
Por: Ramiro Guerra.
Jurista, escritor y cientista político.
En el filo de la navaja, así ha colocado los Estados Unidos, la existencia en el planeta.
El comercio de armas se ha disparado y su sector de punta que se nuclea en torno a la producción de armamento, recrea escenarios de guerra como un eje fundamental de sus procesos de acumulación salvaje de capital.
Lo anterior jalonado por una política dirigida a hacerse por la fuerza, de minerales estratégicos para esta industria bélica.
Venezuela no es un azar o casualidad, es la causalidad de los apetitos desmedidos, mediando la fuerza, la violencia para robarse recursos naturales de regiones como Latinoamérica y el África.
Se trata de un proceso expansionista de los Estado Unidos que persigue el control y dominio. Para los Estados Unidos, no hay espacio para blandir la soberanía e integridad de las regiones arriba mencionada. Un reverdecer de lo que fue históricamente del proceso expansionista de los Estados Unidos (Ver el libro El expansionismo norteamericano del cubano, Ramiro Guerra y Sánchez).
Los Estado Unidos, subestima el hecho, que los tiempos y circunstancias no son la misma. Los pueblos han evolucionado y la narrativa colonial, no tiene la fuerza que tuvo en tiempos pretéritos.
Un dato importante, estamos en una época donde en el plano interno, se ha relativizado la hegemonía de las élites del poder burgués imperial y más importante el pueblo estadounidense no acepta que le impongan una narrativa de guerra.
Un fenómeno importante, la expresión política del poder, el régimen de Donald Trump, se le tiene como expresión de un fundamentalismo terrorista. Los creadores y autores de ideología y cultura en ese país, se encuentran en el otro lado de la acera, reivindicando la democracia. Lo mismo que en sectores del bipartidismo.
Las contradicciones en los Estados Unidos, tienden a recrudecerse.
La realidad combinada de estos escenarios externos-internos, generan posibilidades de un recrudecimiento de las políticas fascho o de un retorno hacia una dominación más de control ideológico, dentro de un clima de democracia burguesa. Esto pasa por sacar al régimen de Trump, del poder. Mientras no ocurra, el mundo se debate sobre una delgada soga de un equilibrio desequilibrado, signado por un unilateralismo que trae perfume de guerra.
Hay que mirar con mucho cuidado, lo que viene ocurriendo en Irán. La agresividad y falta de tacto de Trump, ha propiciado que Irán, Rusia y China, enfrenten a los Estados Unidos. La política y la diplomacia toma un giro militar.
Mientras tanto, Trump pretende crear una especie de alianza por la Paz en nuestra región y para ello convocando a regímenes a su servicio, como Ecuador, Panamá, Costa Rica, etc. Todos de derecha. La consigna que sirve de base a tal convocatoria, cinismo inaudito. ¿Cual paz?
En nuestro país, la visión de país, pasa por armar un programa y una plataforma de objetivos y lucha, de cara a una real transición democrática, que subraye lo soberano y la dignidad patriótica.
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El Periódico de Panamá Revista de Análisis Político, Económico, Social y Cultural.