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LIBERTAD DE CULTO: UN METRO SIN FRENOS Y UN MUSEO JUSTO.

Por: Silvio Guerra Morales.

Hechos a analizar: Primero las autoridades del Metro de Panamá que prohíben predicar la Palabra de Dios y, segundo, directivos del Museo de la Libertad que renuncian porque se autorizó (conforme dicen las noticias y en un comunicado del Museo) a agrupaciones cristianas celebrar un evento en honor a los padres el día 24 de junio del corriente año y en el que me tocó, junto al Presidente de la Alianza Panameña por la Familia,  Dr. Juan Francisco De La Guardia, ser expositor.  Me correspondió desarrollar el tema “Regulación Jurídica de la Paternidad en la Legislación Panameña”.

El artículo 35 de la Carta Magna o Constitución de la República de Panamá, prescribe, de manera clara y precisa,  la libertad de todas las religiones, así como el ejercicio de todos los cultos sin otra limitación que el respeto a la moral cristiana y al orden público. En ese mismo orden de ideas,  la Carta de la Organización de Estados Americanos, cuyas siglas son OEA, prescribe en el artículo 3, Inciso 1 el reconocimiento de esta libertad de culto o de religión por otra parte, la Convención Americana sobre Derechos Humanos reconoce la libertad de culto o libertad religiosa, de profesión de fe, como un Derecho fundamental que implica o traduce el derecho a toda persona de creer en una divinidad. La Declaración Universal de los Derechos Humanos,  en su artículo 18, consagra también este derecho fundamental  elevándose a categoría de derecho humano.

A nivel mundial no han sido pocas las conferencias, los protocolos, los comunicados y resueltos que se han adoptado en aras de defender la fe, el derecho a creer en Dios, el derecho a divulgar la fe y derecho de profesar privada o públicamente el credo religioso.

Sirva lo anterior como preámbulo para expresar  nuestra enérgica oposición a la decisión de las altas autoridades del  Metro de Panamá en ordenar suspender, entre otras cosas, las prédicas dentro de sus instalaciones. La decisión es desafortunada y constituye un asalto a la razón, un asalto a la fe, un golpe a la libertad de culto, conforme a las disposiciones jurídicas que hemos invocado y es así porque decirle a los muchachos, a los pastores o predicadores que ingresan al metro y que dan un mensaje de exhortación, un mensaje de reconocimiento del pecado y la inclinación a la salvación del hombre por medio de Jesucristo, de ninguna manera,  puede ser tenido como un mensaje que falta a las buenas costumbres, que altere el orden público o que sea contrario a la moral cristiana. Hoy, más que nunca, el espíritu del hombre necesita ser alimentado y nutrido del poder redentor de la Palabra de Jesús. De su poder para redimir y reconstruir a las almas.

El Decreto Ejecutivo No. 628 de 20 de octubre de 2020, que a su vez reforma algunos artículos del Decreto Ejecutivo no. 261 de 04 de abril de 2014, conocido como el Reglamento del Viajero o  para quienes usan las instalaciones. estructuras y transporte a través del Metro de Panamá, por ningún lado establece o prohíbe las prédicas  o los mensajes  cristianos en las instalaciones del Metro o en los trenes del Metro. Reitero, no existe prescripción jurídica alguna que consagre o exprese tal prohibición y, aunque existiera, la misma iría en contra del espíritu constitucional de nuestra Carta Magna, como ha sido expuesto ab initio de este artículo.

Lo que las normas señalan en ese orden de ideas, no es otra cosa que prohibir  mensajes que atenten contra las buenas costumbres, el orden público o la moral cristiana. La pregunta es: ¿Predicar a Jesús, predicar a Dios, predicar el mensaje de la Palabra de Dios atenta acaso contra la paz cristiana, el orden público, las buenas costumbres, los principios del  orden?.  De ninguna manera.  Sin duda alguna que la adopción u ordenanza adoptada por el Metro de Panamá, al margen de la Constitución y de toda la restante legalidad, en materia de libertad religiosa  o de culto, deviene en un desafuero que cae dentro del marco del  abuso de autoridad o de extralimitación de funciones. Si un musulmán con su típico atuendo ingresa al Metro se le llevará al juez de paz porque su atuendo ofende e inquieta a alguien?  Desde luego que no.  Y si se le ocurre a la hora de la invocación y oración religiosa a Alá y hace allí su altar de adoración, se le sancionará?  Obviamente que no.  La cosa parece ser más bien un ataque directo a los cristianos.  Y así viene sucediendo en el mundo entero.  Ello da prueba del Poder de Dios.  De Jesucristo. Dios real y único. El Verdadero.  El respeto a la libertad de culto es para todos los credos religiosos.  Sin distinción alguna.

En cuanto a la prohibición de los vendedores ambulantes que mercadean sus productos debo expresar que  llama la atención que aquí, en nuestro suelo,  el Metro de Panamá se ha tenido y ha venido funcionando como una institución casi elevada a la categoría de “Vaca Sagrada”. Intocable.  Nadie  puede llevar absolutamente nada que el metro no haya aprobado o autorizado.  Dicen algunos que ni siquiera botellitas de agua para beber.

Por amor a Dios, cierto que fue una obra bastante costosa, precio por el que pagamos y seguimos pagando todos los panameños. Sin embargo, se están haciendo regulaciones no solo por parte del Metro sino por el Gobierno Nacional que soliviantan la razón, perturban la verdadera paz del pueblo panameño y devienen en  inconcebibles, injustos, inconstitucionales, inmorales e ilegales para esta Patria.

En cuanto a la renuncia de algunos directivos del Museo de la Libertad, me parecen geniales y objetivas las expresiones contenidas en el comunicado divulgado por dicha entidad: la igualdad es para todos y los derechos humanos son igualmente para todos.

De manera tal que es el momento oportuno  para que salgamos a defender nuestros derechos fundamentales, especialmente  el Derecho a la Libertad de Culto o Libertad Religiosa.

Un pueblo al cual se le defenestra, se le violenta, se le coarta o en alguna medida restringe o prohíbe profesar su fe, es un pueblo castrado ya de toda expectativa y posibilidad de esperanza. Hoy nos quieren quitar el derecho a la prédica, a la libre profesión de culto, pero mañana será el derecho a reunirnos, el derecho asistir a las iglesias, si no es que desde hace más de un año ya  de pandemia, este derecho también ha sido pisoteado. Dios Bendiga a la Patria.

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