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Reconocimiento de la Soberanía de Donetsk y…|

Lugansk como Estados Soberanos. ¿Seguridad Europea, o Ucrania en la OTAN?

(Especial para el Periódico de Panamá.)

Por: Rigoberto Castillo G.
Abogado y Master en Derecho Internacional

 

El reconocimiento por Rusia (21 de febrero) de la soberanía de Donetsk y de Lugansk (antes territorios de Ucrania), despertaron en toda la opinión pública mundial, en particular, Europa y los EE.UU., grandes interrogantes, de sí dicho acto ruso estaba enmarcado en la legalidad de los actos unilaterales de los Estado, conforme al derecho internacional y la Carta de la ONU.

Para entender esta cuestión hace falta comprender, ¿qué se entiende por Actos Unilaterales de los Estados, según el Derecho Internacional?

Los actos unilaterales de los Estados, no son otra cosa que, aquellos actos de voluntad de los Estados, actos de decisiones que son aprobados por el Parlamento del Estado, como expresión de soberanía, en este caso, de la Duma de Estado de Rusia respecto a Donetsk y Lugansk, y cuya legalidad es, imperativamente, obligante en su derecho interno y demás normas internacionales del Estado, aunque se dan casos en los que, dichos actos no reciben la aprobación de otros sujetos del derecho internacional, sino después de cierto tiempo, verbigracia, el reconocimiento de la soberanía de Panamá como Estado soberano e independiente, por parte de Colombia (1921), transcurrido 18 años, después de 1903.

Esta voluntad del Estado, de ninguna forma está sometida o depende de las decisiones o la voluntad de otros actos jurídicos de otros Estados, o grupo de Estados, en este caso de la UE, o de EE.UU., por cuanto es soberana de Rusia.

Los actos unilaterales tienden a crear o producir y generar efectos: creación, o la modificación de un territorio, o la extinción, o la conservación de derechos y obligaciones que pueden afectar a otros Estados, o para sí. Los actos unilaterales, también, son aprobados en razón de la protección de la seguridad nacional del Estado, caso de Rusia, en estos momentos.

Una vez reconocido un nuevo Estado, esta decisión no puede ser modificada, alterada, rechazada o anulada y es tan válida para el derecho interno del Estado como el nacimiento de un ser humano; y, aunque la extinción o desaparición de la subjetividad de un Estado siempre es posible (ejemplos, la extinción de la Unión Soviética, o la extinción de la República Federativa de Yugoslavia, etc.), estos casos son excepcionales en el derecho internacional.

Es necesario estar claro en una cuestión. Rusia, prácticamente, fue obligada por la OTAN, los EE.UU. y la propia Ucrania a reconocer la soberanía de Lugansk y Donetsk, por las siguientes causas: incumplimiento de los Acuerdos de Minsk II por parte de Ucrania, condiciones anti humanas, discriminación del pueblo ucraniano-ruso parlante (Zelensky ante los medios televisivos ucranianos, no en pocas ocasiones manifestó que, “…todo aquel que hablara ruso y sintiera simpatía por Rusia tomar sus maletas y se fuera a vivir a Rusia, que esta era una decisión correcta…”), lo cual es una flagrante violación de los derechos humanos de los pueblos, consagrados en los Pactos de los Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de los Derechos Sociales, Económicos y Culturales, de las Naciones Unidas, aprobados mediante la Resolución 2200 A (XXI), del 16 de diciembre de 1966, y que entró en vigor el 23 de marzo de 1976 y ha sido ratificado por 167 países. (La República de Panamá ratificó y aprobó en su totalidad el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, mediante la Ley N°15 de 28 de octubre de 1976, y mediante Ley N°.13 de 27 de octubre de 1976, Panamá aprueba y ratifica el Pacto de Derechos Sociales, Económicos y Culturales de la ONU).

De igual forma, Rusia se obligó a reconocer la independencia de estos dos nuevos Estados, por el peligro que representaba para la población ucraniana-ruso parlante las bandas de asesinos neofascistas y ultranacionalistas (paramilitares de Azov y el Pravo Sektor – Sector Derecha) que bombardearon durante el curso de ocho años, junto al ejército ucraniano, a esta población del Este de Ucrania, asesinando a más 14 mil personas. Esto sin mencionar que, los dos territorios se encontraban en total abandono por parte del Estado ucraniano (ausencia de seguridad, sin abastecimiento de alimentos, corte de los servicios públicos –  agua, medicamentos, energía eléctrica, etc.-, no pago de pensiones, jubilaciones y sin ninguna relación oficial con el gobierno central ucraniano), al punto que dichas poblaciones ucranianas – ruso parlantes desarrollaron una economía precaria de autogestión y de subsistencia, una cuestión que fue denunciada por Rusia centenares de veces en la ONU, y demás organismos de derechos humanos, pero que ni los medios de comunicación, ni la ONU, ni el Vaticano, ni la UE y EE.UU. dieron importancia.

Entre otras cosas, y a manera de ejemplo, el reconocimiento de Panamá como Estado soberano e independiente, por los EE.UU., el 3 de noviembre de 1903, se fundamentado en una serie de hechos como, el total abandono en el que el poder central de Colombia tenía al istmo, la capacidad de auto gestión económica que el territorio panameño desarrolló y la importancia geopolítica, geoeconómica y geoestratégica que representaba Panamá para los intereses de los EE.UU., en momentos en los que este se estrenaba como imperio en la región de América Latina y del Caribe.

