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Beneplácito.|


Por: José Dídimo Escobar Samaniego

Es una costumbre que, cada país designe a su embajador ante otro Estado amigo y envía sus generales para que, por el conducto diplomático se le otorgue el beneplácito a tal designación que representa al país solicitante con el cual tenemos relaciones diplomáticas regulares.

Es el caso que, el gobierno del presidente Pedro Castillo designó como embajador a Richard Rojas García, exjefe de prensa de la campaña presidencial del presidente peruano, sin embargo, pasado el mes de haberlo anunciado, la cancillería panameña, ha guardado un silencio no acostumbrado en estos casos, lo cual se debe entender como una actitud que agria innecesariamente las relaciones con un hermano país y provenientes de un gobierno legítimo, surgido de la voluntad expresa del pueblo peruano, hermano nuestro.

En el pasado, el Estado panameño, sin embargo, a pesar de no surgir de ningún proceso electoral legítimo, reconoció al gobierno de Guaidó y no tuvo empacho en reconocer a una embajadora de un gobierno impostor, que afortunadamente hoy ha empezado a corregir tales desatinos.

Las relaciones cordiales históricas a nivel cultural, económicas, y de todo orden que nos unen a nuestro hermano bolivariano; Perú, deben prevalecer, precisamente en el Bicentenario de nuestra independencia común, por lo que, actos como los que acaban de ocurrir, no ayudan a generar un ambiente de confianza, mismo que debe predominar entre hermanos, y en los cuales diferencias ideológicas o consideraciones de otro orden no pueden entorpecer nuestra unidad latinoamericana.

Ojalá nuestra cancillería, corrija este rumbo equivocado y se le pida las debidas disculpas al gobierno y al pueblo peruano, digno de nuestra más alta consideración fraternal.

¡Así de sencilla es la cosa!

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