de un importante excedente energético generado por la fuente más contaminante y que además de la grave contaminación al ambiente y como si fuera poco lo que le roban al país en la actualidad, El Estado le ha venido pagando unas sumas multimillonarias a la empresa que nos roba el oro, el cobre y otros importantes minerales  y sin que tengan documento legal alguno en sus manos. Este hecho es, además de bochornoso, absolutamente inaceptable por el pueblo panameño.

¡Así de sencilla es la cosa!

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