En aquella ocasión, el mencionado acto unilateral de los EE.UU. cambio el contexto de la realidad del istmo de Panamá (antes Departamento de Colombia), cambio el contexto de la región latinoamericana y modifico el territorio colombiano. Es así que, gracias a ese acto unilateral jurídico e histórico de los EE.UU. la República de Panamá, al igual que, Donetsk y Lugansk, nace como Estado soberano e independiente, aunque existen factores (hoy en día) que diferencian ambos actos y hechos jurídicos internacionales unilaterales, que el lector bien podrá deducir de la lectura de este ensayo.

Pero volviendo al tema, el reconocimiento de las dos repúblicas, hoy Estados soberanos (República Popular de Lugansk y República Popular de Donetsk), es aprobado por la Duma de Estado – Cámara Baja del Parlamento de Rusia, por razones de seguridad nacional e intereses geoestratégicos y humanitarios.

Si Panamá es un punto estratégico y vital para el comercio mundial, Ucrania es puente estratégico y neurálgico (tapón) de seguridad para Rusia, y de enlace con Europa.

EE.UU. y la OTAN, colocaron a Rusia a elegir, entre el negocio de venta de gas a Europa, a través del proyecto ruso – alemán Nord Stream II, o permitir que Ucrania fuera arrastrada a la OTAN, con lo cual Rusia estaría firmando su capitulación militar y colocando en serias amenazas a su seguridad nacional, esto sin mencionar que los objetivos finales de los belicistas occidentales de la OTAN y los EE.UU. es causar el fraccionamiento del territorio de Rusia en cuatro grandes regiones.

Ahora bien, ¿qué objeciones tiene Ucrania para ingresar a la OTAN, y qué representa para la seguridad europea y para Rusia, que esta sea admitida?

Entre las objeciones que enfrenta Ucrania, de acuerdo con el Tratado de Washington de 1949 que crea la OTAN, para su ingreso a la Alianza Atlántica están:

  • Los miembros se comprometen a resolver por medios pacíficos cualquier controversia internacional en la que podrían verse implicados de modo que la paz y seguridad internacionales, así como la justicia, no sean puestas en peligro (Art, 1): Ucrania tiene disputas territoriales con Rusia, por la Península de Crimea, lo que de hecho la descalifica para aspirar a ser miembro del bloque atlantista salvo que reconozca la soberanía rusa sobre ese territorio.
  • “El país aspirante debe… cumplir con los principios democráticos y contribuir a la seguridad de la zona euroatlántica”: Ucrania falla en la aplicación de los principios democráticos, pues en su constitución se encuentran una serie de artículos discriminatorios que limitan a la población ucraniana – ruso parlante hablar y hacerse entender en su lengua original (Art. 10 de la Constitución de Ucrania), así como otros postulados seriamente cuestionables (Art. 11 y 13); esto sin mencionar que su proceso electoral ha sido calificado, por muchos países europeos como corrupto y porque mantiene presos políticos en sus cárceles, una cuestión seriamente criticada y contraria a los principios democráticos y de derechos humanos de la Unión Europea.

Respecto a la seguridad europea y el conflicto ruso – ucraniano, es necesario recordar aquel proverbio congoleño que dice, “en peleas de elefantes, el único que sufre en el pasto”.

El conflicto armado en Ucrania, no es otra cosa que, el escenario de disputas entre EE.UU./ la OTAN, en contra Rusia, en el que la seguridad europea, y mundial, se baten en una peligrosísima lid, y donde la paz y la tranquilidad global están en peligro extremo, por lo que, la diplomacia y los esfuerzos de todos los gobiernos del mundo deban jugar un rol decisivo hacia la solución del conflicto ruso – ucraniano.

Y es que el peligro irresponsable a la paz mundial se consta, al conocerse que la Unión Europea ha aprobado un paquete financiero de 500 millones de euros para el aprovisionamiento de armas a los neofascista y ultranacionalistas ucranianos, bajo el cliché de otorgarlos al gobierno de Ucrania para su defensa. Esta decisión de la UE, es un intento trágico por apagar el fuego con más gasolina, ya que coloca a los países europeos dentro de un conflicto, que de paso instigaron ellos, pero que sus pueblos no merecen vivir sus consecuencias.

El 10 de febrero de 2007, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, Vladimir Putin insto a los lideres europeos a construir una nueva estructura de seguridad europea que garantizara el respeto de los intereses de Rusia y de todos los Estados partes, por los que abogo por el multilateralismo en las relaciones internacionales y criticó los intentos de EE.UU. de mantener su hegemonía mundial, a través de una estructura unipolar perniciosa que al fin y al cabo resulta inadmisible en las actuales realidades del mundo contemporáneo.

A 15 años de dicho discurso, ya se escuchan voces de reproche a los dirigentes europeos de ser los responsables de la situación actual en Ucrania, y de no permitir a Rusia, en varias ocasiones, ser parte de esa nueva estructura de cooperación y seguridad en el continente europeo que planteo Putin y que ningún líder europeo quiso atender.

Rusia a pedido ser parte de la OTAN en dos ocasiones (1991 y 2000) y de construir una nueva estructura de seguridad europea en varios periodos, sin que ambas solicitudes sean admitidas, ya que el ingreso de Rusia a lo OTAN y a la UE, implicaría inmediatamente la muerte súbita de esa estructura militar, pues ya no habría enemigo con quien rivalizar y combatir.

La seguridad europea se garantiza, únicamente, con la desintegración de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la aceptación de la Federación de Rusia como parte de la Unión Europea.

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