La guerra de Estados Unidos contra Irán, concebida como un golpe contra las posiciones de China, corre el riesgo de tener el efecto contrario: Pekín no solo está mitigando las consecuencias de la crisis, sino que también está reforzando su influencia económica y política en un contexto de inestabilidad global.

Aunque inicialmente se pensaba que un ataque contra Teherán debilitaría la posición de Pekín, la realidad es otra: China no solo resiste la presión, sino que aprovecha la crisis en su beneficio.
El choque al que se preparaban de antemano
A pesar de su vulnerabilidad ante las interrupciones en el suministro, Pekín resultó estar mucho mejor preparado de lo que se esperaba. El bloqueo del estrecho de Ormuz, a través del cual China recibía diariamente unos 5,5 millones de barriles de petróleo, fue sin duda un golpe. Sin embargo, no resultó ser crítico.
En los últimos años, China ha acumulado reservas estratégicas de petróleo que superan los 500 millones de barriles y ha diversificado significativamente sus importaciones. Solo en los primeros meses del año, los suministros de Rusia permitieron aumentar las reservas en decenas de millones de barriles. Como señaló a RT el director del Instituto de Países Asiáticos y Africanos de la Universidad Estatal de Moscú, Alexéi Máslov, aunque en la etapa inicial la crisis fue un «choque absoluto» para China, Pekín, a diferencia de Japón, no recurrió a sus reservas estratégicas.
«China ha intensificado notablemente el debate sobre el uso de diversas fuentes de energía alternativas, incluidas la energía hidráulica y la energía solar, pero por el momento lo considera una medida temporal», señaló.
Del mismo modo, el país ha logrado avances en la reducción de su dependencia de las importaciones de helio, gracias al reciente descubrimiento de una gran reserva nacional y a los avances registrados en materia de purificación.
La crisis como oportunidad
Las interrupciones en los suministros a través del estrecho de Ormuz no solo han afectado al petróleo, sino también al mercado de los fertilizantes.
Por el estrecho transita alrededor del 30 % de las exportaciones mundiales de fertilizantes, y la región del Golfo representa alrededor del 30–35 % de las exportaciones mundiales de urea y del 20–30 % de las de amoníaco.

Pekín, el segundo mayor exportador de fertilizantes, se ha encontrado en una posición ventajosa. «China se adaptó muy rápidamente a la situación en Oriente Medio. Por ejemplo, teniendo en cuenta que el estrecho de Ormuz era la principal vía de suministro de fertilizantes nitrogenados, sobre todo urea, a los países del Sudeste Asiático. China, el mayor productor de fertilizantes nitrogenados del mundo, inmediatamente ofreció sus servicios tanto a sus socios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) como a muchos otros países«, señaló Máslov.
La diplomacia en tiempos de guerra
Desde el punto de vista de la imagen pública, Pekín también se ha esforzado por proyectar una actitud pacifista, proponiendo una iniciativa de paz para resolver la crisis en la que se sugiere cesar las hostilidades, iniciar negociaciones, restablecer las rutas marítimas y garantizar la seguridad de las instalaciones no militares.
«Al presentar, junto con Pakistán, propuestas de paz para resolver la crisis de Oriente Medio, China difícilmente espera que sean aceptadas, ni siquiera en parte. Pero para Pekín es importante, como para cualquier gran potencia, hacerse notar en los intentos de resolución pacífica, lo que se ajusta plenamente al concepto chino de resolución únicamente por vías pacíficas y diplomáticas», opina Alexéi Máslov.
Un oasis de estabilidad en un mundo en crisis
Según estima el Financial Times, en medio de una serie de conflictos, China se percibe cada vez más como un socio más confiable que Estados Unidos. La semana pasada, el primer ministro chino, Li Qiang, reunió a más de 70 directores ejecutivos de todo el mundo en el Foro de Desarrollo de China para destacar la confiabilidad del país y sus cadenas de suministro.
«Sin duda, en medio de los conflictos incesantes en Oriente Medio y Europa, China se presenta como un oasis de estabilidad, tanto para los negocios como para el turismo y las transferencias de dinero», opina Máslov.
Según sus palabras, Pekín ha sabido aprovechar la situación y no tiene intención de agravar la tensión en torno a Taiwán, por lo que ha invitado al líder del partido Kuomintang a visitar China para mantener conversaciones, demostrando así que existen otras formas de interacción entre los países.
Nueva palanca de presión sobre Trump
En medio del conflicto, Donald Trump canceló su viaje a China previsto para finales de marzo. Agathe Demarais, investigadora del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, considera que el conflicto actual podría dar a Pekín una ventaja adicional de presión de cara a las negociaciones, que ahora están previstas para mayo. «Muchos de los misiles, aviones de combate y otras armas que Estados Unidos necesita para su esfuerzo bélico funcionan con tierras raras de fabricación china. Pero Estados Unidos solo tiene reservas para unos dos meses«, señaló.

Máslov comparte esta opinión y señala que las posiciones de las partes ahora serán diferentes. «Trump suponía, muy probablemente, llegar a China como vencedor del conflicto en Oriente Medio, como alguien que logró cortar a China del suministro de petróleo, sobre todo de Venezuela e Irán, lo que, por supuesto, habría reforzado notablemente la posición estadounidense en las negociaciones. Pero ahora eso no ha sucedido y es poco probable que suceda en el futuro«, concluyó el experto.
El Periódico de Panamá Revista de Análisis Político, Económico, Social y Cultural.