Si CONATO no es trinchera, tribuna, pivote, punto de encuentro, estandarte, en una lucha sin descanso para retener lo conquistado y, al unísono, como punta de lanza para crecer, conquistar, ascender y proyectarse, entonces la mejor opción aconsejable seria dejarlo morir en paz.

Lic. Víctor Collado S.

Si el 9/10/25, cuando se tomó la Directiva del Colegiado, no fue una sorpresa al 100%, lo ocurrido en el 8/4 de este año tampoco lo es. Desde la cocinada unión de aquel entonces al resquebrajamiento de ahora, nada puede atribuírsele al albur. Todo tuvo (y tiene) su diseño en un marco coyuntural que esta marcado por una crisis existencial en donde convergen intereses para sacar aprovecho de CONATO, con otra gestión para llevar a la organización hacia ajustes vinculantes con los fines y propósitos del movimiento obrero.
Antes dijimos que el ensayo de octubre de 2025 tuvo impulsos externos a la organización si contabilizamos los objetivos concretos del gobierno que resultaron coincidentes con el sector de empleadores, empeñados ambos en cubrir, con aliados cómodos, la ausencia de Sindicatos beligerantes y contestatarios a la retórica y planes del gobierno. A ese encuentro se agregaron factores a lo interno del CONATO atribuibles, muchos de ellos, al modelo particular con que la organismo sindical conducía sus asuntos.
En el contexto de circunstancias conocidas, el recambio reciente en el control de CONATO tiene su explicación, con 2 errores de bulto. El primero dice relación con aquello de haber abierto las puertas para el ingreso indiscriminado de organizaciones sindicales con el propósito de asegurar la mayoría necesaria para acceder al control, con la intención añadida de querer trasmitir una imagen de mayor representatividad social-sindical.
El segundo error y tan grave como el anterior, fue reducir el perfil a CONATO hasta llevarlo a un sigilo casi sepulcral sin motivo, justificación ni explicación que pudiera darle sustento a semejante mutismo ante la marcha diaria de problemas nacionales graves. Fue esa pasividad lo que dió motivo para sostener, suponer o confirmar, toda una cadena de conjeturas sobre el carácter y la visión de los directivos que se estrenaron en CONATO en octubre del año pasado.
Con la alteración recién ejecutada, corresponde, primero, esperar la reacción y explicación del Mitradel. Todo indica, sin embargo, que las causales pintan como intestinas, de choques personales y por formas de conducción, sin que sea posible excluir las injerencias externas.
A la espera que surgen más evidencias que esclarezcan el asunto, y por encima de las diferencias personales, de metodología de dirección o de otro tipo, la organización no puede ser retenida por intereses egoístas. No es ni debe ser un botín de nadie. Jamás. Su dirección tiene que concebirse como la estafeta o barra en una carrera de relevos donde el trofeo se comparte entre todos. Y todos deben reposicionarla como la instancia aquella a que aún está destinada según el artículo 1066 original del C. T. teniendo en mente las primerísimas necesidades del movimiento obrero en su conjunto.
En cuentas resumidas, si CONATO no es trinchera, tribuna, pivote, punto de encuentro, estandarte, en una lucha sin descanso para retener lo conquistado y, al unísono, como punta de lanza para crecer, conquistar, ascender y proyectarse, entonces la mejor opción aconsejable seria dejarlo morir en paz.
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El Periódico de Panamá Revista de Análisis Político, Económico, Social y Cultural.

