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Magna estrategia imperial


Miguel Montiel-Guevara Febrero, 2023

Simón Bolívar profetizó: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”. Su vaticinio fue más allá y abarcó todo el mundo.

La guerra entre Rusia y Ucrania nos apesadumbra. Invocamos su fin vías diálogo, negociación. La información es sesgada, solo de medios occidentales. CNN, NTN24, France 24, DW, RTVE, etc. El canal de televisión ruso RT fue bloqueado y no llega información suya. De ahí que no haré juicios de valor sin tener suficiente información de ambas partes, en este caso, también de Rusia. Sin embargo, algunos hechos ampliamente conocidos cabe señalarlos.

La insistencia de Estados Unidos a Ucrania para su ingreso en la OTAN. Henry Kissinger aconsejó no hacerse. Ucrania aún no es miembro de la OTAN y en este momento Rusia se encuentra cercada por 29 bases militares de EU-OTAN en países a su alrededor. Lo realmente grave es que Ucrania hace frontera con Rusia. (Como Panamá y Costa Rica). Con bases allí tendría las armas de la OTAN encima de Moscú, algo obviamente imposible de aceptar por Rusia y Estados Unidos lo sabe bien. ¿Por qué entonces desoye la advertencia de tantas voces y de alguien como el Dr. Kissinger? Porque esa guerra es parte de su Magna Estrategia Imperial. Es la clave de su participación. Veamos.

Noam Chomsky, en su libro HEGEMONÍA O SUPERVIVENCIA. La estrategia imperialista de Estados Unidos, dice en el Capítulo 2, Magna Estrategia Imperial, que en otoño de 2002 Estados Unidos declaró como una de las prioridades de su programa global la intención de “mantener la hegemonía mediante la amenaza, o el empleo, de su fuerza militar”. John Ikenberry, reputado especialista en asuntos internacionales citado por él “describe la declaración como una <estrategia magna que empieza con el compromiso fundamental de mantener un mundo unipolar en el que Estados Unidos no tiene competidor>, una condición que debe <perpetuarse de modo que ningún estado ni coalición pueda jamás desafiarlo como líder, protector y supervisor global>. Según Rusia, Estados Unidos no quiere la paz sino sacarle provecho a la guerra. Es la nueva magna estrategia imperial, que aplicó en Irak y vale como ejemplo.

En junio de 1981 Israel bombardeó el reactor iraquí de Osirak, que no podía producir plutonio como adujo. El Departamento de Estado de Estados Unidos condenó «con dureza» el ataque en un comunicado y lo calificó de «violación intolerable» de la soberanía iraquí. A pesar de crímenes atroces Saddam Hussein era apoyado por Estados Unidos en la guerra iniciada por Irak con Irán el 22 de septiembre de 1980 y finalizada el 20 de agosto de 1988. Pero el 2 de agosto de 1990, con la invasión de Kuwait por Irak, Saddam Hussein dejaba de ser uno de sus protegidos en Oriente Próximo.

Actúo sin autorización. Saddam Hussein fue condenado por no cumplir debidamente las numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad hasta que finalmente “se rindió” acatando la resolución 687 que instaba a poner fin a las sanciones en su contra, toda vez que el artículo 14 “dictaminó finalmente la observancia iraquí, y a proceder a la eliminación de ADM y de sus misiles vectores en Oriente Próximo”. La administración de Bush padre rechazó todo mientras Saddam Hussein siguiera en el poder. Bill Clinton estuvo después de acuerdo y en diciembre de 1998 Tony Blair y él bombardearon Irak en abierto desafío de la ONU y se intensificó la guerra mediática atribuyendo a Saddam Hussein poseer armas de destrucción masiva (ADM) que no aparecían y nunca aparecieron. Los preparativos de la invasión de Irak pese a la oposición del Consejo de Seguridad siguieron su curso. En octubre de 2002 el Secretario de Estado Colin Powell respaldó la postura de la administración Bush sobre el Consejo de Seguridad añadiendo <nosotros tenemos la autoridad para hacer lo que creemos que es necesario> El jefe de gabinete de la Casa Blanca Andrew Card haciéndose eco de Powell explicó: “la ONU puede reunirse y debatir, pero nosotros no necesitamos su permiso”. Aplicación de la “magna estrategia imperial”.

El 16 de marzo de 2003 se realizó una reunión denominada Cumbre de las Azores en las islas Azores con los jefes de gobierno de Estados Unidos, Reino Unido, España y Portugal previa a la Invasión de Irak. Ese día Bush hijo anunció un ultimátum del grupo al Consejo de Seguridad: “Capitulen en veinticuatro horas o invadiremos Irak para imponer un régimen de nuestra elección sin vuestro inútil sello de aprobación, y lo haremos -esto es decisivo- tanto si Saddam y su familia abandonan el país como si no”. George Bush hijo declaró que Estados Unidos instituiría un régimen de su elección incluso si Saddam se desarma por completo, e incluso si él y sus cohortes desaparecen, tal como quedó subrayado en la cumbre de las Azores.

El 20 de marzo de 2003 se llevó a cabo la invasión de Irak invocando la “liberación y la democracia no sólo para Irak, sino para la región entera”. Duró siete años la guerra y dejó al país envuelto en una debacle. Un funcionario del Departamento de Estado dijo: “El debate no ha sido acerca de Irak, en el mundo hay auténtica rabia por nuestro poder, y lo que se percibe es tosquedad, arrogancia, unipolarismo”. Acota Noam Chomsky en su libro: <Tras la guerra de Irak empresas estadounidenses les fueron concedidos contratos bajo el mando militar de Estados Unidos. El complicado sistema comercial fue, de hecho, impuesto por Estados Unidos (…) La cuestión de fondo, concuerdan los diplomáticos de todos los ámbitos, es “cuánta libertad debe concederse a Estados Unidos para gestionar el petróleo iraquí y establecer un gobierno sucesorio”. Washington exige manos libres. Magna estrategia imperial que se percibe también detrás de la continuación o finalización de la guerra en Ucrania.

Por una parte, los beneficios económicos directos para Estados Unidos en venta de armas, gas y petróleo son enormes producto de la guerra. Es un hecho incuestionable que su fin acarrearía merma de sus ingresos. Por otra parte, la guerra le ha facilitado fortalecer la OTAN con ellos a la cabeza y enfrentar a la Federación de Rusia directamente y a la República Popular de China por “carambola”. El problema es que Rusia no es Irak ni China Popular “república bananera”. Rusia no podrá ser vencida en el terreno como Estados Unidos quisiera. Una conflagración nuclear se torna un peligro verdadero incluso para Estados Unidos. En las pasadas dos guerras mundiales no cayeron bombas en su territorio continental. Esta vez no sería así. Y ya no hay repúblicas bananeras.
Ojalá llegue la paz por la razón que nos hizo seres humanos y no la paz de los cementerios. Sea.

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