El Tratado de la neutralidad permanente, entre los Estados Unidos y Panamá, que prohíbe presencia de bases militares extranjera en el territorio nacional, venido a menos. Para el gobierno de Trump, ningún valor tiene este tratado. Lo último, la canalla Trump y Rubio, le han agregado a ese tratado, de hecho, la condición de un tratado de la neutralidad permanente vigilada por los Estados Unidos.
Resulta que, a contrapelo de ese tratado, el gobierno suscribe acuerdos que legitima bases militares e involucran a Panamá, en acuerdos o alianza militares con un alcance regional.
Se puede entender a los Estados Unidos, su posición y pretensión de hegemonía y de control, pero observar a gobiernos qué no reparan en un entreguismo, en un vasallaje vergonzoso que huele a traición, genera un sentimiento de dolor, sobre todo, nosotros los panameños, que dimos muestras de un nacionalismo militante qué rompió con el enclave, recuperamos Gracias a Dios y al Alpinismo Generacional del pueblo panameño, el Canal y nos libramos de las bases gringas en nuestro territorio y también el fin de la Escuela de las Américas que instruyó a todos los militares golpistas de Derecha fascista que destruyeron la democracia de nuestros pueblo e hicieron imperar regímenes de terror en todo el continente en otra etapa de ese vasallaje.
En tiempos pasados, la nación panameña, toda la población patriota, estuviera en las calles, diciéndole al gobierno gringo, el Canal es de Panamá y la presencia militar yanqui, viola la soberanía y el tratado Torrijos Carter y nuestra constitución política.
Desafortunadamente no es así y lo que fue el sentir y alma patriótica, está hoy silenciada.
Dónde están los Torrijistas, los nacionalistas.
Silencio de los partidos políticos, hoy opacados en extremo, y reuniéndose con el embajador procónsul.
Los espacios de libertad democrática, cancelados.
Estamos viviendo tiempos difíciles bajo la égida de un régimen oligarca, de derecha que no tiene vergüenza nacional y que acepta como bueno un vasallaje que ofende la memoria de todos los patriotas a lo largo de nuestra historia.
Le pedimos a nuestro Señor Jesucristo que sean avergonzados y confundidos los que buscan nuestra afrenta y nuestro mal como nación; sean vueltos atrás y avergonzados los que intentan avasallarnos, hacer vanos nuestra dignidad y honor. Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de nuestro Señor los acose y los llene de angustia por todas las injusticias que contra los humildes cometen cada día. Amén.