
Por: Ramiro Guerra.
Las opiniones que exteriorizo sobre la deuda externa en Panamá, igual valen para todos los países que enfrentan altos niveles de endeudamiento.No hay algo más trágico, que pedir dinero prestado para pagar deudas. Al final de este escabroso camino, la espiral de endeudamiento sigue como la espiral, hacia arriba y como un monstruo, sigue limitando el desarrollo.
En el caso de Panamá, la deuda externa, ronda los 60 mil millones. Lo que se paga en capital e intereses, esta por el orden de lo 5 mil millones. Un hoyo grande en la economía. Más grave aún con el déficit fiscal que arrastramos. Es decir, malos empresarios que, eluden y evaden su obligación tributaria.
Uno de los problemas graves que resulta de este endeudamiento, se refleja en el hecho, que afecta la capacidad de decidir el como enfrentar y manejar la economía, de tal suerte, que se traduzca, en una economía con rostro humano y no de pérdida de derechos sociales estratégicos de la gran mayoría.
La razón es sencilla, el capital financiero, sus agencias como las Ifis el fondo monetario y el banco Mundial, el interamericano de desarrollo, imponen las reglas y por esa vía, perdemos independencia y capacidad de autodeterminación. Lo anterior aplica para los países endeudados.
Lo anterior también, constituye la base para emprender la unidad latinoamericana, de tal suerte que juntos, podamos exigir una condonación de la deuda o moratoria.
Lo anterior, permitiría mejores condiciones con saldo favorable para emprender el desarrollo. Condicionado a un estilo distinto de conducir la economía y no la ruta neo liberal que estanca e impide el desarrollo.
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El Periódico de Panamá Revista de Análisis Político, Económico, Social y Cultural.