Elartículo 334 del código de trabajo, define a los sindicatos, como de interés público, también como un medio eficaz para contribuir al desarrollo económico y social del país, al igual que el fomento de la cultura popular y la democracia panameña.
El sindicato, constituye un factor estratégico, para generar un ambiente de equilibrio en las relaciones de trabajo.
La argumentación de que los sindicatos, su marco de actuación se reduce a la empresa y por ello están vedado de incursionar en temas y problemas sociales, nacionales y políticos, constituye una visión arcaica, que no tiene nada que ver con el sindicalismo de nuestro tiempo. Más grave aún, pretender que los sindicatos no tengan definiciones ideológicas y políticas, es una aberración que riñe con la vida en democracia y la misma libertad.
Alegar que un sindicato, se aleja de sus fines, porque lucha y moviliza por mejores salarios, tiene diferencia con un régimen político, defiende la soberanía y se define como patriota, lucha por mejores condiciones de vida de la población, reclama leyes con alcance social, se moviliza con el alto costo de la vida, etc.., es no conocer el ABC del activismo sindical.
La aberrante y deslucida demanda guacho del mitradel y su pretensión es, un monumento al ridículo y absurdo, solo explicable en el terreno de políticas represiva contra las organizaciones sociales, propio de regímenes antidemocráticos que, traducen odio y aversión a los sindicatos, hipersensibles y alérgicos a la críticas.
Los sindicatos son acreedores y beneficiarios de todo el mosaico de derechos fundamentales que contiene la carta magna, el pacto de los derechos civiles y políticos de la ONU, el Convenio Interamericano de los derechos humanos, ratificado mediante ley interna del estado nacional.
Nunca visto en la historia, pretender liquidar a un sindicato, instrumentalizando a tribunales de justicia, como en efecto lo constituye la vergonzosa demanda guacho del ministerio de trabajo y desarrollo laboral, contra una organización sindical.(Suntracs).
La democracia, se ejerce beligerantemente, cuando se está frente a problemas que trascienden a la sociedad y a todos los actores de la sociedad.
Ni en los tiempos de la dictadura, un gobierno tuvo la osadía, abogar por la desaparición de sindicatos.
El régimen político, la ministra de trabajo, juega a presionar y coaccionar a la justicia laboral, para que se embarque en la barbaridad que no crea civilización, sino provee un escenario de ley de la selva, VIOLACIÓN a los derechos humanos.
Suntracs es un sindicato, que siempre se ha debido y entregado a la defensa de los trabajadores y beligerantemente cuando estamos a situaciones qué golpean al país y las mayorías.
Esos desplantes, del poder político, de instrumentalizar a tribunales y jueces, para propósitos políticos aviesos y abiertamente contrarios al orden jurídico constitucional y legal, constituyen una aberración que repugna con la vida en democracia.